Por Agustina Leonis
El Mundial de Berlín 2009 marcó un antes y un después en la carrera de Caster Semenya. La campeona olímpica en Londres 2012 y Río 2016 fue acusada de no ser mujer, por lo que la Asociación Internacional de Federación de Atletismo (IAAF) la obligó a tomar una “prueba de sexo”, examen que nunca se realizó en hombres, y que no se realiza en todxs lxs deportistas de alto rendimiento. Luego de la revisión con diferentes médicos, entre ellos un ginecólogo y un especialista en género, el veredicto fue que no cumplía con los parámetros de “mujer”, ya que no posee útero ni ovario pero sí testículos no descendidos. Semenya es hermafrodita, al igual que el 1,7% de la población, según lo informado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Luego de 11 meses de agotadoras discusiones por parte de la sudafricana donde ella afirmaba su sexo, la dejaron volver a competir en el 2010.

Actualmente, luego de una reforma en abril de 2018, la IAAF cambió el criterio de testosterona en lxs competidorxs, la mujer debe tener entre 0,7 a 2,8 nanomoles por litro de sangre y el hombre 6,9 a 34,7, por lo cual Semenya quedó afuera de los parámetros por tener cinco nanomoles por litro de sangre. Para poder competir es obligada a realizar un tratamiento hormonal, o competir en la categoría de hombres. Con apelaciones, Semenya pude atrasar esta reforma hasta 2019, pero no alcanzó para que pudiera participar del Mundial.
Ahora, la campeona mundial en 800 metros en Berlín 2009, Daegu 2011 y Londres 2017 se encuentra fichada para el JVW, un equipo de fútbol femenino de Sudáfrica, para jugar en la máxima categoría en el 2020.