martes, junio 9, 2026

Conviviendo con el enemigo: su papá no lo deja ir al Mundial

Por Benjamín Tome, Valentino Franco, Naiara Rovera, Valentín Moran 

El fútbol suele tener historias muy peculiares, pero muy pocas como la de Louey Ben Farhat, una de las jóvenes promesas tunecinas que sorprendentemente se quedó fuera de los 26 convocados para el Mundial por un motivo ajeno a lo deportivo: su propio padre fue quien rechazó el llamado del director técnico.

Sabri Lamouchi, el seleccionador de Túnez,confirmó ante la prensa que el delantero de 19 años no integraría la lista definitiva. Lo más sorprendente no fue la decisión en sí, sino la razón:el entrenador se intentó comunicar personalmente con el jugador durante semanas, pero no obtuvo ninguna respuesta. Finalmente, llegó: el padre le informó que su hijo no iba a integrar la lista porque consideraba que “la decisión es muy apresurada”.

La repercusión del caso no tardó en llegar hasta África, y menos a Alemania, donde Ben Farhat actualmente, milita en el Karlsruher SC, equipo de la segunda división y surgió como una de las mayores promesas del fútbol de su país en los últimos años.

Sin embargo, detrás de la decisión de rechazar la convocatoria, hay razones mucho más complejas que solo una simple decisión familiar. Louey nació en Alemania, por ende, posee doble nacionalidad y existe esa ilusión de representar a una selección de mayor nivel, algo frecuente, ya que hay varios futbolistas con raíces africanas, como Leroy Sané, Jonathan Tah, Antonio Rüdiger, Felix Nmecha, Jamal Musiala y Jamie Leweling.

En el fútbol moderno, este tipo de dilemas son cada vez más recurrentes. Muchos futbolistas nacidos en Europa, hijos de inmigrantes africanos o árabes, deben elegir entre el país donde crecieron y el país de origen de sus familias. Algunos toman la decisión rápidamente desde lo emocional; otros prefieren esperar para analizar qué selección puede ofrecerles mayores oportunidades deportivas. Lo extraño en este caso es la manera en que se desarrolló la situación.

Más allá de la esperanza por la selección europea, se encuentra un dilema en el que se ven envueltos los padres y su exigencia hacia los hijos futbolistas. En la mayoría de los casos, hay una gran exigencia por parte de la figura paterna hacia su hijo a la hora de jugar al fútbol, pero en este peculiar caso, contrariamente, no lo dejó asistir a la mayor cita futbolística ¿Acaso el padre le arrebató el sueño?

Lo cierto es que el episodio abrió un debate mucho más amplio sobre el rol de las familias y representantes en el desarrollo de los futbolistas jóvenes. En una época donde las carreras se planifican casi como proyectos empresariales, muchas decisiones deportivas dejan de depender exclusivamente de los jugadores. El caso de Ben Farhat parece reflejar justamente eso: una promesa atrapada entre la presión de un país que lo quiere como figura y un entorno que busca proteger su futuro.

Por el momento, Túnez afrontará el Mundial 2026 sin una de sus mayores promesas. Y Ben Farhat vivirá con una situación tan rara y difícil de explicar: haber quedado afuera de la selección de su país, por decisión de su padre.

 

De jugar con Messi en el PSG y Yamal en España a representar a Túnez en la Copa del Mundo: la historia de Ismaël Gharbi

Nacido en París, de padre tunecino y madre española, Ismaël Gharbi Álvarez es uno de esos extintos enganches que se han adaptado a jugar como extremo. Llegó con 15 años a las inferiores del Paris Saint Germain, donde compartió vestuario con Lionel Messi. Junto con Zaire Emery estaban señalados a ser las grandes estrellas emergentes del equipo de la capital, aunque Ismaël nunca alcanzó el rendimiento que se le había pronosticado: apenas jugó 12 partidos en dos años.

La incertidumbre dentro de las canchas también comenzó a manifestarse en sus decisiones fuera. Luego de representar a Francia, su país de nacimiento, en la Sub-17 y Sub-18, se cruzó al otro lado de los Pirineos para unirse a las juveniles de España. Allí fue compañero de la otra gran cara de esta Copa del Mundo: Lamine Yamal, que a pesar de ser tres años más jóven que sus compañeros, ya se hacía hueco en la Sub-19.

Pero la historia de Ismael fue distinta. Una vez llegada la edad para la mayor, las convocatorias no llegaron. A nivel clubes tampoco había muchas certezas. En 2023 se mudó al fútbol suizo a préstamo, y al año siguiente finalmente, cortó vínculo con la entidad parisina para jugar en el Sporting Braga de Portugal.

Nunca terminó de explotar y, nuevamente, su carrera tuvo que hacer escala en otro país. El Augsburgo alemán accedió a un préstamo por el jugador, hasta esa fecha, español. En septiembre de 2025, las autoridades del fútbol tunecino se reunieron con el jugador con un objetivo que se cumpliría: que Gharbi cambie, por tercera vez, de seleccionado. Una buena Copa Africana de Naciones le valió un lugar en la convocatoria al Mundial y, pese a mantener todavía la carátula de promesa pendiente, está ante la oportunidad de su vida: puede enderezar el rumbo de una carrera que lo posicionó entre los mejores, aunque no logró estar a la altura.

 

Primer grito africano

Aunque el seleccionado nunca logró pasar la fase de grupos en sus seis participaciones, su presencia en el Mundial de 1978 en Argentina hizo historia en el fútbol africano: Túnez se convirtió en el primer seleccionado africano en ganar un partido en una Copa del Mundo. En su debut venció 3-1 a México y aquella victoria es recordada como “Malahamet al Argentina”, “El Triunfo de Argentina” en árabe. Su segundo partido fue contra Polonia, en el cual cayó por la mínima diferencia, y en el tercero empató contra Alemania Federal, campeón del Mundial de 1974. De esa manera, se quedó afuera, pero consiguió hacer historia, literalmente, ya que esa gran actuación empujó a la FIFA a sumar un segundo cupo africano para España 1982.

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