martes, febrero 3, 2026

Leonardo Gentili, hacer del gol un arte en plena batalla cultural

Por Conrado Maguna Martorell

Leo Gentili es uno de los relatores de fútbol más destacados del país. Conecta rápidamente lo que ven sus ojos con lo que dice por la boca a un ritmo cautivante; a eso le agrega descripciones completas y le da el sabor principal con sus toques poéticos. El plato fuerte de sus narraciones son sus pinceladas que juegan con el contexto político y social. Su desempeño lo llevó a ganar el Martín Fierro de Radio a Mejor Relator Deportivo en 2024. Si bien se lo pudo ver en ESPN y escuchar en algunos partidos de la transmisión oficial, su micrófono estrella es el de Radio La Red: allí es el más destacado en su rol y a quien le asignan los encuentros más atrapantes de cada fecha. Sintonizar la señal AM910 y escuchar que suena “Dias distintos” de Andrés Calamaro solo puede significar una cosa: relata Gentili.

-¿Cuál fue esa chispa que encendió tu ser periodista? ¿Con qué te ibas encontrando en tu casa? ¿Hoy volverías a elegir la profesión?

En mi casa escuchaban mucho la radio tanto mis papas como mi abuelo. Eran fanáticos. La radio era una integrante más de la familia. Escuchaban a Enrique Mancini, Alejandro Dolina, José María Muñoz. Eso me fue llevando hacia el mundo radial. Incorporé esa pasión por el medio y se transformó en mi vocación. Hoy elegiría lo mismo porque entiendo que el periodismo es un lugar para poder contar, fijar postura. Y más en tiempos como estos en los que es muy importante marcar posiciones y tender puentes con la gente, con más razón que nunca volvería a hacer periodismo.

-¿Por qué elegiste esta forma de relatar? ¿De sumar lo meramente descriptivo con lo poético? ¿De dónde lo sacaste y por qué es así?

A mí me parece que la transmisión de un partido de fútbol es el pretexto ideal para poder llegarle al oyente por diferentes lugares más allá de lo que se está contando. Desde la cita de un autor, hacer hincapié en lo que está ocurriendo; desde lo social y político. Eso es lo que me gusta escuchar cuando soy oyente. Preparo el partido que me va a tocar desde el día que me lo designan. Empiezo a pensar a pergeñar ideas con respecto a los jugadores, el contexto. Algunos con un poco más de humor y apuntando a lo social, por ejemplo: “En tiempos de changuitos vacíos, el Changuito Zeballos le llena el alma a los hinchas de Boca”. Cosas que tienen que ver, desde el fútbol, con otras cuestiones y que entiendo que sirven para mejorar la narración. Me considero relator las 24 horas, si voy al teatro, al cine, leo una novela, biografía o escucho música, todo eso lo incorporo y sé que me va a servir para embellecer un relato, mejorar la apertura de una transmisión o para darle mejor forma a una idea.

¿Hay miedo de hacer periodismo con todo lo que está pasando?

Personalmente, no tengo miedo. Sí sé que pagás consecuencias cuando marcás un posicionamiento, fijás una postura. Yo podría tener más plata, trabajar en más medios, estar en más lugares, ser menos insultado, si opinase diferente o callase algunas cosas.  Sé cuáles son los riesgos y las reglas del juego. No me arrepiento porque estoy en una radio que es la más escuchada en transmisiones deportivas, porque en ESPN relato fútbol también, pero evidentemente, cuando atacás ciertos intereses o estás en contra de ciertos poderes te lo hacen pagar, no solo por agresiones en redes sociales, sino también en ciertos marginamientos.

-¿Qué opinás de los periodistas que promocionan las apuestas deportivas? ¿Cuál es el peligro de que comunicadores, ídolos deportivos e influencers promocionen las apuestas?

