lunes, mayo 25, 2026

De La Boca a Núñez: la historia del nacimiento de River Plate

Por Agustina Andrada

En 1901, en el barrio de La Boca y cerca de las Cavernas Wilson, se fundaba oficialmente el Club Atlético River Plate. El nacimiento se gestó mediante la fusión de dos equipos de la zona: Santa Rosa y La Rosales.

La institución adoptó el nombre por insinuación de Pedro Martínez, quien vio la inscripción en los cajones de carbón que llegaban al puerto local en barcos británicos a orillas del Río de la Plata.

En los primeros años, River jugaba de blanco, pero le faltaba ese distintivo que enciende las pasiones. La respuesta llegó en una noche de carnaval cuando a los riverplatenses les ocurrió un hecho particular: les llamó la atención un carro del que, en la parte de atrás, sobresalía una cinta roja. Tras aquel suceso, la cruzaron en diagonal sobre sus camisetas blancas y la sujetaron con alfileres. Sin saberlo, le dieron al club su ADN definitivo. Fue así como nacía una marca y una de las camisetas de fútbol más famosas del planeta.

Con el transcurso del tiempo, River se mudó a distintas localidades. Su cancha principal estuvo en La Boca, luego, en su intento por encontrar estabilidad geográfica, el club se alejó temporalmente de la Capital Federal y se instaló en la localidad de Sarandí, en la Provincia de Buenos Aires. En la década de 1920, la institución cruzó hacia el norte de la ciudad y se asentó en el barrio de Recoleta. Allí el club tuvo un gran crecimiento social, sumó logros en la era amateur y consolidó una base de hinchas. Finalmente, ante la necesidad de un estadio más grande por el advenimiento del profesionalismo, en mayo de 1938 se inauguró el Estadio Monumental en Núñez. Esta ha sido su casa definitiva hasta el momento, con una única gran mudanza temporal entre 1977 y 1978, cuando ejerció la localía en la cancha de Huracán para que el Monumental fuera remodelado de cara al Mundial 1978.

El crecimiento institucional fue a pasos agigantados. En 1914, el equipo obtuvo su primer trofeo oficial tras adjudicarse la Copa Competencia, un certamen que se disputó anualmente entre equipos argentinos y uruguayos.

Con el inicio del profesionalismo, el club adquirió a Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra, compras que le valieron un apodo que sigue vigente hasta la actualidad: “Millonarios”. Más tarde, tras la final de la Copa Libertadores de 1966 contra Peñarol -aquella derrota dolorosa en el torneo continental donde el equipo dejó escapar una ventaja decisiva en el marcador- se gestaría otra insignia. En el siguiente partido, ante Banfield, los hinchas rivales arrojaron una gallina al campo de juego para burlarse de la actitud del equipo. Lo que surgió como una burla del bando opuesto, con el paso de los años los propios simpatizantes de River lo adoptaron y lo convirtieron en un símbolo de identidad.

A partir de que la AFA dispusiera la implementación del llamado “voto proporcional” en 1937 -que consistía en darle mayor poder de decisión a aquellas identidades con mayor número de socios, antigüedad y palmarés-, el Millonario pasó a ser considerado uno de los denominados cinco grandes del fútbol argentino. Mantiene rivalidades con distintos equipos del país, siendo su máximo clásico Boca Juniors.

A lo largo de su trayectoria, se destacó por ser el líder de la tabla histórica de la Primera División. Además, es el equipo que más veces logró, en cuatro oportunidades, un tricampeonato de liga y uno de los pocos en ser bicampeón consecutivo de la Copa Argentina. Actualmente, posee 72 títulos oficiales: 54 nacionales y 18 internacionales.

Desde los primeros partidos a orillas del río hasta la consolidación de su infraestructura actual, el club transitó más de un siglo de transformaciones profundas. Más allá de las estadísticas acumuladas en el almanaque, detrás de los cambios de época subyace una misma identidad competitiva. Un espíritu que nació en el barro portuario, hoy se sostiene en el cemento de Núñez y proyecta su vigencia hacia el futuro del deporte profesional.

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