Por Rodrigo Cabrera

Exactamente el 5 de septiembre de 1993 yo fui a la cancha, al gallinero, al Monumental, como un hincha más. Con mi camiseta número diez, pero a ver Argentina-Colombia desde la platea. Era un paseo más: Argentina le llevaba un punto a Colombia y ganando uno a cero la cosa estaba, la cosa estaba… Pero empezaron a llegar los goles de ellos, uno atrás del otro, hasta llegar a cinco, y yo no lo podía creer”. El que describe ese partido es Diego Armando Maradona en su biografía Yo soy el Diego, escrita por el periodista Daniel Arcucci.

Ese 5 de septiembre no iba a ser un día más. En la previa del partido, Alfio Basile, técnico de la Selección que hasta la derrota 2 a 1 ante el mismo rival en Barranquilla el 15 de agosto llevaba un invicto de 33 partidos, dijo, con cierta tranquilidad, que él “en Europa sería Gardel”. Consumada la histórica goleada por 5-0la presencia en el Mundial de Estados Unidos del año siguiente pendía de un hilo. Y todo podría haberse desvanecido si, al mismo tiempo que los colombianos desplegaban su mejor fútbol en la cancha de River, Paraguay le hubiese ganado a Perú. Ese encuentro terminó en empatado 2 a 2 y los guaraníes estuvieron a un gol de clasificar al Mundial y sentenciar a la Argentina.

Un hecho singular también sucedió minutos antes de que el partido comenzara. Un avión de Aerolíneas Argentinas pasó sobre la tribuna Belgrano, cruzó todo el estadio en un vuelvo más bajo de lo normal y por centímetros no chocó contra la bandeja alta de la platea San Martín. Según se supo después, el piloto intentó que los pasajeros tuvieran una visión privilegiada de ese día que iba a quedar en la historia. Lo que quedó en la historia, al igual que el encuentro, fue su trabajo, ya que terminó siendo despedido.

En el 5 a 0 marcaron Freddy Rincón y Faustino Asprilla en dos oportunidades y agrandó el marcador Adolfo Valencia. Además, se destacó Carlos Valderrama, que tuvo un gran partido y le dio el pase a Rincón para que corriera y marcara el primero del encuentro. Los aplausos irónicos de los hinchas argentinos y el pedido por la vuelta de Maradona comenzaron a bajar desde las tribunas. Del otro lado, los visitantes gozaban y gritaban ‘oleee’ cada vez que su equipo pasaba la pelota y dejaban pintados a los de celeste y blanco.

“Y me volví a mi casa llorando, esas diez cuadras llorando… Yo lloraba y la gente me decía: ¡Volvé, Diego; ¡volvé, Diego! ¡Y yo no había ido a la cancha para que me pidieran que volviera, viejo!”. Además de las súplicas para el retorno del Diez, las críticas le llovieron al entrenador: los hinchas que acudieron al partido lo acusaban de vendido, de decirle gordito a Maradona y pedían su renuncia.

La tapa de la revista El Gráfico del día siguiente también fue histórica: con un fondo negro, titulaba grande y en letras amarillas ¡VERGÜENZA!, seguido de unos puntos donde detallaban que desde el Mundial de Suecia de 1958 la Selección no sufría una goleada tan grande (6 a 1 ante Checoslovaquía), ponían en duda la continuidad de Basile, se preguntaban por si Maradona tuvo alguna responsabilidad en la derrota y la última chance que tenían de clasificar al mundial.

Las tapas de los otros diarios del país eran similares, pero no tan impactantes como esa en fondo negro. Clarín lo describió como ‘papelón ante Colombia’, con una foto del entrenador marcando con sus dedos el resultado de Paraguay y Perú, acompañado de la noticia de que la Dirección General Impositiva (DGI) podría buscar evasores argentinos en Estados Unidos y de cuatro marcas de vino que fueron adulteradas, provocando 9 muertos. Diario Popular tituló como ‘papelón histórico’ y más abajo ponía la leyenda ‘gracias Perú’. Crónica fue un poco más duro y redactó ‘Barajar, dar de nuevo y que juegue Maradona’, acompañado de un ‘vergonzoso’ en letras grandes. Y la revista Goles, con una foto del ex Nápoli, dejó en claro que ‘la hinchada pidió a Maradona’.

El partido fue el tema central en los medios de comunicación y se dio una polémica que quedó para la posteridad en el programa Tiempo Nuevo, que conducía Bernardo Neustadt. Sergio Goycochea, que días antes había padecido a los colombianos, fue invitado a la mesa. Y fue entonces cuando José Sanfilippo, exdelantero que se destacó en San Lorenzo, criticó la actuación del arquero, le graficó todos los errores que cometió y le dijo el famoso “pibe, usted se comió todos los amagues”.

Pero no terminó ahí: Carlos Bilardo, el predecesor de Basile en el banco, que estaba en su casa viendo el tenso momento, decidió ir hasta el estudio para defender a Goyochea y a los jugadores del seleccionado. Discutió con Sanfilippo y con Hugo Gatti, leyenda de Boca que también estaba en la mesaya que éste dijo que “el fútbol es una diversión y hay que aplaudir lo que hizo Colombia”. Para culminar, le recomendó a Goycochea que se levantara y se fuera del programa.

Por otro lado, la vuelta de Maradona a la Selección estaba cerca. Con la última chance del repechaje ante Australia y la presión que había sobre él, Basile decidió convocarlo. Diego, que días después de la goleada fichó para Newell’s, se centró en realizar la mejor puesta a punto posible. El ídolo tenía 33 años y había estado sin equipo, por lo que su estado físico no era el mejor.

En un mes de entrenamientos logró bajar 15 kilos y demostró que todavía estaba vigente. Oscar Ruggeri fue el capitán albiceleste en la ausencia de Maradona. Como describió en su biografía, se reunió con él para limar todas las asperezas que tenían y el defensor le devolvió la capitanía. El 31 de octubre en Sydney se dio el esperado regreso. El partido terminó 1 a 1 y su desempeño fue muy bueno: fue el autor del gran centro para que Abel Balbo marcara de cabeza la ventaja parcial.

Pero el encuentro decisivo fue el 17 de noviembre, otra vez en el Monumental. En el túnel, antes de que el equipo saliera a la cancha, el Diez, que encabezaba la fila de jugadores fue el que dijo las palabras de aliento: “Por esta gente muchachos. ¡Huevos! Y por nosotros también”. El resultado es conocido, victoria 1 a 0 con un gol que fue desviado por el defensor Alex Tobintras tras un centro de Gabriel Batistuta. Argentina iba a jugar el mundial del año siguiente –y le iban a “cortar las piernas” a Maradona-. La tapa de El Gráfico del día siguiente decía, con una foto del capitán festejando, “Vamos al mundial, ¡Gracias a Dios!”.