lunes, junio 17, 2024

El Messi del FIFA

Juan Ignacio Cueto Iozzoli

Sea un fan de los videojuegos o alguien que jamás tocó un joystick, todos conocen el FIFA. Todos los años la saga saca una nueva entrega que atrapa al colectivo gamer que disfruta del fútbol virtual. Electronic Arts (EA) es la empresa desarrolladora encargada de traer este entretenimiento a las consolas de millones de personas alrededor del mundo desde 1993, cuando salió FIFA International Soccer o FIFA 94. EA Sports realiza torneos a nivel mundial y continental entre los distintos jugadores que logran clasificarse.

Existen diversos modos de juego y cada uno tiene su propia competencia. Uno de los más destacados es el Clubes Pro, en el cual se juegan partidos online de 11 contra 11. Para participar, cada gamer crea su propio avatar. A medida que vaya jugando partidos, el personaje aumentará progresivamente sus estadísticas y será cada vez más fácil realizar jugadas más eficientes. En Argentina, existen torneos de esta modalidad y hasta se dividen en diferentes divisiones (como si fueran Primera y la B Nacional, por ejemplo) y una Copa Argentina. Todos estos campeonatos son administrados por la International eSports Association Argentina (IESA).

Durante julio y agosto del año pasado, se realizó la Copa Mundial de Clubes Pro, y la selección argentina se quedó con la victoria ante el combinado ruso. No eran solo 11. También contaban con suplentes y técnico en cada equipo.

Para gente fuera del círculo del FIFA, el nombre Francisco Sotullo no le parecerá conocido. Pero este hombre de 36 años, además de ser el entrenador que guió a los argentinos a la gloria mundial del Clubes Pro, es uno de los mejores jugadores tanto del país como del mundo. Cuenta con un título panamericano en 2008 y tres medallas de bronce en mundiales en 2008, 2012 y 2013, las únicas de Argentina a ese nivel. Además, fue nombrado como el mejor jugador del país durante seis años consecutivos, del 2011 al 2016.

El mundo gamer lo conoce como PatanRex, su nombre de usuario. Y su vida gira en torno a los videojuegos. “Rara vez me despierto a la mañana, salvo que tenga reunión con la agencia EA de Argentina para ayudarlos con alguna cosita. Preparo videos para Youtube y alguna otra cosa para redes sociales. Los jueves trabajo con Punto.Gaming, un programa dedicado a la actualidad gamer. Después, por las noches, casi siempre hago streams en Twitch hasta las tres o cuatro de la mañana”.

Francisco Sotullo siempre fue adepto a los videojuegos, y los de fútbol son su principal entretenimiento. “Siempre me gustaron los juegos de fútbol. Juego FIFA desde que salió el primero en 1994. Desde ahí empecé a jugar la saga, lo compraba todos los años. Recién en 2004, cuando estaba estudiando medicina en La Plata, tuve una computadora con Internet y busqué en línea alguna liga para competir” dice Sotullo a El Equipo y luego agrega. “Me enteré de un torneo en La Rural que se había hecho, me contacté con el campeón, le gané y quise competir en la Liga Nacional de Argentina, en la cual salí campeón en 2005. Desde ahí empecé a jugar de forma competitiva e intentaba clasificarme a torneos internacionales. En 2008 di el salto cuando gané el Panamericano y fui tercero en el Mundial de Alemania. Recién en 2011 tuve mis primeros sponsors para empezar a vivir 100% de los videojuegos, lo cual conseguí en 2013”.

El nombre Patán ya era conocido en toda la comunidad gamer argentina y también resonaba a nivel mundial. A fines del año pasado, Alejandro Hermanutz, presidente de la Federación Argentina de Clubes Pro y encargado de la selección, le ofreció el puesto de director técnico del equipo nacional. “Lo fui a buscar a él porque lo conozco. Además de ser un grandísimo jugador, es una persona muy seria y profesional. No tenía segunda opción. Era él o él”, comenta el “Grondona de IESA”, apodo puesto por la comunidad de gamers argentinos.

“Alejandro me preguntó si quería dirigir. Me dijo que le parecía el indicado y que trabajaba muy bien, que quería que fuera yo el encargado”, relata Sotullo.

