Por Carlos Firnhaber y Kevin Kroug

Se aproxima un nuevo clásico sudamericano entre Argentina y Brasil, en el cual ambos presentan dos esquemas diferentes entre sí. Los locales mantienen la misma estructura desde su primer partido en la Copa América ante Bolivia, mientras que los Albicelestes lograron encontrar el sistema de juego en la última fecha del grupo frente a Catar.

Los dirigidos por Lionel Scaloni comenzaron la gira por esta competencia utilizando el esquema de 4-4-2 ante Colombia, repitieron en el segundo partido contra Paraguay y, en la última fecha del grupo, el equipo cambió esa estructura a un 4-3-1-2. En sus primeros dos encuentros, el sistema no le rindió a la Selección, pero contra la Albirroja Argentina tuvo unos 20 minutos en los que con ese dibujo táctico complicó a la defensa paraguaya. En ese lapso pudo meterse en el partido nuevamente y convirtió el gol del empate.

Lo que buscó Argentina con ese sistema fue ejercer una presión alta para recuperar rápidamente la pelota y dominarla. El bloque de recuperación lo formaron los delanteros y los mediocampistas. Los tres volantes fueron los encargados de distribuir el juego y tratar de conectar con el ataque. El capitán de la selección, Lionel Messi, fue el principal autor de los pases a los dos puntas, Sergio Agüero y Lautaro Martínez.

La selección brasileña, comandada por Tité, no tuvo complicaciones en pasar en el primer lugar en el grupo A -conformado por Bolivia, Perú y Venezuela-. En sus tres partidos presentó un esquema táctico de 4-2-3-1, con un cinco tapón y otro de juego, un enganche, dos extremos y un delantero. Casemiro y Arthur Melo – jugador del Barcelona-, fueron los encargados de crear el juego y de conectar con sus tres volantes ofensivos, que son desequilibrantes por la banda y tienen llegada al gol. El delantero Roberto Firmino no es estático, se mueve por todo el frente de ataque para generar mayor ocasiones de gol.

La ausencia de su capitán y figura, Neymar, no hizo que se modifique el esquema pretendido por el entrenador brasileño, y tampoco cambió el nivel de juego en el equipo. Pero que se perdiera la Copa de alguna u otra forma afectó al plantel y así lo dio a entender Tité en una entrevista de ESPN:”el sentimiento es de preocupación con el lado humano para lidiar con sus problemas y de frustración por no tener el jugador que, para mí, es top 3 del mundo. Ese es el jugador que perdemos. Más allá de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, está él.

El partido entre argentinos y brasileños va a lidiar con dos ideas parecidas en ataque y defensa. Ambos equipos presionan alto y crean juego corto generado desde el mediocampo. Ese encuentro lo definirá quién demuestre mayor contundencia en sus llegadas.