Josefina Gatica: dejar su casa para ir detrás de un KO soñado

Por Irina Ayunta

El abrazo de la victoria del 8 de agosto de 2026 en su debut como boxeadora profesional duró unos pocos segundos, pero significó mucho más. Hacía tres meses que Josefina Gatica no veía a su familia. Viajar desde San Luis a Buenos Aires para acompañarla en su debut fue la excusa para volver a encontrarse y comprobar que el bienestar transmitido a la distancia era cierto; su hija estaba bien acompañada desde un equipo, un entrenador y una nueva familia que quiere lo mejor para su futuro. La decisión de dejar su provincia valió la pena.

Ese sábado en el Gimnasio JCL, Merlo, provincia de Buenos Aires, Josefina realizó su primera pelea como profesional y fue tal como la había visualizado la noche anterior: terminó en el segundo round, con un zurdazo que noqueó a Yamila Palacio. Llegar a este momento no fue fácil. Tuvo que dejar de lado su carrera universitaria a pocas materias de recibirse de nutricionista, a sus padres Juan Antonio, Ivana Lorena, y su hermana Tamara, debido a que en San Luis, como en tantas otras provincias del país, el boxeo no tiene las mismas oportunidades que en Buenos Aires. La boxeadora de 21 años no tenía competencia, sentía que ya había llegado a su techo y que su carrera no avanzaba.

Luego de haber sido entrenada la mayor parte de su carrera amateur por Juan, su padre -quien nunca tuvo interés en la disciplina y adquirió conocimientos de donde pudo y empezó a entrenar a sus dos hijas-, Josefina logró realizar 40 peleas amateurs, pasar por la Selección Argentina, ser bicampeona nacional juvenil y de mayores, campeona provincial, campeona regional y la primera ganadora del Torneo Provincial José María Gatica.

Entonces llegó el momento de decidir si seguir por el camino amateur o ir por un futuro como profesional, lo que conllevaba mudarse a Buenos Aires. La decisión no fue sencilla, pero ella tenía un propósito: seguir cumpliendo metas y la próxima era su debut profesional. Así fue que llamó a Leandro Ledesma para que la entrenase en su gimnasio JCL.

Gatica y Ledesma se conocieron en el año 2024 cuando Gatica formaba parte de la Selección Argentina. Antes de aceptar entrenarla, Leandro investigó su historia. No estaba dispuesto a apostar por cualquiera. Si iba a ofrecerle un lugar en su gimnasio, su trabajo y su espacio, necesitaba saber que ella iba a aprovecharlo. Había algo que ya destacó aquella primera vez que se cruzaron. “Veía que era una chica que tenía un objetivo claro, no se la veía vaguita”, explicó Ledesma.

Llegar al gimnasio tampoco significó que se convirtiera automáticamente en profesional. Una de las condiciones de Ledesma era que realice dos peleas amateurs para evaluarla y luego llegaría la oportunidad del ingreso al campo rentado, ya que para el entrenador, el boxeo amateur y el profesional son dos deportes diferentes. Por eso, durante los tres meses de su debut, Josefina tuvo que adaptarse a una nueva escuela. En el gimnasio se encontró entrenando con algunas de las mejores boxeadoras del país, como Celeste Alaniz, Florencia López, Sol Baumstarh y Tatiana Daglio.

Los sparrings eran una evaluación constante. Ledesma quería ver cómo respondía ante ellas, cómo se adaptaba al ritmo de trabajo y si podía incorporar los nuevos métodos. Tenía una base, pero tuvo que trabajar sobre la guardia, los golpes y la manera de tirarlos. En el amateurismo muchas veces el objetivo es sumar puntos. En el profesionalismo, el boxeo también exige aprender a lastimar, le explicó Ledesma durante su preparación.

Josefina todavía siente la exigencia de seguir mejorando. Se enoja cuando una combinación no le sale. Es autocrítica incluso después de ganar. El nocaut en su debut no le impidió pensar en los golpes que recibió ni en lo que le queda por delante

Gatica se fue de San Luis porque sentía que su carrera estaba quieta. Llegó a Buenos Aires sola, dejó temporalmente sus estudios, se alejó de sus afectos y tuvo que aprender otra forma de boxear. Ahora tiene una victoria profesional, un equipo nuevo, una familia más grande -los de allá y los de acá-, un lugar donde crecer y el objetivo de obtener un título mundial por el que va a tener que seguir trabajando todos los días hasta lograrlo.

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