sábado, junio 22, 2024

Una boda mundialista

Por Eduardo Di Giovanni

El Mundial de Francia 1998 tuvo una particularidad durante el partido que se disputó entre Brasil y Noruega por el Grupo A. El encuentro se jugó en el Stade Vélodrome de Marseille, estadio del club Olympique de Marsella. Una hora antes de que comenzara el partido, un hombre noruego llamado Oivind Ekeland, de 28 años, y su novia brasileña Rosangela de Souza, de 29 años, se casaron al igual que en una iglesia. El hombre tenía un smoking negro con una galera y la mujer llevaba un vestido tradicional blanco, un ramos de flores en la mano y la gran canción “El Danubio Azul” sonaba en todo el estadio. El sacerdote católico los esperaba a un costado de la cancha para otorgarles el sacramento y bendecirlos y, detrás de él, se encontraban todos los fotógrafos para tomar imágenes de ese momento único en la historia de los Mundiales.

El director de Comunicación de la Federación Internacional de Fútbol declaró: “La pareja nos preguntó hace varias semanas si sería posible casarse en el estadio. Tras mucho reflexionar, la FIFA consideró que esta sería una buena forma de demostrar que cuando decimos que el fútbol une a las personas mediante lazos el amor y la amistad, lo sentimos realmente”. Ante esa propuesta de la pareja, el presidente Havelange y el presidente  del Comité de Organización de la Copa del Mundo, Lennart Johansson, dieron la aprobación del evento. 

La ceremonia del noruego y la brasileña se dio en un contexto muy importante porque no era antes de un partido cualquiera. Fue en un mundial, dos días después del Día Mundial del Fair Play y en una ciudad que una semana antes había sufrido disturbios en el partido de Inglaterra contra Túnez. También, la FIFA dejó en claro que ese acontecimiento era único y no se iban a celebrar otras ceremonias durante el Mundial de Francia 1998. Ekeland y de Souza cumpliron su sueño de casarse en un estadio mundialista y la frase del sacerdote “Los declaro marido y mujer” retumbó en todo el estadio. 

Esta boda es única en la historia de los mundiales, pero en otras competencias también sucedió algo parecido. En la liga de Panamá, el jugador Guillermo Sierra le pidió casamiento a su novia Cindy en el entretiempo de un partido y ella dio el sí. También en el estadio de Platense, una pareja hincha del calamar, realizó una parte de su casamiento en el campo de juego. Ingresaron a tomarse fotos, el hombre con la camiseta del equipo y ella con el habitual vestido largo blanco.

Otro caso ocurrió en 2019 en el estadio de San Lorenzo. Un joven pareja hincha del Ciclón entró a la cancha antes clásico contra Huracán y el hombre le propuso casamiento a su novia en el césped del Nuevo Gasómetro. Ella, que también era fanática del Cuervo, aceptó la propuesta.

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