Las voces de la admiración al 10

Por Florencia Gimenez

Cuando nos referimos a Lionel Messi, no hablamos de cualquiera, hablamos del 10 que nos eriza la piel, el capitán que nos acelera el corazón, el jugador que logra cristalizarnos los ojos y nos enmudece con su magia. Porque, ¿quién lleva mejor los colores que él?, sería un tanto extraño y hasta pareciera lejano no verlo jugar con la albiceleste. Pero, lamentablemente: “es el momento”, señaló el Astro del fútbol en su carta de despedida.

Pareciera inimaginado cómo una persona puede llegar a ser tan querido, y no es una simple deducción; rivales, compañeros, técnicos, familiares, fanáticos y un país entero, hicieron público su cariño hacia él. Solo que, a veces, hace falta una frase para entenderlo: “Messi me hace amar el fútbol”, reveló el francés, Paul Pogba, luego de que Francia eliminase a Argentina en el Mundial 2018, lo cual dejó en claro que la admiración puede trascender cualquier rivalidad.

Por otro lado, se dice que la amistad es comprender que hay días de cercanía y otros en los que cada quien está lidiando con su propio mundo. Messi y Luis Suárez lo saben bien: estuvieron más de tres años sin compartir cancha, desde su último partido juntos en Barcelona hasta volver a encontrarse en Inter Miami. Y, aun así, la distancia no cambió el vínculo, ambos tenían un sueño juntos y al vivirlo, lo supieron disfrutar: “Nos miramos a veces y nos ponemos a pensar que estamos cumpliendo con lo que habíamos hablado en aquel momento en el Barcelona: disfrutar de nuestra última etapa como jugadores de fútbol juntos”, se refiere así Suárez, con afecto, a la relación que tiene con el argentino.

Además, a lo largo de este camino, hubo quienes lo guiaron y fueron testigos cercanos de cómo aquel joven se transformó en leyenda. Uno de ellos fue Josep Pep Guardiola, ex director técnico del 10 en el Barcelona, con quien consiguió 14 títulos desde el 2008 hasta 2012: “Messi en mi carrera significa todo (…) es capaz de hacer todo lo que tiene que hacer un futbolista perfecto. Y lo hace cada tres días. Lo siento por los que todavía intentan ocupar su trono, pero les prometo que es imposible: este chico es el mejor de todos”. Sin dejarlo atrás, quien también refirió mucho aprecio hacia el jugador es Lionel Scaloni, entrenador de la selección argentina campeona del mundo en 2022, subcampeona en 2026, ganadora de dos Copas América y una Finalissima: “Sos el capitán que cualquier técnico sueña con dirigir. Pero, sobre todo, una persona enorme”.

Antes de llenar estadios, camisetas con su nombre y partidos que quedaron en la historia, hubo un hogar en donde no existían los títulos ni los récords. Allí no era el capitán, ni el campeón, ni el ídolo de millones. Era simplemente Lionel, un chico con grandes sueños, que atravesó momentos difíciles y creció lejos de casa. Pero en realidad, él nunca estuvo solo, siempre fue acompañado por su familia y por eso quizá nadie pueda hablar con la misma cercanía que los que lo vieron crecer: “Hemos pasado muchos momentos buenos y no tan buenos. Sobre esos momentos no tan buenos vos sabés que siempre salimos reforzados y pretendemos que esto continúe así, porque esto nos ayuda a ser más fuertes en la vida y a vos te ayuda a ser lo que sos, porque de alguna manera yo creo que por encima de ser un buen jugador de fútbol sos una excelente persona”, declaró Jorge Messi, padre del futbolista, en 2007.

47 millones de argentinos conocieron y vivieron el verdadero fútbol gracias a Lionel Messi, porque él es el fútbol, el legado y la evolución de Diego Armando Maradona. Es el claro significado del juego, no solo por la habilidad dentro de la cancha sino también por la historia de resistir, es lo que nos enseñó y a lo que nos acostumbramos: “Si no se sufre, no vale”. Resistimos con él hasta el final, en cada partido, en cada canción, en todas las banderas argentinas que desplegamos y en todas las camisetas albicelestes que nos ponemos. Por esa razón, todo el pueblo exclama: “Gracias, Leo”.

Finalmente, los mejores momentos no se pueden repetir, pero si se pueden recordar en la historia y guardar en el corazón. Todos los goles, gritos, festejos, llantos, las sonrisas que aparecían cuando descubrías que tus sueños se hacían realidad y tu mirada buscando a tu familia en el palco, mientras agitabas los brazos hacia tu gente, son experiencias que van a quedar guardadas en nuestra memoria. Si de algo podemos estar seguros como argentinos, es que diste todo, no nos debes nada. Nadie es eterno. Pero, algunas personas como vos, Leo, dejan una huella que permanece incluso después de su retiro.

Más notas