martes, febrero 27, 2024

Maradona, una historia bíblica

Por Santiago Fiorda

Diego Armando Maradona era el pibe que no dejaba caer nunca la pelota de sus pies en los entretiempos de los partidos de Argentinos Juniors, cuentan los abuelos. Diego Armando Maradona era el joven embarrado que desparramó a Fillol y a Tarantini en un Superclásico con la camiseta de Boca, cuentan los tíos. Diego Armando Maradona era el capitán que llevó a la selección argentina a la gloria eterna en México ´86 y que inmortalizó los goles más bellos del mundo, cuentan los padres.

Diego Armando Maradona era el santo patrono de Nápoles y el caudillo más fiel de una guerra fría entre el Sur y el Norte, afirman los italianos. Diego Armando Maradona era el hombre que revolucionó Barcelona y Sevilla con su llegada, afirman los españoles. Diego Armando Maradona era el director técnico que logró que todos los equipos del fútbol argentino le armaran un trono cuando iba a sentarse al banco de Gimnasia, afirman los platenses.

Diego Armando Maradona era un ángel al que se le veían las alas heridas, cantó Andrés Calamaro. Diego Armando Maradona era el mozo que escapó del sueño de los sin jeta, cantaron Los Piojos. Diego Armando Maradona era el loco diez bajito que llenó de risas la Tierra, cantaron Las Pastillas del Abuelo. Diego Armando Maradona era el jardinero que regó de gloria el suelo argentino, cantó Rodrigo Bueno.

Diego Armando Maradona era el barrilete cósmico que convirtió para siempre en estatuas a Beardsley, Reid, Fenwick, Butcher y Shilton, dijo Víctor Hugo Morales. Diego Armando Maradona era el militante que siempre defendía sus ideales, aun con sus contradicciones, dijeron los políticos. Diego Armando Maradona era el más humano de los dioses, dijo Eduardo Galeano. Diego Armando Maradona era la persona que se equivocó y pagó, dijo el mismo Diez.

No es una tarea fácil describir quién era Maradona para los que no lo disfrutaron en vivo. Sin embargo, es posible conocerlo a través de quienes lo vieron en la cima y en el infierno, en el fútbol y en la farándula, en la salud y en la enfermedad. Su legado se trasladará para siempre de generación en generación, como una historia bíblica. Quizás, la más bella y asombrosa de todas.

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