jueves, febrero 29, 2024

Las dos caras de los Juegos Olímpicos de la Juventud

Serena Carasatorre y Valentina Gervasi

Los Juegos juveniles hicieron historia y tuvieron varias particularidades. Albergaron a atletas de más de 200 países y resaltaron por ser el primer evento organizado por el Comité Olímpico Internacional en tener la misma cantidad de atletas mujeres que hombres. La ceremonia inaugural fue la primera en realizarse en la vía pública y no en un estadio cerrado y la entrada fue libre y gratuita, sin necesidad de poseer el pase olímpico.

Uno de los principales aspectos que generan más incertidumbre es el de los costos. Buenos Aires anunció su candidatura en 2011, cuando Mauricio Macri era Jefe de Gobierno y fue elegida como sede en 2013 en Lausana, Suiza. El sitio chequeado.com realizó un análisis sobre el presupuesto estipulado para los Juegos. Según el documento oficial de la candidatura del gobierno presentado en 2011, habían estimado una inversión de $231 millones de dólares de los cuales $104,7 serían destinados a la organización y $126,4 para las obras de infraestructura. En ese momento se estimó una inflación anual del 5,7% entre 2012 y 2018. De ese dinero el COI se comprometió a aportar $13 millones de dólares. Por otra parte, se estimaba un dólar a $4,5 que actualmente llegó a casi $40.

De acuerdo a los datos oficiales entre 2014 y 2018 la Ciudad de Buenos Aires destinó casi $6.700 millones, de los cuales aproximadamente $3.500 millones fueron para la organización y más de $3.100 millones para la Villa Olímpica y las otras sedes donde se realizaron los Juegos. De esta manera, la inversión aproximada para estos Juegos fue de $333 millones de dólares, lo cual es un 44% mayor a lo estimado inicialmente.

Esta fue la tercera edición que se realizó. La primera, disputada en Singapur en 2010 previó una inversión inicial de $75 millones de dólares, pero al finalizar el evento el gobierno admitió que el gasto total fue de $280 millones de dólares, lo que equivale a más del triple del presupuesto inicial. Sobre la segunda edición que se llevó a cabo en Nanjing -China- en 2014, no se saben los números oficiales, ya que el gobierno se negó a dar a luz los gastos en el informe realizado luego de los Juegos.

Uno de los principales aspectos negativos con respecto a los costos es que los ciudadanos de Buenos Aires nunca tuvieron en claro cuánto debió gastarse exactamente en estos Juegos, ya que el gobierno no dio datos oficiales y no se sabrán hasta dentro de un año.

La mayor parte del dinero destinado a la infraestructura fue para la construcción de la Villa Olímpica: entre las viviendas y el resto de los espacios (veredas, luminarias, plazas, etc.) hubo una inversión de $1.870 millones. Según el ministro de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia, la construcción se financió con impuestos, préstamos y cambio de activos. Se estima recuperar los fondos invertidos a través de la venta de los departamentos que generarán alrededor de $2.400 millones.

La Villa Olímpica es una de las principales obras de infraestructura que quedaron luego de los Juegos y cuenta con 1.050 departamentos de 1, 2 y 3 ambientes distribuidos en 31 edificios de 6 o 7 pisos. Además, tienen locales comerciales en las plantas bajas, jardines comunes, SUM y 3.5 hectáreas de espacios verdes. Para ahorrar en el consumo eléctrico el barrio incorporó un sistema de eficiencia en el consumo de agua y de energías renovables.

Durante los Juegos albergaron a más de 7.000 atletas y entrenadores y una vez finalizados estos, las viviendas estarán destinadas a personas de clase media y se pudieron adquirir a través de un crédito otorgado por el Banco Ciudad. Tiene cuotas similares a las de un alquiler y una tasa de 4,99% (la más baja del mercado) para quienes cobren sus sueldos en ese banco y de 5,99% para quienes no lo hagan. El ahorro mínimo necesario es del 6% del valor de la propiedad y se paga en 9 cuotas.

Entre el 15 de marzo y 15 de abril pasados se abrió la inscripción en el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) para el sorteo de los departamentos de la Villa y se registraron más de 10.000 postulantes. Los requisitos para la inscripción eran: tener entre 18 y 50 años, tener ingresos formales o informales y no tener deudas con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos aires, entre otros.

Los departamentos ya fueron adjudicados a aquellos que cumplieron con los requisitos y comenzarán a pagarlos a fines de este año. El 59% son habitantes de la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo), el 17% a habitantes de otros barrios, 12% a empleados de la Policía de la Ciudad y un 12% de docentes dependientes de escuelas públicas. Si bien hubo ciertos conflictos, como que los departamentos no cuentan con cocinas, estos van a ser remodelados y se estima que serán entregados a sus nuevos dueños entre marzo y junio de 2019.

Además, el Parque Olímpico de la Juventud -que costó $2.250 millones- le dejó a la ciudad instalaciones para alrededor de 20 disciplinas, entre ellas la pileta olímpica, que tiene dos partes, una para carreras y otra para plataformas de salto. Este predio podrá tener un rol muy importante, ya que el Gobierno de la Ciudad buscará vender para el año próximo el actual terreno del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) y que los 2500 deportistas se trasladen a él, en Villa Soldati. Esta iniciativa impulsada por Horacio Rodríguez Larreta generará el negocio inmobiliario más grande de la historia, ya que se podrían conseguir más de $1.000 millones de dólares por la venta de los terrenos que ocupa actualmente el CENARD.

Estos Juegos Olímpicos contaron con 600.000 personas que solicitaron sus pases para acceder a ver deportes que no suelen ser tan populares fuera de esta clase de eventos. Esta fue la edición que tuvo mayor cantidad de espectadores en los estadios y la primera en proporcionar una entrada gratuita, ya que en las anteriores solo se pudo acceder a través de la compra de entradas.

Sin embargo, esto generó que en algunos deportes, como en natación o gimnasia, la gente tuviera que hacer filas muy largas por varias horas y esto no le garantizaba el acceso. Si bien no fue lo más frecuente y el público pudo ver muchos deportes, una de estas situaciones se presentó en la semifinal entre Argentina y Brasil en futsal, donde hubo casi 14 cuadras de cola, que permaneció incluso cuando los voluntarios ya habían informado que el estadio estaba colmado.

En conclusión, las cifras del evento sobrepasaron lo pensando en un principio a tal punto de excederse y de generar una controversia por la situación económica general del país. Sin embargo, este acontecimiento quedará en la memoria de todos los argentinos tanto por los logros obtenidos como por el impacto social, deportivo y la concurrencia del público hacia los distintos parques olímpicos.

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