Una camiseta que vuelve a buscar dueño

Por Thiago Colucci

Entre la salida de Diego Maradona y la llegada de Lionel Messi, once jugadores usaron el número más representativo de la Selección Argentina. Ahora, después de otra etapa histórica, vuelve una pregunta que parecía olvidada: ¿quién puede quedarse con la 10?

Durante muchos años, hablar de la camiseta número 10 de la Selección Argentina fue hablar de un solo nombre: Lionel Messi. Antes había pasado algo parecido con Diego Maradona. Entre los dos transformaron ese número en un símbolo.

Pero entre Maradona y Messi hubo un período diferente. Desde el último partido de Diego con Argentina, en el Mundial de Estados Unidos 1994, hasta que Messi comenzó a utilizar la 10 de manera habitual en 2009, pasaron casi 15 años. En ese tiempo, la camiseta cambió varias veces de dueño y once jugadores llegaron a utilizarla.

El primero fue Marcelo Espina, quien la usó en noviembre de 1994, pocos meses después de la despedida de Maradona. Después apareció Marcelo Gallardo, que la llevó en 15 encuentros y fue uno de los primeros jugadores que tuvo continuidad con ese número.

Sin embargo, el jugador que más quedó relacionado con la 10 durante aquellos primeros años fue Ariel Ortega. El Burrito la utilizó en los Mundiales de Francia 1998 y Corea-Japón 2002. En el primero, Argentina llegó hasta los cuartos de final y fue eliminada por Países Bajos. Cuatro años más tarde, el equipo dirigido por Marcelo Bielsa quedó afuera en la fase de grupos.

En el medio también hubo casos mucho más cortos. Gustavo López, José Albornoz, Rodolfo Cardoso y Fernando Pandolfi utilizaron la camiseta en apenas un partido cada uno. Incluso ocurrió una situación particular en la Copa América de 1997: el arquero Ignacio González llevó la 10 porque Daniel Passarella decidió ordenar los números del plantel de manera alfabética.

También tuvieron su oportunidad Pablo Aimar y Andrés D’Alessandro. Aimar la utilizó en siete partidos y D’Alessandro en seis. Este último llevó ese número durante la Copa América 2004

Y fue el turno de Juan Román Riquelme.

Román fue el último gran dueño de la camiseta antes de Messi. La utilizó en el Mundial de Alemania 2006, donde Argentina volvió a llegar hasta los cuartos de final y quedó eliminada frente al local, en la Copa América 2007 y en las Eliminatorias para Sudáfrica 2010. Mientras Riquelme tenía la 10, un joven Messi todavía jugaba con la 19.

La convivencia entre los dos terminó en 2008. Riquelme y Messi compartieron 27 partidos con la Selección y también fueron parte del equipo que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing. Después de la salida de Román, la camiseta quedó definitivamente en manos de Messi.

Durante años dejó de existir la discusión sobre quién debía usar la 10. Messi se convirtió en capitán, máximo goleador y en el jugador con más partidos de la historia de la selección.

Por eso, pensar en el próximo dueño genera una situación parecida a la que se vivió después de Maradona. La historia demuestra que no necesariamente aparece de inmediato un jugador capaz de quedarse con la camiseta durante muchos años.

Entre los nombres que aparecen para esta nueva etapa, Nicolás Paz es uno de los que más se acerca al perfil tradicional de un número 10. Es un mediocampista ofensivo, puede jugar detrás de los delanteros y ya utiliza ese dorsal en el Como de Italia.

Otro antecedente importante es el de Franco Mastantuono. En septiembre de 2025, ante Ecuador por las Eliminatorias, fue quien utilizó la camiseta número 10 ante la ausencia de Messi.

También existen jugadores de mayor recorrido, como Alexis Mac Allister o Lautaro Martínez, que utilizan la 10 en sus clubes. Sin embargo, ambos construyeron su historia en la Selección con otros números.

Entonces, la discusión quizás no sea encontrar al “nuevo Messi”. Argentina ya pasó por algo parecido cuando buscó durante años al sucesor de Maradona y la camiseta fue pasando de jugador en jugador.

La decisión final llegará con el tiempo y dependerá del lugar que cada uno consiga dentro de la Selección.

Porque después de Maradona hubo que esperar hasta Messi para que la 10 volviera a tener un dueño durante tantos años. Ahora, por primera vez en mucho tiempo, la camiseta más pesada del fútbol argentino vuelve a estar a la espera de alguien que pueda hacerla propia.

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