Por Valentino Brunetti
José Manuel López nació en San Lorenzo, un pequeño pueblo correntino de apenas tres mil habitantes, ubicado a 80 kilómetros de la capital. Su infancia fue sencilla: su madre era ama de casa y su padre trabajaba en buques pesqueros, lo que lo mantenía más de un mes navegando entre los puertos de Ushuaia y Mar del Plata. Cuando José no quería estudiar, su madre lo sentaba con los cuadernos en la vereda para que aprendiera mientras veía a sus amigos correr detrás de la pelota. Para llegar a ser el jugador que es hoy, el delantero tuvo que superar varios obstáculos para hacerse un lugar en el fútbol profesional.
El oriundo de la provincia de Corrientes dio sus primeros pasos como futbolista a los siete años en el Club El Progreso y, pocos meses después, comenzó a jugar en el Club Atlético Saladas. Allí estuvo durante un año hasta que, a los ocho, llegó Boca Juniors, quien organizó una prueba en Corrientes y lo seleccionó. Le prometieron volver dos años más tarde para seguir su evolución, pero en ese lapso apareció Independiente, que lo reclutó para sus divisiones infantiles y se quedó con el futbolista. Cada dos semanas viajaba a Buenos Aires y pasaba allí diez días entrenando y jugando en la Liga Metropolitana, el segundo nivel de AFA. La familia apostó por su sueño y dejó todo en Corrientes y se mudó a La Plata, donde vivía una hermana de su madre. Desde allí, José viajaba todos los días hasta Villa Domínico, en auto cuando su padre podía llevarlo y en tren y colectivo cuando no, porque ni su mamá ni sus hermanos sabían manejar.
López hizo todas las divisiones juveniles en el Rojo, pero en Sexta División sufrió una dura lesión que lo llevó a pensar en dejar el fútbol durante un tiempo. “Tuve un problema que casi me hizo dejar el fútbol. Tenía una lesión en la cintura, en los huesos, que casi no me dejaba caminar. Pensé en dejar un tiempo, pero las ganas fueron más fuertes”, sostuvo en una entrevista con La Nación. Luego de que Independiente lo dejara libre, Lanús puso sus ojos en él. Lo contactó para realizar una prueba en 2017 y durante ese año jugó para la Quinta División del Granate. Casi sin tener minutos y sin ser considerado, el Flaco fue cedido a Colegiales de Tres Arroyos para disputar un torneo regional gracias a la buena relación entre los presidentes de ambos clubes. “Un amigo, Pablo Garate, era el presidente de Colegiales y me pidió un 9 fuerte para pelear el campeonato regional”, declaró Nicolás Russo, presidente de Lanús.
Allí, López salió campeón con el “Escolar” y además terminó como goleador. “Hoy es grandote, pero en ese momento era flaquito. Lo primero que se notó fue que jugaba muy bien al fútbol. No quiero decir que fuera blandito, pero en esta liga el roce es fuerte. Con el correr de los partidos se fue fortaleciendo, yendo cada vez más al frente y convirtiéndose en líder del equipo. Además, con él fuimos campeones y, por primera y única vez en la historia del club, jugamos el Regional Federal. Ya en Palmeiras volvió de visita a Tres Arroyos y seguía siendo el mismo pibe de siempre: tranquilo, humilde, un genio”, recordó Garate.
Tras ese gran paso, regresó al conjunto del sur, se asentó en la Reserva y tuvo su debut en Primera División el 3 de enero de 2021 en el empate 1-1 ante Patronato por la Fase Complementación de la Copa Diego Maradona. Desde ese momento comenzó a mejorar su rendimiento con buenas actuaciones y se ganó un lugar como titular en el equipo dirigido por Luis Zubeldía. Con 59 partidos, 22 goles y 5 asistencias, fue vendido en junio de 2022 al Palmeiras de Brasil.
Al principio le costó adaptarse, pero con el paso de los partidos fue mostrando una mejora en su juego. Su mejor momento comenzó en la temporada pasada y mantiene ese nivel hasta el día de hoy. Gracias a los 40 goles que convirtió con el conjunto paulista en el último año y medio, tuvo su gran recompensa: fue citado por Lionel Scaloni para disputar el Mundial con la Selección Argentina.
Después de haber quedado libre en Independiente y de tener que volver a empezar para ganarse un lugar, el Flaco López terminó cumpliendo el sueño que tuvo desde chico.




