jueves, mayo 30, 2024

Discriminación en el fútbol

Enzo González

El sábado 18 de agosto Mauricio Arboleda, arquero de Banfield, acusó a Fabián Rinaudo, volante de Gimnasia, de haberle propinado un insulto racista. Éste es el último caso de discriminación que se conoció en los medios, pero han ocurrido muchos en el fútbol argentino, como los de Frank Fabra, Santiago Salcedo y Ronald Raldes. Durante un partido ante Estudiantes de la Plata, el colombiano de Boca soportó a lo largo de los 90 minutos una ola de insultos por su color de piel. Al final del encuentro, el capitán Fernando Gago le reprochó al árbitro no haber parado el juego. Si bien el Xeneize elevó una queja a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el tema no tuvo mayor repercusión. En 2011, Salcedo, el por aquel entonces jugador de Argentinos Juniors, declaró: “Quiero decir que me siento orgulloso de ser paraguayo. Me tocó ser víctima, pero no hablo de los hinchas, porque eso es algo más global. Yo juzgo lo que sucede entre los jugadores, eso es lo que me indigna. Porque somos colegas y parece no importarles”.

Hay algo que está claro, el problema no sólo se limita a la hinchada. El problema social se trasladó al deporte y el fútbol es un reflejo de la sociedad. Dirigentes y jugadores también son culpables. En el año 2000, el por aquel entonces vicepresidente de River Plate, Alfredo Davicce, asoció despectivamente a los ciudadanos bolivianos y paraguayos con la parcialidad de Boca. Este hecho, que quedó registrado en la revista Mística, fue denunciado públicamente por el Centro de Denuncias contra la Discriminación.

Gerardo Bedoya, colombiano, acusó haber sido discriminado de manera formal y ante la justicia. En 2001, por aquel entonces jugador de Racing sostuvo ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) que recibió insultos xenófobos por parte de los integrantes del banco de suplentes de Colón durante el desarrollo de un partido en Santa Fe.

En marzo de 2009 Independiente recibió a Boca en cancha de Huracán. Para el segundo tiempo la parcialidad local recibió al equipo visitante con banderas de Bolivia y Paraguay. A las banderas las acompañaron una canción que decía: “hay que saltar, el que no salta es de Bolivia y Paraguay”. En 2012 sucedió algo atípico: Chacarita fue sancionado por el Tribunal de Disciplina de la AFA y se le dio por perdido el partido ante Atlanta por cantos antisemitas. No es la primera vez que se alude despectivamente al conjunto Bohemio por su origen judío. “La sanción es por los cánticos y expresiones de contenidos racista, discriminatorio y xenófobo hacia la parcialidad visitante”, aseguraron desde la entidad que rige el fútbol argentino. De todas formas, parece más una forma de sacarse los problemas de encima que una solución verdadera.

Sin embargo, la discriminación existe en los países principales de Europa y el fútbol también actúa como canalizador de estas acciones. Es conocido el caso de Dani Alves, que durante un partido oficial de La Liga de España le arrojaron una banana en clara alusión a un mono (Video). Romelu Lukaku también hizo su descargo por su caso particular: “Cuando juego bien me llaman ‘el delantero belga’, en tanto que cuando no convierto goles, me llaman ‘el chico de ascendencia congoleña”.

En la búsqueda de encontrar un arreglo a un problema que data de hace muchísimos años, la AFA, en conjunto con otros organismos de la ciudad, ha empezado a implicarse cada vez más profundamente en la causa. En el marco del Plan Nacional contra la Discriminación en el Fútbol, el INADI firmó en septiembre de este año un convenio con la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES) para trabajar con alumnos y alumnas de la carrera de Periodismo en la construcción de un deporte libre de discriminación y violencia. De esta forma, los alumnos de la carrera de Periodismo podrán ser veedores INADI en los partidos de fútbol para colaborar en la elaboración de informes sobre prácticas discriminatorias dentro y fuera de la cancha.

Por otro lado, en octubre del año pasado la AFA firmó un convenio de colaboración con los distintos organismos para luchar contra el racismo, la discriminación y la xenofobia. En el reglamento de Transgresiones y Penas de la entidad que regula el fútbol argentino, se establece que “se impondrán sanciones al club cuyo público antes, durante o después del partido, exhibe pancartas o símbolos discriminatorios”. En varios casos el árbitro ha parado el juego como medida de castigo ante los cantos de la hinchada. El reglamento lo avala y el juez tiene la potestad de hacerlo. Sin embargo, son pocas las veces que esto ocurre. Horacio Elizondo afirmó: “El árbitro tiene que estar atento a tomar decisiones en el campo de juego y no parar el partido, no puede estar atento a eso. No tiene que ver con los árbitros, me parece que debería ser otro organismo que comprende al fútbol que esté atento a estas situaciones y después sancionar de acuerdo a lo que ha ocurrido”.

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