No voy a juzgar lo que hacen mis colegas, te respondo por mí: a mí me han ofrecido hacer promociones de apuestas. Me he negado porque mi postura al aire va en contra de las apuestas deportivas. Le hace daño no solamente a los pibes que apuestan, a la gente que sufre de ludopatía, sino que al deporte en general, al fútbol en particular. No estoy de acuerdo con las apuestas, es un daño para muchos chicos y personas adictas, y también para el espíritu deportivo.

-¿Sentís que eso puede llegar a ser un factor de que los pibes estén despolitizados? Porque se vienen generaciones totalmente alejadas a la política y consumen lo contrario.

Tiene que ver un poco con esta época que nos toca vivir, las redes, el efecto rápido. Antes para conocer o saber de algo tenías que involucrarte o leer, tener alguna formación. Hay muchas maneras de enterarse de algo que no son los mejores porque un zócalo no tiene contenido; un tuit no alcanza, una historia tampoco, pero incide en las ideas y pensamientos no solo de los chicos sino en la de gente más grande. Tiene que ver con la batalla cultural. Humberto Eco decía en su última novela “Número Cero”: “Las noticias no hacen al diario, el diario hace a las noticias”. Es decir, si hay un accidente en una esquina, y uno más en la otra, es el jefe de redacción el que decide cuál va a publicar, y vos te vas a enterar lo que él quiere, no de lo que pasó. Así funcionan los medios, las redes y tienen una incidencia muy particular y especial en la gente.

-Creciste viendo a un ídolo muy popular y valiente como era Diego. Actualmente hay un vacío de referentes que hablen. Por ejemplo, en las últimas elecciones hubo un bajo porcentaje de votantes, ¿creés que con la ausencia de Maradona se perdió un dispositivo de sentidos que desde los medios difundía los intereses de las clases populares y a su vez desde allí les hablaba?

Los procesos no se dan de un día para el otro. Llevan tiempo. Para que los vecinos te digan que los políticos son todos iguales, chorros, no es que se les ocurre de un día para el otro. Hay trabajo de los grandes grupos de poder representados en los grandes medios hegemónicos para que a la gente les quede eso en la cabeza, denigrar la clase política, que como en todo ámbito hay buenos, malos, honestos, deshonestos, decentes y chantas. Para muchísima gente, la política es la única herramienta que le puede cambiar un poquito la vida. Sin embargo esa misma gente adopta ese discurso. Hay una falta de interés que aporta a que se vote menos, que la gente no se involucre tanto. ¿Cuál es el interés? Que aparezca alguien que no tenga nada que ver con la política. Lo hicieron con Macri y lo repitieron con Milei. Claramente se demostró que no por venir de afuera vas a hacer mejor las cosas o más honesto. Antes cuando no hubo políticos, hubo militares y 30.000 desaparecidos. Por supuesto Maradona es el reflejo de una persona que iba más allá de lo que hacía en una cancha de fútbol. Desde el compromiso, el revalorizar los orígenes, algo que habitualmente no se ve. Hoy hay poco compromiso, los deportistas no se quieren involucrar y si lo hacen es a favor de aquellos políticos o partidos que van en contra de los intereses de su propia clase. Por eso la imagen de Diego se agiganta más: por su valentía, compromiso y esa voz que era, precisamente, la de aquellos que no tenían.

-Bueno, uno de ellos propone las sociedades anónimas deportivas en los clubes. ¿Qué significan las asociaciones civiles, el club de barrio y social para una comunidad?

