lunes, junio 17, 2024

Santiago Rodríguez: vocación y pasión

Por Juan Martín Souto 

Aguerrido, formador, leal, compañero… son algunas de las características que definen a Santiago Andrés Rodríguez, ex jugador de fútbol profesional, esposo, padre de dos hijos y actual coordinador de juveniles en Huachipato de Chile. 

Nació el 6 de septiembre de 1976, en la clínica San Ramón de Quilmes. Tuvo una infancia buena. La pasión por el deporte hacía que, cuando no estudiaba, vaya a jugar con sus amigos: “En ese entonces todavía existían los potreros. Mi niñez era como la de antes. Podía salir a la calle, andar en bicicleta. Fue una etapa muy linda en el barrio de Bernal, donde pasé mi infancia, junto a amigos de la cuadra; Hernán Rubio, Juan Pablo Ruíz, Ariel Pellegrino y Diego Presta”, expresó. 

Entre los nueve y diez años comenzó su carrera como jugador: fue en Argentino de Quilmes en el cual realizó una prueba, invitado por el padre de un amigo: “Fue casi por casualidad. Hernán, mi vecino, se iba a probar y terminé quedando yo en lugar de él”, sentenció.

Su puesto en el campo era de marcador central, pero también podía oficiar de marcador de punta por ambos lados o volante central: “Fui un defensor muy destacado en los gestos técnicos defensivos, también muy rápido y fuerte. Además, tenía buen juego aéreo en las dos áreas, de hecho, tengo 19 goles de cabeza”, afirmó. Con el paso del tiempo, toda la experiencia en el campo se la transmitió a su hijo Valentín, hoy jugador de Comunicaciones a préstamo desde Temperley. “Durante mi etapa formativa traté de aprovechar al máximo las veces que me podía ir a ver. Al haber jugado en mi puesto recibí una gran cantidad de conceptos en las distintas charlas de fútbol que teníamos o en el análisis de los partidos. A veces nos sentamos a ver encuentros míos o de cualquier equipo donde prestamos atención a los movimientos de diferentes defensores. Puedo decir que hay muchos consejos que me ayudaron y eso me permitió competir al máximo nivel”, remarcó su hijo. 

A los 16 años, Santiago pasó a préstamo a Independiente, club donde firmó su primer contrato como profesional y fue dirigido por César Luis Menotti, campeón del Mundial de 1978: “Jugar en el Rojo fue una experiencia única. Compartir plantel con Néstor Clausen (campeón del mundo en 1986), Faryd Mondragón (mundialista con Colombia), Daniel Garnero (campeón en dos oportunidades de la Supercopa), Albeiro ‘Palomo’ Usuriaga (campeón del torneo de 1994), José Serrizuela (campeón de la Supercopa de 1995). El proceso fue de muchísimo aprendizaje, además fui dirigido por un entrenador como Menotti y otros como Miguel Ángel Brindisi o Ricardo Gareca. Ellos fueron muy importantes para el desarrollo de mi carrera”, destacó. De igual manera, no tuvo la oportunidad de debutar oficialmente hasta su llegada a Temperley, institución cuyo lema es ‘donde los sueños se cumplen’, en la cual sí pudo hacerlo durante el segundo semestre de 1999: “Había tremendos equipos en Independiente. Cuando pasé a Temperley rápidamente debuté y disputé el campeonato de titular. Es de los clubes que más quiero, porque cumplí mi sueño. Luego, en 2001, tuve la oportunidad de jugar en Primera División cuando llegué a Banfield”. Explicó que el ‘Taladro’ fue de los pasos más importantes en su carrera: “Allí jugué hasta 2003. Prácticamente fui titular casi siempre salvo cuando me lastimé una vértebra y el ojo (desprendimiento de retina) en 2002, lesión que me demoró 4 meses pero que consideré como una más aún con los que me decían que no tenía que seguir jugando. Tuve la posibilidad de hacer un gol muy importante en el clásico ante Lanús que cortó una racha de 33 años sin ganarle en Primera División. Esa gesta todavía es recordada por los hinchas”, concluyó. 

También pasó por América de Cali de Colombia durante la temporada 2006 y 2007, la cual fue productiva porque lo consideró como jugar en uno de los equipos más grandes de Argentina: “Es de los más importantes de ese país. La experiencia fue muy linda y además tuve la oportunidad de relacionarme con futbolistas que luego estuvieron en la Selección de su país o Pablo Galdames (campeón del torneo chileno con Universidad en dos ocasiones) que lo convocaron en Chile”, afirmó. 

