lunes, junio 24, 2024

Ganarle a la cuarentena, el gran desafío de los paralímpicos argentinos

Por Iñaki Peña y Agustín Machinandiarena

El COVID-19 trajo dificultades a nivel mundial en todos sus aspectos, incluido el deportivo. El Comité Organizador advirtió que, si no se pueden realizar los Juegos Paralímpicos en 2021, se suspenderán definitivamente. Los atletas, expectantes de una resolución, por ahora permanecen entrenando en sus hogares a través de video llamadas y con lo que tienen a su alcance, pero no todos, ya que a los olímpicos les permitieron las salidas. El futuro es incierto y la ejercitación, hasta nuevo aviso, continuará siendo limitada solo para algunos.

En natación esta problemática pesa y hunde. Fernando Carlomagno, nadador rosarino con parálisis cerebral, confesó lo difícil que se hace entrenar. “Obviamente no puedo nadar porque no tengo pileta. Hago ejercicios con elementos que compré antes de que empiece la cuarentena”, comentó “Pipi”, quien fue ganador de dos medallas en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 (una dorada y una de bronce).

Amilcar Guerra también vive la misma realidad. Su pierna izquierda es ortopédica, pero no tuvo problemas en conseguir todos los elementos para entrenar. “Tengo la suerte de que mi familia sea dueña de un gimnasio. Fuimos un día antes del decreto y trajimos la mayoría de las cosas a casa”, detalló el ganador de dos medallas de bronce en Perú. “Lo que más me cuesta es no nadar. Yo me dedico a eso, y desde hace un mes no lo puedo hacer. Solo hago lo que para nosotros son complementos como el gimnasio o yoga, más allá de que siempre estoy en contacto con mi grupo de trabajo como son mi psicólogo, mi nutricionista y mi deportóloga”, agregó el escobarense.

En cuestión de perspectivas, los resultados pueden encaminarse hacia mejores logros. Florencia De la Vega además de representar en el agua a la Selección también compite para River Plate, y reflexionó: “Por un lado tenemos que empezar de cero y siento cansancio, pero por otro la postergación viene bien porque podemos entrenar más”, expresó quien tiene atrofia óptica (pérdida de casi 90% de su visión). “Hay que pensarlo desde el lado positivo y mejorar lo máximo posible”, reforzó.

Micaela Barroso, guía de María José Quiroga en la Selección Argentina de Ciclismo Adaptado, se refirió a la relevancia de mantenerse optimistas: “Todo el tiempo estamos en contacto con mi compañera, nos alentamos una a la otra. Nos motivamos y charlamos de lo que vamos a correr y entrenar juntas luego de que pase todo esto”. Además, no desaprovechó la oportunidad de elogiar a Martín Ferrari, su coach: “Es un crack, me manda las rutinas semanales como si saliéramos a la ruta, pero para hacerlas en el rodillo. Me manda videos motivacionales, recomendaciones de películas, etc.”, resaltó Barroso, quien agregó que a la par de las ciclistas cuentan con una psicóloga, y que eso es un “plus para poder sobrellevar todo mejor”.

Los deportes de contacto tampoco se quedan atrás con sus complejidades a la hora de entrenar. Daniel Copa, integrante de la Selección Argentina de Básquet Adaptado, tiene mancuernas, colchonetas, sogas, elásticos y practica técnica y tiros cortos, pero le falta el aro y la silla deportiva. “Todo lo que es mecánica, pero sin la realidad”, aclaró quien tiene su pierna derecha ortopédica.

Facundo Novik, taekwondista con parálisis en la parte superior de su brazo izquierdo, estableció la necesidad de trabajar en conjunto. “Me falta la bolsa para patear, uno se las rebusca con la imaginación. El Taekwondo no se puede suplementar por la ausencia de otro compañero que conozca la actividad y entrene como lo hacíamos habitualmente”, remarcó el bicampeón del Campeonato Panamericano.  “A la hora de llevarlo adelante se hace complejo. Algunos no tienen lugar por estar en un departamento como en mi caso. Si bien te la rebuscas porque no queda otra, no llega a ser del todo cómodo. Lo hacemos con onda y tratando de hacer la rutina que llevábamos, y esperando. No hay muchas opciones”, sintetizó el marplatense.

A pesar del virus que se interpuso en el camino a Tokio, y la imposibilidad de entrenar normalmente, los atletas hacen el esfuerzo para llevar todo este momento de la mejor manera y ejercitando con lo que tienen alrededor, aunque saben que no es lo mismo. El objetivo está en los Juegos Paralímpicos de 2021 (si es que no se suspenden por la pandemia), y para eso seguirán buscando la manera de representar al país y llevarlo a lo más alto. Solos no podrán, necesitan mayor difusión, reconocimiento y apoyo para cumplir sus sueños.

 

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