Por Thiago N. Etchegaray
Suena el despertador. El reloj marca las 6 y media de la mañana. Hora de arrancar el día rumbo al entrenamiento. El frío del invierno finlandés acecha y se padece más de lo habitual. La adaptación a un estilo de vida completamente diferente no es para nada sencilla: el clima, las costumbres compartidas y los miles de kilómetros que lo separan de Argentina, su casa, donde dejó la cotidianidad para apostar por su carrera. Un futuro incierto, es una realidad, pero que se empezó a construir cuando dio el primer paso hacia el vacío y continuó en alza en cada entrenamiento, cada altibajo y en el ingenio por reinventarse de manera disruptiva.
Jaime Barceló, arquero de 26 años, era jugador del Keuruun Pallo de la cuarta división de Finlandia cuando su novia pensó que sería buena idea compartir en redes sociales el “detrás de escena” de su camino profesional. Así fue cómo, tímidamente, Jaime empezó a subir videos de sus entrenamientos personales a Tik Tok. Su cuenta crecía: sumaba de a mil, dos mil y tres mil seguidores. Después de meses creando contenido, la gente lo impulsó a seguir construyendo su carrera con mayor perseverancia y disciplina, y las redes sociales se convirtieron en la oportunidad que golpeó a su puerta y no desaprovechó, al punto de llegar a la Primera División del fútbol argentino.

Nacido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 6 de octubre de 1999, Jaime siempre tuvo en claro su sueño: ser arquero profesional. Su camino comenzó en las juveniles de Tigre y luego en Excursionistas. Pero su carrera sufrió un freno inesperado cuando el Albiverde lo dejó libre en 2020, justo antes que la pandemia causada por el COVID-19 asomara en Argentina.
A partir de entonces todo se hizo cuesta arriba. Jaime, durante el aislamiento y mientras entrenaba por cuenta propia en su casa, comenzó a hacer lo que parece impensado e insólito en la vida de un futbolista: armó su currículum y comenzó a enviarlo a clubes y representantes de distintos países en busca de trabajo. Mediante los mails que envió a todas partes del mundo, el Keuruun Pallo de Finlandia -que estaba en la Cuarta División- se contactó con él y le abrió las puertas en 2021. “Era una de las ligas con mercado de transferencias abierto. Pensaba más que nada en los países nórdicos, que por el tema del clima tienen el calendario corrido respecto del resto de Europa. Un poco eso fue lo que me llevó a centrar mis esfuerzos en esos países, hasta que apareció esta oportunidad”, contó durante una entrevista en TyC Sports (NdR: para la elaboración de esta nota, se intentó contactar en varias oportunidades a Jaime Barceló mediante mensajes y llamadas telefónicas, pero no se obtuvo respuesta. Por ese motivo, se recurrió a entrevistas concedidas por el arquero a otros medios de comunicación).
El arquero encontró estabilidad laboral en el norte de Europa. Allí, consiguió el ascenso a la tercera división del fútbol finlandés con el Keuruun Pallo y se mantuvo en el club durante tres temporadas. También se entrenó con el plantel del FC Vaajakoski de la Segunda División por un convenio entre los clubes.
Jaime recordó con cariño y mucha valoración su paso por Finlandia: “En ese tipo de experiencias uno aprende mucho y la verdad te abre un montón la cabeza. Fue una experiencia muy positiva en general. Experimenté lo que es vivir allá jugando al fútbol, en un país distinto y muy lindo. Hay canchas muy lindas. El deporte se vive de manera completamente distinta a lo que es Sudamérica, es un ambiente mucho más familiar y contenedor. Como todo, tiene sus cosas buenas y malas, pero ya el hecho de ir a jugar a Europa era un sueño que yo tenía desde chiquito. Y por suerte lo pude cumplir”.
Mientras transitaba su segundo año en Europa, en 2022, una idea por resaltar surgió y cambiaría su vida para siempre: Barceló incursionó en el inmenso mundo de las redes sociales. En principio, no fue una decisión sencilla ni mucho menos propuesta por él mismo, sino que fue su novia quien lo impulsó a compartir sus entrenamientos, los partidos y el día a día de un arquero argentino que intentaba hacerse un lugar a miles de kilómetros de casa. Su pareja, quien tiene un trabajo muy vinculado al mundo de las redes sociales, pensó que su autosuperación llamaría la atención y a su vez podría ser un claro ejemplo de que, con motivación y voluntad, toda meta es posible de alcanzar.
