Por Candela Loureiro
Victoria Vilchez y María Belén Mosca entraron a la cancha con una oportunidad que ninguna pareja de pádel había tenido antes: convertirse en las primeras campeonas de la disciplina en los Juegos Suramericanos. Cuatro días después consiguieron una medalla de oro y un lugar en la historia.
La dupla argentina derrotó 6-2 y 6-3 a las chilenas Kimberley Ahumada y Catalina Arancibia en la final disputada en el Estadio Invencible Rafaela. La contundencia de la definición fue el cierre de un torneo en el que Vilchez y Mosca dominaron desde el comienzo.
En la fase de grupos vencieron a Uruguay por 6-1 y 6-2, a Ecuador por 6-0 y 6-4 y a Paraguay por 6-1 y 6-0. En semifinales, Perú tampoco pudo frenar a las argentinas, que se impusieron 6-1 y 6-1 para meterse en la definición.
La final exigía un partido distinto. Chile intentó disputar la red y cambiar el ritmo, pero Vilchez y Mosca encontraron rápidamente la manera de neutralizar esa propuesta. Presionaron desde la devolución, buscaron profundidad y aceleraron cuando encontraron la pelota adecuada.
El contexto hace todavía más especial la conquista. El pádel había tenido una aparición como exhibición en los Juegos Suramericanos de Asunción 2022, pero Santa Fe 2026 fue la primera edición en la que formó parte oficialmente del programa y puso medallas en juego.
“Somos unas privilegiadas de ser las pioneras”, expresó Vilchez después de la consagración. La frase resume la dimensión de lo conseguido: el primer nombre del palmarés femenino de los Juegos Suramericanos quedó escrito con dos apellidos argentinos.
Vilchez y Mosca no necesitaron esperar a que la historia les hiciera un lugar. Fueron ellas las que ocuparon la primera página.





