Por Agustín González
La tercera es la vencida. A los libros le tomó tres intentos llegar a Gustavo Scarpa. Como consecuencia de su religión comenzó a leer la Biblia y durante mucho tiempo fue su única lectura. Años después, su tía le regaló la biografía de Steve Jobs, libro que le sirvió para tener una lectura más vinculada a la curiosidad personal. La última vez hubo goles de por medio. Pedro Jatene, preparador físico con formación en derecho en Palmeiras, empezó a hablar de libros con él y le propuso la dinámica de regalarle uno por cada gol o asistencia. Ese es el momento en que Scarpa realmente queda atrapado por la literatura y empieza la biblioteca que después crecería con Franz Kafka, Fiódor Dostoievski y Leon Tolstói, entre otros autores.
Hace un mes, Gustavo Scarpa comenzó a utilizar su canal de YouTube para subir reseñas sobre libros que leyó, tal como hacía en su cuenta de Instagram hace algunos años aunque con menor desarrollo. Habla con su léxico, no fuerza una personalidad distinta a la cotidiana. Hasta ahora tiene cinco videos sobre reseñas, el más visto es el de “La muerte de Iván Ilich” de Leon Tolstói. El video superó las 700 mil reproducciones, en efecto, el libro llegó al primer puesto de Amazon Brasil.
“En un mundo tan tecnologizado y de tanta máquina que nos reemplaza, lo mejor que posee el deporte es que lo mágico sigue dependiendo de lo humano”, escribió un día Ezequiel Scher. Acá habita la magia de lo ocurrido, el futbolista utilizó su influencia como deportista en Brasil para transmitir lo que el libro le provocó, algo tan natural como eso, fomentó la lectura. Algo que se vuelve muy necesario en épocas en que las pantallas predominan, y no solo eso, dio lugar a una obra publicada hace 140 años. El fenómeno ocurrió en un momento particular para el país carioca, que acaba de prohibir los casinos online y su publicidad. Allí el 11% de los jóvenes de entre 10 y 17 apostaron alguna vez en estas plataformas. Scarpa propone con sus videos algo muy alejado a todo eso. En la actualidad muchísimos famosos promocionan casinos online en todo el mundo, aquí radica también la importancia de usar la influencia en la sociedad civil para algo que valga la pena.
El mediocampista de 32 años nació en Campinas, un municipio del estado de Sao Paulo que está ubicado 100 kilómetros al noroeste de la capital y no tiene playa. Pero su infancia tuvo lugar en Hortolândia. De chico, su padre lo acercó a la lectura de una manera particular. Ponía películas subtituladas para Gustavo y su hermana, un hábito al que el propio jugador atribuye parte de la facilidad que desarrolló para las letras.
La lectura no se convirtió en una constante en su vida durante su juventud. Para 2019, ya en su adultez, solo había leído completo un libro: la biografía de Steve Jobs. Ese regalo de su tía comenzó a despertar su pasión por la lectura. Su familia siempre lo acercó a la formación literaria, sin embargo, el momento bisagra ocurrió cuando Pedro Jatene acordó regalarle un libro por cada gol o asistencia que Scarpa lograra en Palmeiras. El primero fue “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Después llegaron autores como Dostoievski, a quien bautiza como el ¨dorsal 10¨ de su estante.
Poco a poco la biblioteca dejó de necesitar los goles para crecer. La curiosidad literaria del futbolista brasileño despertó y desde ahí no paró más hasta contagiarla a sus compañeros de equipo en Atlético Mineiro donde juega actualmente: en sus redes compartió fotos del jugador argentino Tomás Pérez y el brasileño Víctor Hugo leyendo durante las sesiones de fisioterapia.
Pero la plaga de contagio literario no terminaría allí. Carolina Marques, una joven de 22 años creó “Galeitura”, un club de lectura inspirado en el apodo del Atlético Mineiro (Galo) que se basó en las recomendaciones del jugador. La cuenta de Instagram de este proyecto supera los 50.000 seguidores y el canal de Whatsapp tuvo que cerrar temporalmente a nuevos usuarios el primer día, ya qué colapsó por la alta demanda. Además quienes llevan adelante la iniciativa ya están en charlas con el sector social del club de Belo Horizonte para que colabore mediante la donación de libros.
Leer no es el único hobbie para Scarpa. Juega al ajedrez, anda en skate, hace wakeboard, arma cubos Rubik. Son actividades que no mejoran necesariamente al futbolista sino a la formación de la persona. El volante entendió que el fútbol no podía ocuparlo todo. “Mi vida está pasando. Me estoy dedicando profesionalmente, las cosas no están sucediendo y mi vida no puede terminar porque a nivel profesional no me esté yendo bien”, contó.
Parece buscar justamente aquello que relata. Todo lo que hace fuera de una cancha tiene algo que el fútbol profesional fue perdiendo: el error, la paciencia, el aburrimiento, la no necesidad de inmediatez: “Yo mismo soy constantemente arrastrado, como cualquier persona, por esa fiebre de los videos cortos.” confiesa. Para combatir esto, empezó a buscar actividades en las que no fuera bueno. El skate fue una de ellas. Podía intentar una maniobra 80 o 100 veces sin conseguirla y volver a intentarlo al día siguiente. En el wakeboard recordó que se caía mientras los demás se reían. Le decían que no necesitaba ser bueno en todo. A él le gustaba justamente eso. “Si realmente me gusta, me dedico, invierto tiempo, fuerza mental en lo que me propongo”, explicó.
El paulista encontró en los libros algo parecido a lo que descubrió en el skate, el ajedrez o el wakeboard, un espacio donde hay lugar para la equivocación. En el fútbol, durante años, cada error tuvo una consecuencia. Afuera de la cancha, aprendió a convivir con ellos. Leer también es eso. Dar vuelta una página sin saber qué hay del otro lado. Equivocarse de autor, dejar un libro y volver a empezarlo. Scarpa hizo de esa incertidumbre una costumbre. Primero con las obras que le regalaban, después con las que buscó por curiosidad y ahora con las que recomienda.