Aquella intención se convirtió en una realidad, y Jaime abrió su cuenta de Tik Tok, comenzó a subir videos relacionados a su crecimiento personal y, además, publicaba fragmentos de sus entrenamientos para que los “viewers” conocieran las prácticas de un arquero de fútbol profesional.
Su contenido no quedó estancado ni fue repetitivo y básico, sino que mostró interés por reinventarse de nuevo y también compartía sus actuaciones individuales en los partidos de liga finlandesa. Se convirtió en un claro ejemplo de superación y de disrupción en un mundo tan cerrado como lo es la vida privada del futbolista por fuera del campo de juego, su alcance incrementó y alcanzó números propios de un influencer: hoy en día cuenta con 105.000 suscriptores en Youtube, 670.000 seguidores en Tik Tok y 80.500 en Instagram.
Respecto a su gran crecimiento en redes sociales, Jaime esclareció sus prioridades laborales en la charla con Tyc Sports: “Siempre soy futbolista primero, antes que creador de contenido. Simplemente intento, mediante el contenido, llegar a estos chicos e inspirarlos a que, sea cual sea su sueño, trabajen de manera fuerte e inteligentemente para conseguirlos”.
El tiempo lo convirtió en un pionero en la construcción del puente entre la creación de contenido en internet y el fútbol profesional. Incluso, otros jugadores de diferentes partes del mundo se contactaron con Jaime para que les aconseje en la incursión en redes sociales y también sobre el armado de un curriculum. ¿Qué tan diferente es un CV de un futbolista? “Es muy parecido a uno que se manda a una empresa cualquiera. Tal vez, un poco más corto. Yo ponía breve información de mi experiencia: en qué clubes jugué, las estadísticas. Por ejemplo, en el caso del arquero, las vallas invictas. Además, una pequeña biografía con lo que sea relevante para un deporte, que es todo el tema físico: la edad, altura, peso, pie, posición en la cancha y la nacionalidad”, cuenta sus experiencias para quienes busquen oportunidades deportivas por ese medio.
Después de terminar su vínculo contractual en Finlandia y no lograr acordar su llegada a otro club del país, Jaime se dejó llevar por la añoranza: decidió volver a Argentina a probar nuevamente suerte y centrar todos sus esfuerzos por llegar a la primera de un equipo profesional argentino. Esta vez y tras 3 años lejos de casa, con el apoyo y la cercanía de su familia y amigos.
El esfuerzo tenaz y la insistencia repetitiva ante los obstáculos del camino dieron sus frutos: La oportunidad apareció en Defensores Unidos de Zárate de la Primera Nacional. Se probó, quedó y firmó contrato por un año (hasta fines de 2024). Después de haber enviado currículums a clubes de distintos países, de emigrar a Finlandia y de construir una audiencia en redes, Barceló finalmente había conseguido lo que buscaba: un lugar en el fútbol profesional argentino. “Un poco a la suerte uno la busca. No es que uno puede estar esperando mucho a ver si aparece otra cosa o analizar muchas opciones. Esta oportunidad la verdad era algo que estaba buscando y cuando se dio me puso muy contento”, le contó a BolaVip luego de firmar contrato.
Su paso por CADU fue fructífero y le abrió otra puerta. Deportivo Riestra, club de la primera división argentina, lo incorporó a préstamo por un año hasta el 31 de diciembre de 2025. Aunque no llegó a sumar minutos oficiales, el arquero tuvo la experiencia de pertenecer a un club de la mayor categoría de Argentina
Ver esta publicación en Instagram
“Una temporada sin club… hablemos de mi carrera”, se titula el último video que publicó hace un mes en YouTube. Después de su cesión por Riestra, Jaime Barceló volvió a quedar libre de CADU. A los 26 años, el arquero que alguna vez envió currículums a clubes de todo el mundo vuelve a estar frente a una puerta cerrada. La diferencia es que ahora hay miles de personas del otro lado de la pantalla siguiendo cómo intenta abrirla.





