La tarde de los caños de Ortega

Por Román Novas

El fútbol nació en Londres, Inglaterra en el año 1863, pero 135 años después, Ariel “Burrito” Ortega le enseñó a los propios ingleses a cómo jugar este deporte. Por qué Ortega es el sinónimo de “fútbol de potrero” en su máxima expresión y le tiró encima “el barrio” que portaba el 10 de la selección argentina. 

Una clase de fútbol en Saint – Étienne, oriunda de la provincia de Jujuy, ante una Inglaterra con “poca calle”. 30 de junio, Mundial de Francia 1998 y el primer tiempo de los octavos de final. Un hombre argentino de 1,70 de altura, porta la 10 en la espalda y tiene una derecha “mágica”. Su rival?… Un equipo ordenado y repleto de grandes figuras como David Beckham, Michael Owen y Alan Shearer que quedaron chiquitos al lado del “portero” argentino.

Porque como sucedió con “El Diego” en México 1986, “El burrito” lo homenajeó, no con goles sino con caños. Porque un “caño” es la acción más bella de “bailar” psicológicamente al rival, pero a su vez, le suma elegancia al realizar este fenómeno cuatro veces en un mismo partido. 

“El mejor primer tiempo de mi vida. Porque jugué como yo jugaba en mi barrio, tiré cuatro caños y si hubiese hecho un gol; sería el mejor partido de mi vida”, expresó el protagonista de esta historia.

Una actuación 10/10 y del propio “10”, pero como manda la historia argentina: si no se sufre, no vale. Un empate 2-2 en 120 minutos de juego, una victoria 4-3  en los penales y una histórica clasificación a cuartos de final. Una noche que quedará en los libros de fútbol argentino y como un “Burrito” le enseñó a los creadores de este deporte cómo se lo debe jugar.

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