sábado, junio 6, 2026

Indio Solari y Maradona, un encuentro metafísico

Por León Lagares

“Bienvenido, Indio, pasá que te estaba esperando”, le dice Maradona a Solari en las puertas del paraíso, invitándolo a la inmortalidad.

Hace casi seis años, Diego había cruzado esa misma puerta. En aquel momento, las calles se inundaron de gente para despedir al Pelusa, con el mismo clima lúgubre, en un duelo colectivo como pocas veces se vio.

Ahora volverá a haber una despedida masiva, esta vez para el Indio. Y si hay algo reconfortante para el pueblo argentino es que estos dos íconos se reencontraron. Ídolo con ídolo. Referente con referente.

Seguramente Maradona tendrá la posibilidad de declararle su amor ricotero a Solari, como lo hizo allá por 1999 en una entrevista con la revista Rolling Stone, que reaparece hoy por la coyuntura. Una entrevista en la que el 10 reflexionó: “Me parece que, si nosotros queremos una realidad argentina distinta, los que entran son Los Redondos. Y no entran los que nos mienten todos los días”. Una frase que, a pesar del paso de los años, parece más actual que nunca.

Seguramente también Solari tendrá la posibilidad de expresarle su fascinación a Maradona, como se cansó de hacerlo en vida, tanto por su faceta de jugador como por la de ser humano. En 1992, durante una conferencia de prensa para un taller de periodismo, el nacido en Paraná se sinceró: “Maradona es intocable, yo a Maradona lo amo, realmente. Pero no solo como jugador de fútbol, me parece un tipo fantástico. Me gusta escucharlo hablar, los reclamos que hace. Hay que estar en esos calzones para ser Maradona”.

Carlos pasó definitivamente a ser un dios más de la cultura argentina. Y en nuestro Olimpo austral volvió a encontrarse con Maradona. Uno cantará. El otro se divertirá con la pelota. Como lo hicieron toda la vida. Como lograron inspirar a millones.

Seguramente se reunirán para charlar de mil cosas: de música, de fútbol, de política, del éxito, de la fama, de los momentos más altos y de los más bajos de la vida. Para algunos, esto ocurrirá en el cielo; para otros, en el infierno. Pero lo que todos comparten es que ese encuentro seguirá ocurriendo en el inconsciente colectivo de los argentinos hasta el fin de los tiempos, porque los ídolos, cuando mueren, se transforman en leyendas, y las leyendas nunca mueren.

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