Pero la vida le daría otra oportunidad en Independiente. Luego de un paso como coordinador de juveniles en Temperley y entrenador de la 5ta división en inferiores de Arsenal, Santiago retornaría al ‘Rojo’ en distintas áreas tales como captación, infantiles y juveniles: “Volver fue una especie de revancha por no haber podido hacerme conocido en mi etapa como futbolista en el club que soy socio e hincha. Lo que me faltó como jugador lo cumplí desde el lado de la formación”, detalló. En su segunda casa, formó un grupo de trabajo junto a Maximiliano Sá, Walter Cespedes y Luciano Damián Bellera. Justamente este último es uno de sus mejores amigos y guarda un gran recuerdo de pasar años junto a él: “Fue una experiencia hermosa donde compartimos momentos juntos y aprendí muchísimo. Como profesional, Santiago trabaja las 24 horas pensando qué falta, cómo es el crecimiento de los chicos, tanto en lo futbolístico como en lo personal. En su labor, es un fuera de serie”, sentenció Luciano. Entre los futbolistas que pasaron por su gestión se encuentran grandes talentos como Fabricio Bustos (campeón de Copa Sudamericana en 2017), Alan Velasco (figura del Dallas FC y recientemente convocado a la Selección Argentina), o Esequiel Barco (figura de River y campeón con Independiente en 2017). También hay grandes proyectos como Santiago Hidalgo o David Martínez (figura en el último clásico de Avellaneda): “A Santi lo conocí en las infantiles de Independiente, allá por el 2013. En la etapa formativa siempre insistía mucho en la actitud y el protagonismo. De él resalto que siempre estaba encima del jugador para que no le falte nada y si pudiera tener una charla con él le agradecería por ayudarme a ser lo que soy hoy en día”, expresó ‘Tata’ Martínez. “Siempre nos insistía en ganar. Destaco la generosidad y lo que hizo por mí, en abrirme las puertas de su casa. Le agradezco por todo, incluida la linda amistad que quedó con su familia”, sentenció Hidalgo. 

Todo deportista llega a las instancias del retiro y ‘Lechu’ no fue la excepción: “Se dio de forma natural. En mi paso por Colombia me debían mucha plata, después en Ferro sufrí lo mismo, sumado a problemas de cintura, y realicé un primer retiro. Después tuve un paso fugaz en Berazategui de un año donde disfruté pero me ocurrió como en los otros clubes sumado a que los dolores se acrecentaban y tomé la decisión final en 2010”, manifestó Santiago y agregó que no se reprocha demasiado en su carrera: “Con el diario del lunes uno se pone a pensar sobre alguna decisión, por ejemplo me perdí la oportunidad de jugar la Copa Libertadores con Deportes Iquique de Chile porque tenía arreglado con Almería de España, pero esa chance se cayó y me quedé sin oportunidad de disputar uno de los torneos más importantes a nivel de clubes en 2003/04. Tal vez eso pueda reprocharme. Fui un futbolista que estuvo al máximo de sus posibilidades, llegué hasta donde me dieron las condiciones y la capacidad, pero no puedo reclamarme nada”, afirmó. 

A final de 2022 abandonaría su segunda casa luego de que la nueva dirigencia, encabezada en su momento por Fabián Doman, decidiera que no debía continuar en el cargo: “Me alejaron porque me asociaron a la anterior comisión directiva, la de Hugo Moyano. Es verdad que trabajé ocho años con ellos, pero también estuve con otra. Esa gente de alguna manera sintió que debía renovar todos los sectores del club”, argumentó y definió su paso por el club como una oportunidad de trabajar en cualquier institución del mundo: “Para mí fue un posgrado. Estar a cargo del fútbol amateur te da las herramientas, la experiencia y el prestigio para que de muchos lugares te busquen. Fue estresante pero muy gratificante a la vez”.

Luego de su salida, apareció la oportunidad de cruzar de vereda para cumplir esa misma función en Racing luego de que Miguel Gomis (encargado del área de detección de talentos y descubridor de Diego Milito) le ofreciera el cargo: “Fue un sondeo de Miguel. Él quería retirarse de la coordinación y quedar como un asesor. Trabajamos juntos en su momento en Independiente entonces me deslizó esa chance de que ocupe su lugar. Me pareció que no era la forma ni el momento porque era todo muy reciente. Hubiese sido algo muy bueno por el tamaño del club que representa. A mí me toca estar del otro lado, pero desde el afecto somos necesario el uno para el otro”, expresó. 