Después de aceptar, la primera tarea era ver a los jugadores para saber quiénes iban a representar a Argentina en Clubes Pro. “Como técnico, empecé a ver a todos los jugadores de la Liga de IESA. Más o menos ya tenía una idea de a quiénes llevar. Lo más difícil fue darle lugar a los chicos que yo no conocía y que merecían un puesto” comenta Sotullo. Y prosigue: “Arrancamos con una prueba para ir armando de a poco el equipo y le fuimos dando lugar a los que mejor estaban. Entrenábamos los fines de semana por Discord, para poder estar bien comunicados desde nuestras casas. Cuando comuniqué la lista final, en el grupo no hubo quejas de por qué estaba éste o el otro, ni nada por el estilo. Los que estaban sabían que se lo merecían y los que quedaron cerca, pero al final no vinieron, entendieron que había otros que se habían ganado el lugar”.

La relación de Patán con sus dirigidos siempre fue muy buena. “Es un crack, dentro y fuera de la consola. Siempre creyó en nosotros e hizo lo mejor para que podamos dar lo mejor de cada uno”, develó Kevin Cecchini, el 10 del equipo.

Cuando se aproximaba la fecha del Mundial, el equipo argentino mostraba buenos rendimientos y se notaba el gran trabajo de los jugadores y el entrenador. “El proceso me mostró que estábamos en un muy buen nivel. Jugamos muy bien las eliminatorias y ganamos la Copa América. Éso hizo que vayamos con mucha confianza al Mundial”.

A diferencia de otros torneos de FIFA, los jugadores no viajan a algún sitio en particular donde se realiza el evento. Al ser 11 jugadores por equipo, todos juegan desde su país. Algunos desde sus casas y otros se juntan en algún lugar para disputar los partidos. En Argentina, varios partidos se llevaron a cabo en un ciber llamado Local Strike, ubicado en San Isidro. Los encuentros se jugaron ida y vuelta. ¿Por qué se hace esto? Porque se juega un partido con cada servidor. A un argentino, por ejemplo, le sale muy caro jugar en un servidor italiano por la poca señal que recibe y, en consecuencia, el videojuego corre con muy poca fluidez y el gameplay se torna muy lento, lo que claramente deja en desventaja a uno.

“Casi no daba indicaciones al momento de jugar. Al ver los partidos desde afuera, los analizaba mejor y, cuando me daba cuenta de las fallas, les decía a los chicos que lo intenten corregir” manifiesta Patán Sotullo. Y señala:. “Lo mismo si veía que uno de mis jugadores estaba jugando mal. Le pedía que intente ubicarse mejor; no mucho más. Jugábamos 3-5-2, con una la línea de tres falsa porque defendíamos con cinco normalmente. Dependiendo de los partidos, veíamos qué teníamos que cambiar o dónde teníamos que mejorar”.

El estilo de juego es algo que influye notoriamente, y este equipo normalmente era paciente con la pelota y esperaba encontrar huecos; no se la jugaban a perderla. “Tener a Nicolás Villalba, el mejor jugador del mundo actualmente, es un plus. No jugábamos en torno a él, cuando no estuvo también jugamos muy bien. Pero siempre aparece cuando las papas queman, y te puede salvar el partido”, relata Patán.

El Mundial tiene el mismo formato que el Campeonato Mundial de la FIFA. Eliminatorias, 32 equipos divididos en ocho grupos y los dos mejores de cada uno clasifican a las eliminaciones directas. Argentina integró el grupo con Italia, Singapur y Venezuela. El seleccionado logró el primer lugar de su grupo. En octavos vencieron a Hungría, en cuartos a Uruguay y en la semifinal a México.

Sabíamos que jugábamos bien y que teníamos muchas chances de salir campeones, pero no pensábamos en eso. La clave era ir partido a partido. Cuanto más vas avanzando, más pensás que podés ser campeón, es lo habitual. Pero todos sabíamos que para eso faltaba mucho”, expresó Sotullo. En la final se enfrentaron a Rusia, que había sorprendido al eliminar en las semifinales a Brasil, el rival más peligroso.

La final fue apasionante. Argentina había perdido 4-0 la ida en el servidor ruso. Pero en la vuelta ganó 5-1 con un gol en el minuto 92, Las reglas indican que, en caso de empate global en la final, se debía jugar un partido de desempate en el servidor del equipo con mejor puntaje en la fase de grupos, que era Argentina. Los rusos no estaban de acuerdo con esto, propusieron volver a jugar ambos partidos y la Argentina accedió.

Si les decíamos que no, éramos campeones nosotros porque ellos se negaron a jugar. Pero los chicos lo querían ganar en la cancha” contó Alejandro Hermanutz en una entrevista con Olé. “Había que jugarlo en la cancha, no queríamos ganarlo por escritorio. Ale y yo tomamos la decisión en conjunto. Aceptamos el pedido de ellos porque queríamos jugarlo, ganarlo y mostrarle al mundo del FIFA lo que es Argentina”, afirma Patán.

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