Por Malena Mendoza Venier
Y ahora tiro yo, porque me toca.
Si vivir solo cuesta vida, tu música alivianó la mía.
De la nada a la gloria, te vas.
Las despedidas son esos dolores dulces, y ahora el mundo sigue girando, aún sin tu amor.
¿Cómo será andar solito allá en la muerte? Yo no sé si pueda volver a encontrarte. Después de todo, fuiste por esa vez mi héroe vivo, mi único héroe en este lío.
A vos, que eras el rey de esta jungla, se te soltó un patín. Y ahora mirás crecer las flores desde abajo.
Fue por una lluvia que realmente moja —que puso fin a tu aventura—.
Ya sufriste cosas mejores que estas y vas a andar esta ruta hoy cuando anochezca.
No te quedó sueño por vengar.
Ya no estás solo; estamos todos en naufragar.
Nuestra estrella se agotó y era nuestro lujo.
Banderas rojas, banderas negras, de lienzo blanco, en tu corazón; ondeando, luzca el Sol o no.

Qué corta es la vida, mi amor.
Te voy a buscar en la oscuridad.
¿Qué va a ser de mí? Sin tus canciones, Indio, ¿qué va a ser de mí?



