Por Francisco Rodríguez

El de China será la peor actuación de Estados Unidos en un Mundial en su historia. Serbia venció 94-89 a los norteamericanos y los condenó. Fueron 28 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes del MVP serbio Bogdan Bogdanovic y Estados Unidos condenado a jugar por el 7º puesto. Este es, nada más, ni nada menos que el peor Mundial de su historia, incluso por debajo de su actuación en Indianápolis 2002, donde el Dream Team comandado por Reggie Miller y Ben Wallace, finalizó 6º. Otra vez, sus mejores jugadores no quisieron asistir, pero, esta vez el mundo FIBA se los hizo pagar.

La primera derrota de este no tan soñado equipo estadounidense pudo haber llegado con Turquía, pero estos no tuvieron el temple necesario para cerrar el partido. Sin ser un equipo apabullante, como lo fueron históricamente desde el arribo de los jugadores NBA en 1992, los norteamericanos pasaron las primeras dos rondas y cumplieron con un objetivo primordial: clasificarse a Tokio 2020, donde su equipo -sin duda- será más completo.

Excepto contra Turquía, el conjunto norteamericano había mostrado cierta solidez, por lo menos en defensa, característica de los equipos de Gregg Popovich, en el resto de sus partidos de primera y segunda ronda, venciendo a rivales interesantes como República Checa, Grecia y Brasil. Sin embargo, la ausencia de poder de fuego y experiencia de las estrellas de la NBA que no se comprometieron con su selección, se hicieron notar.

Como lo demostró Australia antes de empezar el Mundial, el conjunto estadounidense era un equipo vulnerable, con muchas dudas, tanto en su país como en el resto del mundo, excesivamente dependientes del tiro exterior y de arrebatos individuales de sus talentosos jugadores. Su derrota era esperada, solo faltaba ver quién se iba a encargar de bajar al equipo norteamericano. Finalmente, el elegido fue Francia en los cuartos de final.

Lo único que le quedaba a Estados Unidos era aspirar a un 5º puesto, pero tuvo que enfrentarse a la poderosa Serbia. “Si nos cruzamos con Estados Unidos, que Dios los ayude”, había dicho el técnico Sasha Djordjevic. Claro, no esperaba que este titánico duelo se diera en esta instancia, pero, en un principio, parecía tener razón: de la mano de Bogdanovic –que metió cuatro triples en tan solo cuatro minutos- Serbia borró de la cancha al equipo NBA en el primer cuarto, con un parcial de 32-7.

Sin embargo, los dirigidos por Popovich se despertaron en el segundo. Aplastaron a los serbios con un parcial de 33-12 y se pusieron en partido. Este equipo joven sintió la ausencia de jugadores que se bajaron como James Harden, Anthony Davis, Bradley Beal y Kevin Love, por ejemplo. Solamente Mason Plumlee y Harrison Barnes ya habían participado de un torneo FIBA de mayores, y solamente otros dos estuvieron seleccionados para el All Star Game en la temporada pasada: Khris Middleton y Kemba Walker.

En el segundo tiempo, el partido fue más parejo, aunque Serbia siempre se mantuvo por encima en el marcador. Bogdanovic retomó su nivel del primer cuarto y volvió a castigar desde lejos, sumado a un buen partido Vladimir Lucic. Con Barnes a la cabeza, Estados Unidos peleó todo lo que pudo, pero no le alcanzó. El equipo dirigido por Popovich y Steve Kerr firmó el mayor fracaso en Mundiales de la historia de su país.

CJ McCollum, uno de los jugadores no se comprometió con su país para este torneo, explicó antes del arranque de China 2019 por qué la gran mayoría de los convocados se habían bajado de la lista. Priorizar su preparación para la larga temporada de la NBA era una causa, sin embargo, la principal razón era el miedo a ser la cara de una nueva derrota internacional. Para la sociedad norteamericana, vale más un anillo que una medalla de oro. Pero, además, esta no dejará de castigar al equipo estadounidense que no sea campeón en los torneos FIBA. Son marcados de por vida.

Este fracaso de Estados Unidos revela la clara mejora del nivel de los países del universo FIBA, con cada vez más jugadores en la NBA y ligas nacionales muy competitivas. La indiferencia de los norteamericanos ante estos torneos no es nueva, pero ahora queda demostrado que no pueden ganar sin sus mejores jugadores. Este equipo estaba compuesto por basquetbolistas titulares en sus equipos y con gran futuro, pero nuevamente, como en el Mundial 2002, y en Atenas 2004, el mundo les envió un mensaje. Veremos cómo lo asimilan de cara a Tokio 2020.