Tiene que ver con esta construcción de sentidos de los medios para que la gente diga “son todos iguales, ladrones y no sirven para nada” e impongan figuras de afuera afines; con las SAD pasa lo mismo. Hay una construcción de sentido alrededor del dirigente deportivo que “es chorro, deshonesto”, pero detrás de esto hay una realidad muy angustiante y asfixiante sobre todo para los equipos chicos y del ascenso, que tiene que ver con los impuestos. Le han quitado exenciones impositivas a clubes que entran en grandes crisis económicas porque no les pueden pagar a los jugadores o reforzarse. No quita que haya sinvergüenzas como Moretti. Pero en todos los ámbitos hay buenos, malos, chantas y deshonestos. Por carácter transitivo si el dirigente “no sirve para nada”, aquel espectador, u oyente desprevenido, la primera conclusión que saca es “si los dirigentes no sirven para nada, los clubes están mal, habrá que recurrir a otra cosa”. El tema es que a los clubes los están empujando a la crisis. El hincha verá a su club con riesgo de bajar la persiana, y ese mismo va a decir “intentemos con otra cosa, que venga alguien, ponga guita y nosotros podemos seguir yendo a la cancha”. Eso no es casualidad, de un día para el otro: es producto de los vientos que corren por estos tiempos e impulsados por Mauricio Macri, el oficialismo, que apuestan por las SAD. Por lo tanto, hay que estar atentos y no noto que los socios lo estén.

-Hay clubes que tienen déficit cada vez que abren la cancha, ¿por qué?

Te repito, al sacarle esa exención de impuestos, los clubes van a estar cada vez peor. En Boca, River tal vez no se note. Pero en clubes del ascenso sí y va a llegar un momento en el que no van a poder abrir las puertas. Ahí va a aparecer un mecenas para decir “bueno muchachos entonces aporto, vamos a abrir las puertas, traer jugadores”. Lamentablemente están llevándonos a esa situación ante la pasividad de los hinchas que ven pasar la historia como si nada.

¿Es medio un reflejo del país, no? ¿Por qué en la política nacional hay pasividad, individualismo, desinterés por la historia, cultura?

Exacto. Sí, eso también está instalado. Conozco gente que vota en contra de sus intereses o defiende ajenos que le son contrarios o dañinos. En el fútbol puede pasar lo mismo. A veces me confunden Tapia y la AFA porque pregonan esto de los clubes tienen que ser asociaciones civiles pero por otra parte no noto con mucha claridad la participación de la AFA en el tema San Lorenzo, los arbitrajes tan escandalosos y bochornosos. Tambien le hacen el caldo gordo a aquellos que quieren otra cosa y que ahí tienen otro pretexto. El discurso de AFA lo comparto pero no es acompañado con la acción. No sé por qué.

-Encima aparecieron murales del seleccionado argentino tachados por la gente. Se están quemando figuras. Messi, por ejemplo, no se da cuenta que es un actor político y que lo están usando.

Porque el hincha se cansa. La AFA muchas veces es funcional a aquellos intereses dañinos que quieren imponer una estructura diferente y no entiendo por qué.

Gentili, estos últimos meses, formó parte del proyecto teatral La Cena de las Emociones, en conjunto con el colega Pablo Ladaga.

-¿Cómo es esta faceta teatral tuya?

Me han contactado gente de teatro. Ni más ni menos soy yo, con Pablo Ladaga, básicamente dos relatores, que contamos nuestras historias, pasiones compartidas, como fuimos creciendo abrazando una pasión por el relato, el periodismo y a partir de nuestras historias tendemos puentes que nos llevan a ídolos y momentos de la cultura popular que nos identifican a nosotros y espectadores

-¿Qué les dirías a los estudiantes de periodismo deportivo, a quienes quieren ser relatores? ¿Qué consejo les darías? ¿Por qué camino tienen que ir?

Primero hay que formarse. Leer, de todo. No solamente bibliografía que tenga que ver con el fútbol. Ensayos, poesías, novelas. Eso te va a dar una formación y llevar a un determinado lugar de acuerdo a lo que y como pensás, alguna ideología, una búsqueda. Hay que ir en búsqueda de la excelencia. El hecho de buscarla no te asegura encontrarla, pero sí te asegura ser un poco mejor. El mayor éxito para mí no es un Martín Fierro, trabajar en una radio importante o en una cadena internacional muy vista: para mí el éxito, y creo que a eso es a lo que hay que aspirar, es irse a dormir cada noche sabiendo que no te traicionaste durante el día.

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