Por Agustín González
Estados Unidos endureció los controles migratorios y de seguridad a días del inicio del Mundial 2026 y las medidas ya afectan a árbitros, delegaciones e hinchas de distintos países. El caso más resonante fue el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien quedó afuera de la Copa del Mundo luego de que las autoridades estadounidenses le negaran el ingreso al país pese a contar con visa y acreditación oficial de FIFA.
Artan, elegido como el mejor árbitro africano de 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), iba a convertirse en el primer árbitro somalí en participar de un Mundial. Sin embargo, fue retenido durante once horas en el aeropuerto de Miami y posteriormente deportado. De parte del gobierno estadounidense, indicaron que agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) descubrieron durante una inspección adicional ¨información negativa¨, incluida una supuesta asociación con personas sospechosas de pertenecer a organizaciones terroristas.
Tras regresar a su país, Artan fue recibido en el Palacio Presidencial de Mogadiscio por el presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, y ovacionado ante alrededor de 70.000 personas en el Estadio Nacional de la capital. Horas antes de abordar el vuelo de regreso, el árbitro había cuestionado la decisión de las autoridades migratorias estadounidenses. ¨Estoy muy, muy decepcionado. Simplemente soy un árbitro que intenta cumplir su sueño¨, expresó luego de ser retenido y deportado pese a contar, según afirmó, con toda la documentación correspondiente para ingresar al país. Además, remarcó que que su nacionalidad influyó en la medida: ¨Creo que tienen un problema con mi país¨.

En paralelo, distintas delegaciones comenzaron a manifestar su malestar por los controles migratorios y de seguridad al ingresar a Estados Unidos. La selección de Senegal fue una de las primeras en quedar expuesta luego de que se viralizaran imágenes de futbolistas siendo revisados con detectores manuales y perros especializados apenas descendieron del avión. También trascendieron controles adicionales para futbolistas de Uzbekistán y de Irak. El delantero iraquí Aymen Hussein fue demorado cerca de siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago mientras agentes migratorios revisaban documentación y dispositivos electrónicos. A su vez el fotógrafo oficial del plantel quien también había sido demorado fue posteriormente deportado
Las situaciones no quedaron limitadas a selecciones africanas o asiáticas. En Bélgica también generaron repercusión distintas imágenes de Kevin De Bruyne siendo sometido a controles de seguridad en el aeropuerto, donde agentes estadounidenses revisaron incluso sus pertenencias personales y el calzado del futbolista antes de autorizar el ingreso de la delegación europea.
A eso se sumó la situación de Irán. La Federación Iraní de Fútbol denunció que Estados Unidos bloqueó el cupo de entradas que la FIFA asigna a cada selección participante para distribuir entre sus hinchas durante el Mundial. Según indica el reglamento del torneo, cada federación recibe cerca del 8% de la capacidad de los estadios para sus simpatizantes, pero desde Irán aseguraron que ya no tenían acceso a esas entradas para los partidos que se jugarán en territorio estadounidense. La situación se suma a la decisión del seleccionado de instalarse en México para evitar mayores complicaciones en el arribo a dicho país, dado que se encuentra en conflictos bélicos con la nación norteamericana.

La FIFA se lava las manos ante todo esto y dice que no va a intervenir ante los controles migratorios de un país anfitrión. Mientras que en el sorteo de la fase de grupos de la Copa del Mundo, en diciembre de 2025, el presidente de la federación Gianni Infantino le entregó a Donald Trump un premio de la paz. Algo que generó controversia ya que el mandatario arrastra desde hace años acusaciones y discursos discriminatorios vinculados a la inmigración.



