martes, junio 9, 2026

La cultura uzbeka: geografía, religión, gastronomía y economía

Por Martina De Lucca y Tomas Alegre

En el corazón de Asia Central, Uzbekistán aparece como un territorio atravesado por desiertos, antiguas rutas comerciales y ciudades que todavía conservan marcas de siglos pasados. Entre las arenas del desierto de Kyzylkum y las aguas de los ríos Amu Daria y Sir Daria, el país combina paisajes áridos con algunas de las construcciones más emblemáticas de la antigua Ruta de la Seda.

El clima es mayormente seco y desértico, con veranos largos y calurosos e inviernos moderados. Gran parte del territorio presenta suelos arenosos y dunas, aunque también posee importantes recursos naturales como petróleo, gas, carbón, oro, plata, cobre y zinc, que forman parte central de su economía.

En las calles de Taskent, Samarcanda o Bujara, el pasado convive con el movimiento moderno de Asia Central. Las cúpulas turquesas, los mercados repletos de especias y las fachadas antiguas recuerdan el período en que caravanas de comerciantes cruzaban la región transportando seda, té y minerales entre Oriente y Occidente. Esa mezcla histórica todavía define buena parte de la identidad uzbeka.

La cultura del país está marcada por influencias túrquicas, persas y soviéticas. El uzbeko es la lengua oficial y pertenece a la rama de idiomas túrquicos, aunque el ruso continúa siendo ampliamente utilizado debido a los vínculos históricos con la antigua Unión Soviética (URSS). En los últimos años, el inglés también comenzó a expandirse, especialmente entre jóvenes y sectores vinculados al turismo y los negocios.

La mayoría de la población practica el islam sunita, mientras que también existen comunidades cristianas ortodoxas, judías y budistas. Esa diversidad religiosa e histórica se refleja en las tradiciones cotidianas, la arquitectura y la vida social del país.

La gastronomía ocupa un lugar importante dentro de la cultura uzbeka. El plov, preparado con arroz, carne, zanahorias y especias, es considerado el plato nacional y suele compartirse en reuniones familiares, bodas y celebraciones. También son tradicionales el pan de Samarcanda y el maqom, una forma de música clásica transmitida de generación en generación.

Durante décadas, la economía del país dependió principalmente de la producción de algodón y de la explotación de gas natural y minerales. Sin embargo, en los últimos años, se impulsaron reformas orientadas a modernizar su estructura económica, atraer inversiones extranjeras y fortalecer sectores como el turismo, la construcción y los servicios.

Actualmente, Uzbekistán busca consolidarse como una de las economías más importantes de Asia Central. Mientras ciudades como Taskent muestran un crecimiento progresivo y nuevos desarrollos urbanos, en algunas zonas rurales todavía persisten desafíos relacionados con el empleo y la infraestructura. Entre modernización y tradición, el país intenta redefinir su lugar dentro de una región marcada por la historia y los cambios geopolíticos constantes.

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