Por Santiago Cerquetella
Dentro de la cancha parece serio, frío y hasta callado. Pero cuando Abdukodir Khusanov entra a jugar, demuestra personalidad. El defensor, con presente en el Manchester City, se convirtió en una de las mayores apariciones del fútbol asiático y es el primer futbolista de Uzbekistán en jugar en la Premier League. Nació el 29 de febrero de 2004 y comenzó su carrera en el Bunyodkor, uno de los clubes más conocidos de su país. Desde chico llamó la atención por su velocidad, su fuerza física y la tranquilidad con la que jugaba, a pesar de ser defensor. Su estilo dentro de la cancha era simple y seguro, algo que lo ayudó a destacarse rápidamente.
La primera experiencia profesional importante de Khusanov fue en el Energetik-BGU, de Bielorrusia. Ahí empezó a hacerse conocido y a llamar la atención por sus condiciones físicas y su seguridad para jugar. Gracias a sus buenos rendimientos logró dar el salto al fútbol europeo para representar al RC Lens, de Francia. En una liga mucho más competitiva, demostró que estaba preparado para rendir al máximo nivel. Sus actuaciones hicieron que varios clubes importantes del Viejo Continente comenzaran a seguirlo hasta que apareció el interés del Manchester City, que vio en él a un defensor moderno, rápido, fuerte en la marca, seguro con la pelota y con capacidad para jugar bajo presión.
Pero más allá de sus condiciones futbolísticas, Khusanov también se destaca por su personalidad. Es un jugador de perfil bajo, serio y bastante reservado fuera de la cancha. No suele llamar la atención con declaraciones ni buscar protagonismo en las redes sociales o en las entrevistas. De hecho, muchas veces transmite la sensación de ser alguien tímido, más cómodo jugando que hablando frente a las cámaras. Esa forma tranquila de manejarse hace que compañeros e hinchas lo vean como una persona humilde y enfocada en su carrera. Sin embargo, dentro del campo muestra otra cara: juega con seguridad, concentración y mucha confianza. A sus 22 años, ya demuestra una madurez importante y personalidad para jugar, incluso, en partidos importantes.
En la Selección juvenil también dejó su marca: disputó el Mundial Sub-20 y fue campeón de la AFC U20 en 2023. Además, ya consiguió títulos importantes a nivel clubes, como la Copa de la Liga con el Manchester City, y actualmente es el jugador con mayor valor de mercado de su Selección, con un monto cercano a los 35 millones de euros. Uzbekistán, además, logró clasificarse al Mundial 2026, el primero de su historia como nación independiente, y Khusanov aparece como una de las grandes caras de esa generación histórica. Más allá de los trofeos, representa algo todavía más importante: demostrar que un jugador de un país poco conocido en el fútbol puede llegar igual a la élite mundial. Con trabajo, disciplina y mucho esfuerzo silencioso, pasó de jugar en Uzbekistán a convertirse en una de las promesas defensivas más importantes del fútbol actual.



