miércoles, junio 10, 2026

Estadio Azteca: un templo que sigue escribiendo historias

Por Juan Bautista Zárate, Luna Sperzagni y Tobías Valle 

En el mundo del fútbol, hay estadios que reciben partidos, finales o hasta conciertos, pero hay uno que parece haber sido construido para hacer historia. El Estadio Azteca de Ciudad de México vuelve a ser protagonista de un partido inaugural. No será una apertura más: será la tercera. Ningún otro escenario futbolístico tiene la dicha de presumir lo mismo. A lo largo de los años han pasado sedes, jugadores y formatos. Sin embargo, el viejo Coloso de Santa Úrsula permanece ahí, como si fuera la primera vez dispuesto a abrir nuevamente sus puertas para seguir construyendo nuevos hitos.

Su debut en las presentaciones mundialistas fue el 31 de mayo de 1970. En aquella ocasión, México y la Unión Soviética empataron sin goles, aunque importó poco el marcador. Lo verdaderamente trascendente es que el fútbol había encontrado un templo. Semanas después Pelé levantaría la copa bajo el cielo mexicano y el Azteca quedaría asociado para siempre a la grandeza.

Luego de tres Mundiales, el país norteamericano volvió a hospedar el torneo más importante del deporte y el Coloso de Santa Úrsula tuvo la oportunidad de revalidar su mística y no la desaprovechó: nuevamente un 31 de mayo pero de 1986 dio inicio a la copa con el duelo entre Italia y Bulgaria el cual finalizó en empate pero esta vez por 1 a 1. A pesar de que también fue la casa de la final, el partido en el que el Azteca se ganó un lugar en los corazones albicelestes fue la victoria de Argentina por 2-1 frente a Inglaterra, siendo espectador de La mano de Dios y El gol del Siglo. Si bien fue testigo de estas dos obras de arte firmadas por Diego Maradona, días después vería al Pelusa dar la vuelta olímpica al canto de dale campeón. 

Hoy el fútbol es otro negocio, otro espectáculo y otra industria. Habrá más selecciones, más partidos y tres países organizadores. Sin embargo, cuando ruede la pelota por primera vez, el foco volverá a apuntar al mismo lugar. Si con todo lo vivido ya era más que suficiente, al hoy llamado Estadio Ciudad de México no le alcanzó y será por tercera ocasión el lugar donde arrancará el Mundial.

En definitiva los logros del Coloso de Santa Úrsula ya justifican la mística que tiene en el mundo del fútbol. Sin embargo, si es necesario, personificamos al estadio: aquel que como todo jugador, sueña con jugar un mundial. Pero el Azteca, que es el distinto, no le basta solo con tener un mundial en su historial, le quedan mejor tres y con dos de los mejores jugadores de la historia levantando el trofeo bajo el cielo mexicano.

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