Por Eliseo Damonte
El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota murió en el día de hoy. Más allá de su inmenso legado musical, el cantante dejó una huella ineludible en el fútbol argentino a través de su confesa pasión por el Xeneize y su relación de mutua admiración con los dos máximos ídolos de la institución.
La cultura popular argentina atraviesa una jornada de profundo luto tras confirmarse el fallecimiento de Carlos Alberto Solari. La partida del músico impacta de lleno en el ámbito artístico, pero también resuena con fuerza en el mundo del fútbol, deporte del cual fue un ferviente seguidor y donde consolidó un vínculo directo con Boca Juniors, Juan Román Riquelme y Diego Armando Maradona.
A pesar de su histórico hermetismo, el ícono del rock nacional nunca ocultó su fanatismo por el club de la Ribera. Nacido en Entre Ríos pero criado en La Plata, el cantante explicó en sus memorias biográficas que su elección deportiva fue un acto de rebeldía frente a su entorno local: “Yo usé siempre la de Boca. Por los colores, ante todo; la blanca con la banda roja nunca me tiró bola”. Ese sentimiento se mantuvo a lo largo de su vida, al punto de declarar que ante un partido del equipo “acá se para todo, así sea el cumpleaños de nadie”.

La relación del vocalista con Juan Román Riquelme se materializó a través de un profundo respeto mutuo. El cantautor, que supo definir al exenganche con la emblemática frase “Un artista es Román” en un texto dedicado a su forma de jugar, también fue una de las primeras figuras públicas en respaldar su incursión en la política del club.
“Román es alguien a quien quiero mucho, me parece un tipo con códigos. No sé si tendrá la capacidad de manejar una administración, pero que se haga responsable de la parte ética del club, me parece que está haciendo lo correcto“, expresó el artista en su momento.
Por su parte, el actual presidente de Boca Juniors siempre devolvió los elogios, destacando el valor personal del vínculo: “Tengo la suerte de hablar de vez en cuando con él, y sobre todo la suerte de que me tenga cariño. Que un tipo como él se acuerde de mí es un montón“. El punto más visible de esta relación ocurrió en junio de 2023, durante el partido despedida de Riquelme, cuando el ex Patricio Rey se hizo presente a través de un video emitido en las pantallas del estadio Alberto J. Armando, generando una visible emoción en el homenajeado.

El vínculo con Diego Armando Maradona se construyó desde la admiración a la distancia y la comprensión del fenómeno social que rodeaba al capitán de la Selección Argentina. Tras la muerte del Diez en 2020, el compositor lo definió con precisión como el “vengador de los pobres”, sintetizando el impacto que el futbolista tuvo en las clases populares.
Esa cercanía también se hizo evidente cuando Maradona asumió la dirección técnica de Gimnasia y Esgrima La Plata en 2019. El intérprete, conocedor de la dinámica de la ciudad, le envió un mensaje de apoyo en el que trazó un paralelismo directo con su propio club: “El hincha de Gimnasia es el Boca de La Plata“, sentenció en un audio que rápidamente se hizo viral.
El legado de esta figura indispensable de la cultura en el fútbol argentino trasciende las declaraciones públicas y las amistades personales. Su obra musical forma parte de la estructura inmaterial del deporte nacional: canciones como Juguetes Perdidos y Ji ji ji fueron adaptadas por La 12 y por decenas de hinchadas a lo largo del país, asegurando que su voz, de una u otra forma, siga presente en las tribunas del Alberto J. Armando cada fin de semana.



