Por Juan Cruz Singh Sigel
Lucas Lamella tenía 16 años cuando recibió la noticia que cualquier juvenil sueña con escuchar: iba a debutar en Primera. El defensor de Gimnasia y Esgrima La Plata ingresó ante Aldosivi por el Clausura 2026 y, con 16 años, 7 meses y 22 días, se convirtió en el jugador más joven en debutar con la camiseta del Lobo en la era profesional. Un récord que llegó después de un recorrido acelerado por las distintas categorías del club.
El salto fue rápido. Lamella, nacido en 2009, terminó el año pasado y comenzó el 2026 jugando en la Séptima del club y tras un breve lapso de tiempo en esta categoría fue subido a entrenar con reserva por Ariel “El pata” Pereyra antes que este agarrara la dirección del plantel de Primera. Su aparición no fue producto de un único partido: detrás hubo entrenamientos, adaptación a nuevas exigencias y la convivencia con futbolistas que hasta poco tiempo antes veía desde otra categoría.
Se encuentra en el Lobo desde las infantiles, es defensor central diestro, pero sabe usar ambas piernas y maneja la salida con un gran nivel, pudiendo jugar como segundo marcador central. De 1,90 de altura, su madurez y su fisionomía hacen dudar de su edad.
Va bien de cabeza y es muy aguerrido, pero contribuye más a la defensa que al ataque.
Dicho por él mismo, le gusta hacer las cosas simples y lo que le pidan sus técnicos.
El debut llegó el 2 de agosto, cuando Gimnasia visitó a Aldosivi. Con el encuentro en sus postrimerías, Lamella ingresó para disputar sus primeros minutos oficiales en Primera. Con apenas 16 años, dejó atrás la etapa de formación y pasó a formar parte del plantel profesional.
Pero el salto no termina cuando el juvenil pisa por primera vez una cancha de Primera. El cambio también implica acostumbrarse a otro ritmo de entrenamiento, a nuevas responsabilidades y a compartir diariamente un vestuario con jugadores de mayor experiencia. En ese proceso, el grupo puede convertirse en una parte fundamental de la adaptación.
“Desde que subí a Primera me sentí muy cómodo, me adapté rápido al grupo y gracias a ellos estoy con mucha tranquilidad. Eso se debe al grupo que hay”, explicó Lamella después de sus primeros pasos con el plantel profesional.
La tranquilidad que menciona el defensor aparece como uno de los aspectos centrales de su experiencia. A los 16 años, la exposición que acompaña a un debut profesional puede ser tan novedosa como la propia competición . Pasar de jugar con futbolistas de la misma edad a entrenarse y competir junto a profesionales supone un cambio deportivo, pero también personal.
En Gimnasia, Lamella ya había comenzado a atravesar ese proceso antes de su estreno. A principios de año se incorporó a Reserva, donde empezó a enfrentarse a jugadores con mayor desarrollo físico y experiencia. Ese período funcionó como un puente entre las divisiones juveniles y la Primera, hasta que llegó la oportunidad de dar el último paso.
Su aparición también se produjo en un contexto en el que los clubes necesitan recurrir cada vez más a sus inferiores. La formación de un futbolista no consiste solamente en prepararlo técnicamente. También implica acompañarlo en el proceso de adquirir herramientas para manejar exigencias mayores y una exposición que, en algunos casos, llega antes de lo esperado.
Lamella todavía tiene mucho camino por recorrer. El récord de ser el debutante más joven de la historia profesional de Gimnasia ya quedó registrado, pero su carrera recién comienza. Por ahora, el defensor disfruta de una experiencia que hasta hace poco parecía lejana y encuentra en sus compañeros una parte importante de esa adaptación.
“Estoy orgulloso de llevar este escudo en el corazón y voy a seguir luchando para defender esta camiseta”, aseguró Lamella.
A los 16 años, el juvenil ya tiene un récord y sus primeros minutos en Primera. Ahora comienza otra etapa: demostrar, con tiempo y trabajo, qué puede construir después de haber llegado tan temprano.





