Por Juan Ignacio Drolas
Creció en las calles de Nápoles, en una zona donde forjó una resistencia y fortaleza. Años después, terminaría siendo el capitán de Italia en la conquista del Mundial 2006 y, como si fuera poco, ganó el Balón de Oro siendo defensor. Fabio Cannavaro es, actualmente, el entrenador de Uzbekistán y buscará resurgir como director técnico en la lucha por hacer un buen papel en un grupo difícil en el Mundial 2026.
Nació el 13 de septiembre de 1973 y, a sus 19 años, debutó con el primer equipo del Napoli, donde se consolidó durante tres temporadas consecutivas como el defensor central de los “Gli Azzurri”, con un gran espíritu de lucha, a pesar de su llamativa estatura de 1,75 m para ese puesto. Luego fichó por Parma, con quien ganó sus primeros títulos como profesional y empezó a destacarse como ese jugador con gran competitividad y una intensidad que lo ayudó a que hoy su nombre sea recordado como uno de los mejores defensores de la historia. Después de conquistar una Copa de la UEFA, dos Copas Italia y una Supercopa de Italia, pasó a jugar en el Inter de Milán y, aunque era titular indiscutido, tras dos temporadas decidió irse a la Juventus ante la falta de títulos del “Nerazzurri”.
En su etapa por Juventus tampoco logró ninguna copa, ni nacional ni internacional, pero mostró su mejor nivel defensivo en la Serie A del 2006, tanto así que consiguió la Copa del Mundo de ese año con una actuación excepcional, ya que no permitió que le marcaran goles en el campo durante el torneo, lo que le valió el apodo “El Muro de Berlín”. Por si fuera poco, se quedó con el premio al mejor jugador del Mundial 2006 y el Balón de Oro. Tras un gran año, fichó por el Real Madrid, en el cual se esperaba que repitiera ese nivel que venía demostrando, pero no se dio de aquella manera. Así y todo, ganó dos Ligas y una Supercopa de España para luego volver nuevamente a Juventus.
Terminó su carrera al ser desvinculado del Al-Ahli por falta de compromiso, en 2011, a los 37 años. Tres años después de su retiro fue nombrado entrenador del Guangzhou Evergrande, aunque fue sustituido luego de ocho meses al mando. En octubre de 2015 fue anunciado como nuevo entrenador del Al-Nassr; aun así, fue reemplazado en febrero de 2016, tras meses en el cargo. Pasó por cinco clubes más y por la selección de China, sin tener actuaciones sobresalientes en ninguno, pero se destacó por salvar al Udinese del descenso y por ganar una Liga China en el Tianjin Quanjian, además de una Superliga de China y una Supercopa de China.
Buscará su revancha en el próximo Mundial de 2026 luego de asumir con Uzbekistán el 6 de octubre del año pasado. Intentará mostrar un buen nivel de juego en un grupo complicado con Portugal, Colombia y República Democrática del Congo, ubicado en la zona K.



