Por Paulina Ciezar y Julieta Nicodemo
Las tensiones políticas y militares que mantienen Estados Unidos e Irán se trasladaron al Mundial 2026. La administración de Donald Trump impuso una serie de restricciones a la delegación iraní que afectan gravemente su estadía, la presencia de sus dirigentes y el acceso de sus aficionados a los estadios.
Entre el deporte y la geopolítica
La participación de Irán se convirtió en uno de los principales focos de polémica fuera del campo de juego. Las medidas adoptadas por el país norteamericano obligaron a la selección asiática a modificar por completo su planificación y generaron fuertes críticas por parte de la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI), que denunció una intervención política en el deporte.
Cabe recordar que ambos países se encuentran en un conflicto bélico desde junio de 2025. Sin embargo, la guerra escaló en febrero de este año, cuando los gobiernos estadounidense e israelí lanzaron la Operación Furia Épica contra Irán. Los motivos principales de esta ofensiva se centran en frenar por completo el programa nuclear y de misiles balísticos de Teherán, así como desmantelar su capacidad naval y el financiamiento a grupos armados.
“La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén ahí, por su propia seguridad” (Donald Trump)
Las restricciones que sufrirá la delegación iraní
Las consecuencias de estas medidas geopolíticas impactaron en la logística del torneo. Si bien Estados Unidos aprobó las visas de los 26 jugadores convocados y del director técnico, rechazó de manera tajante las solicitudes del staff administrativo y directivo.
Pero las limitaciones no terminan ahí. Al finalizar cada partido disputado en suelo estadounidense, tanto el cuerpo técnico como los futbolistas deberán regresar de inmediato a México, ya que el gobierno de Estados Unidos les prohibió explícitamente hospedarse en su territorio. Esta medida obligó a la selección de Irán a reorganizar a contrarreloj toda su concentración, traslados y entrenamientos para el certamen.
“Privar a los hinchas iraníes del acceso a su asignación legal y oficial de entradas es una acción contraria al espíritu que rige las competencias internacionales y al principio de igualdad entre los países participantes” (Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán)
La polémica por las entradas de los hinchas iraníes
La Federación de Fútbol de Irán denunció que la FIFA le retiró el cupo de entradas destinado a sus aficionados para los tres partidos de la fase de grupos que se disputará en Estados Unidos. Según el reglamento del organismo, cada selección recibe el 8% de localidades para distribuir entre sus hinchas a través de un sistema oficial. Sin embargo, las autoridades iraníes aseguraron que esa asignación fue revocada de manera inesperada, dejando sin boletos a muchos simpatizantes que ya habían organizado sus viajes. Desde Teherán calificaron la medida como una nueva muestra de interferencia política en el torneo y cuestionaron la igualdad de condiciones para todas las selecciones participantes.
Mientras tanto, la FIFA afirmó que continúa trabajando junto a la federación iraní para encontrar soluciones que permitan la asistencia de sus aficionados a los encuentros mundialistas.
La denuncia se suma a los problemas de visados y logística que Irán viene enfrentando desde la previa del torneo, profundizando la tensión entre el país asiático, Estados Unidos y la organización del Mundial.