Previo a su llegada al ‘Rojo’, Santiago formó parte (durante la temporada 2013/14) del cuerpo técnico de Sebastián Rambert en Aldosivi, como ayudante de campo. En el ‘Tiburón’ sacarían el 35.41% de los puntos producto de tres victorias, ocho empates y cinco derrotas: “Mi experiencia fue muy productiva porque me daba mucho lugar. Era su ayudante, pero a los efectos del trabajo actuábamos como una dupla. También me sirvió para darme cuenta que prefería más el fútbol formativo en vez del profesional”. 

Fuera del deporte, Santiago tiene completos sus estudios primarios y secundarios además de un diplomado en ciencias sociales en la Universidad de Quilmes. A su vez es coaching ontológico, deportivo y director técnico con licencia CONMEBOL PRO: “Decidí hacer el curso porque cada vez estoy más convencido que de los cuatro componentes del fútbol, técnico, táctico, físico y mental o cognitivo, el más importante es el último. Todo lo que pasa en la cabeza del jugador es determinante, tanto en la formación como en el profesionalismo. Entender este mundo me da a mí más herramientas”. Comentó que se siente identificado con todos los directores técnicos que los dirigieron: “Siempre digo, armo un entrenador con pedazos de todos los que tuve. No hay uno con el cual piense ‘busco ser como este o manejar grupos de tal forma según su estilo’. Sí tengo cosas de cada uno, me copio virtudes de ellos. Además, sigo a otros que no tuve para sacar aquello que termina siendo positivo”, argumentó. 

En el entorno familiar, es esposo y padre de dos hijos (Valentín y Joaquín) con quienes compartió charlas de fútbol y consejos de vida: “Aunque me resulte difícil definirlo, en una palabra, puedo decir que es apasionado”, comenzó Valentín. “Sé todo el empeño que le pone y lo observo cuando un chico llega a primera, se asienta y él se pone feliz. Veo sus ganas, veo su trabajo día a día, el compromiso que maneja. La pasión es su motor”, y aclaró que es una persona confiable: “No está llamando a todo el mundo, pero todos podemos contar con él. Es una gran persona la cual pregona el bien. Mi padre es mi ídolo, siempre difunde el buen ejemplo. Tanto a mi como a mi hermano y mi mamá nunca nos faltó nada, se rompía el lomo para darnos lo mejor. Somos muy unidos, nuestra relación es excelente”, finalizó. 

Actualmente, ‘Lechu’ trabaja en Huachipato de Chile. Su labor está centrada en ser coordinador de inferiores: “Esta posibilidad llegó con la idea de buscar nuevas alternativas, por la situación económica de Argentina. Necesitaban un jefe técnico de fútbol joven, me contactaron y rápidamente nos pusimos de acuerdo con todo porque a mí también me gustó el proyecto. Huachipato es uno de los conjuntos más formadores de futbolistas juveniles. Por ahora no transitó un tiempo tan largo como para que me cueste estar lejos de mi familia, aunque estoy viendo la forma de que alguno de ellos pueda venir a vivir. Me considero una persona muy familiera”. 

A la hora de elegir, opta por la gestión deportiva, solución de problemas y ayudas para ser profesional en la formación del deporte amateur: “Como jugador fui muy del montón. Como entrenador me fue muy bien, tuve buenos resultados siempre en inferiores de Temperley, Independiente o Arsenal. Pero la realidad es que me gusta colaborar para que los chicos puedan ser jugadores. Mi lugar está en el campo con ellos. Para lo que naturalmente soy bueno es la coordinación”.

Santiago es definido de distintas maneras, pero todos coinciden que es buena persona, alguien preocupado por el otro y quien deja de lado cuestiones propias por ayudar: “Es incondicional. Siempre piensa en alguien más en lugar de él mismo. En el tiempo que pasé, me enseñó a valorar al que tenía cerca. En una palabra, lo defino como hermano. Son esos hermanos para toda la vida, un hermano no de sangre, pero sí de corazón. Gracias a Dios pude conocerlo, compartir día a día y eso es algo impagable para uno”, afirmó Bellera. 

A su vez, él se autodefine como alguien que llegó al mundo para estar relacionado al fútbol: “Soy un apasionado por este deporte. Estoy para colaborar con el sueño de miles de chicos que quieren ser jugadores de Primera División. Santiago Andrés Rodríguez es un tipo que no anda con vueltas y dice lo que siente. Fundamentalmente es leal”. Además dijo que se considera tanto un buen hijo como un buen padre: “No sé si me considero el mejor en ambas, pero creo que soy buena persona. Siempre traté de que mis padres estén orgullosos de mis actos. En la vida intento que mis hijos estén orgullosos de su papá”.

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