martes, mayo 28, 2024

Tokio 2020: el deporte debe esperar

Por Rodrigo Cabrera, Ezequiel Aranguiz, Marcos Cressi y Gianfranco Zanier

Luego de varias polémicas y una decisión tardía, el Comité Olímpico Internacional, al mando de Thomas Bach, decidió suspender los Juegos Olímpicos que iban a disputarse entre el 24 de julio y 9 de agosto. La expansión del COVID-19 (coronavirus) por todo el mundo, que está poniendo en riesgo la salud de todas las personas, hizo imposible que el evento deportivo más importante se pueda desarrollar este año. La resolución tardó en llegar, pero a pesar de las pérdidas económicas, primó la cordura para proteger no solo a los atletas, sino que a todo el mundo.

Suspensión de Juegos 2020

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró como pandemia al COVID-19 el pasado 11 de marzo. A partir de ese día, varios países comenzaron a pedir la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque, al principio, el Comité Olímpico Internacional (COI) se negaba. Luego del pedido del gobierno japonés, se decidió aplazar los Juegos hasta el verano del próximo año. Por primera vez después de 76 años, no se disputarán en la fecha establecida.

El COI eligió a Tokio como sede de los Juegos Olímpicos 2020 el 7 de septiembre de 2013 en Buenos Aires, luego de que la ciudad nipona superará a Estambul y Madrid en la elección. La capital japonesa volvería a organizarlos después de 56 años.

A partir de la pandemia del nuevo coronavirus, por segunda vez en su historia el país asiático no podrá organizar el evento en la fecha elegida. En 1938, Japón debió renunciar a la organización de la competición de 1940 debido al inicio de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, conflicto bélico que enfrento al Imperio encabezado por el Emperador Hirohito con la República China.

La primera suspensión: Berlín 1916

En la decimocuarta Sesión del Comité Olímpico llevada a cabo en Estocolmo, Suecia, en 1912 se seleccionó a la capital alemana como sede de los Juegos Olímpicos a disputarse cuatro años más tarde. Iba a ser la sexta vez que la histórica competencia se desarrolle fuera de Grecia, país que la vio nacer.

Pero con Europa devastada a causa de la Primera Guerra Mundial, el COI decidió cancelar el evento. En 1914, el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en el atentado de Sarajevo, detonó un conflicto que llevaba años gestándose. La Primera Guerra Mundial se convirtió en el centro de atención y preocupación de toda Europa.

El conflicto bélico entre la Triple Alianza, encabezada por Alemania, y la Triple Entente, conducida por Estados Unidos y Rusia, sacudió al viejo continente. El país germano fue uno de los más castigados por los bombardeos de la Triple Entente.

Por eso, el Comité Olímpico tomó una importante decisión: suspender los Juegos de Berlín 1916. Por primera vez en 14 siglos de historia, y tras 291 ediciones en la antigua Grecia y 5 en la Era Moderna, la cita más importante del deporte mundial no se celebró.

Los Juegos Olímpicos se volvieron a disputar en 1920, con el mundo nuevamente en paz. Y no fue hasta 1936, en la XI edición, que la capital alemana logró recibir la llama olímpica.

Las suspensiones de 1940 y 1944

Además de la edición de los Juegos de 1916 que debían disputarse en Berlín, hay dos más que fueron canceladas, también por un conflicto bélico, en este caso por la Segunda Guerra Mundial: la de 1940, que inicialmente se iba a realizar en Tokio –al igual que este año- pero luego se trasladó a Helsinki, Finlandia, y la de 1944, que iba a tener lugar en Londres, Reino Unido.

Durante los Juegos de 1936 que tuvieron lugar en Berlín, capital de la Alemania Nazi dominada por Adolf Hitler, en una de las más grandes muestras de que política y deporte si están relacionados, se eligió a Tokio como sede de la próxima cita olímpica. Pero el desencadenamiento de la Segunda Guerra Sino-Japonesa en 1937 echó por tierra esta decisión. Rápidamente se eligió a Helsinki como nueva sede. Y rápidamente otro conflicto armado impidió que se lleven a cabo: en este caso fue la Segunda Guerra Mundial y particularmente la Guerra de Invierno entre la Unión Soviética y Finlandia.

Cuatro años más tarde Londres iba a recibir a los deportistas de todo el mundo para la siguiente tirada olímpica. Pero la guerra ya se había expandido por todos los continentes y volvió a impedir que el mayor evento deportivo se pueda disputar.

La guerra finalizó un año más tarde, en 1945, y el Comité Olímpico Internacional (COI) en su primera reunión luego del enfrentamiento mundial mantuvo a Londres como sede de los próximos Juegos que se disputarían en 1948. Pero Helsinki y Tokio pudieron tener la oportunidad que se les había negado de ser los anfitriones olímpicos: en 1952 el certamen tuvo lugar en la capital finlandesa y para 1964 se pudieron desarrollar en la capital nipona.

Historia de los boicots

Se dispara la pistola olímpica y parten los corredores en la final de los 100 metros llanos de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Ya llegaron. La cámara se centra en el velocista norteamericano Justin Gatlin, que con su marca de 9,75 segundos se convierte en el nuevo campeón olímpico, pero alrededor del mundo, los millones de espectadores sienten que esa medalla de oro no vale nada porque el verdadero hombre más rápido del mundo es Usain Bolt, que no ha participado por el boicot que dictó su país contra los Juegos Olímpicos.

Este relato, que sin dudas no es real, fue algo muy común durante el siglo XX. Los Juegos Olímpicos, el evento deportivo más grande del mundo, fueron utilizados como herramienta política en repetidas ocasiones, por muchos países y siempre poniendo a los atletas en el último nivel de prioridad a la hora de tomar decisiones.

Sin embargo, este año y a raíz de la pandemia del coronavirus, Canadá y Australia (uno de los tres países que habían participado en todas las ediciones desde 1896) amenazaron con boicotear los Juegos de Tokio si estos no eran aplazados. En este caso primó la razón y la protección a los atletas, pero ¿cómo fueron los antecedentes?

El primer caso fue en Berlín 1936, cuando el Comité Olímpico de Irlanda decidió no presentarse debido a que las autoridades instaron a Irlanda y a Irlanda del Norte a competir juntos como una sola nación. Con el tiempo los boicots fueron cada vez más comunes y más grandes.

Veinte años más tarde se dio el primer boicot masivo con 29 países que decidieron no presentarse a los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 tras ser rechazado el pedido de suspender a Nueva Zelanda por haber enviado a su equipo de Rugby a jugar con Sudáfrica que en ese entonces estaba suspendido por el régimen segregacionista del Apartheid.

Las siguientes dos ediciones marcaron la historia de los Juegos Olímpicos. Durante la Guerra Fría, el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ambos países fueron anfitriones en ediciones consecutivas: Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. En el primero 65 países acompañaron la decisión de Estados Unidos de no enviar atletas en protesta a la invasión militar soviética en Afganistán y otros 16 países acompañaron la decisión liberando a los atletas a competir con la bandera olímpica, convirtiéndose en el más grande sabotaje de la historia de los Juegos Olímpicos con la mayor cantidad de países invitados que no participaron y la menor cantidad de países participantes desde 1956.

A raíz de esto, la URSS decidió contraatacar en la siguiente edición y alegó que no podían garantizar la seguridad de los atletas por el “sentimiento chauvinista y la histeria anti-soviética” de los Estados Unidos. A esta decisión se sumaron otras 15 naciones con regímenes socialistas. De todos modos, el evento en Los Ángeles fue un completo éxito y marcó el récord de países participantes hasta el momento con 140 naciones.

 

 

 

 

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