miércoles, abril 24, 2024

El Alma venció a Polonia y avanzó invicta a cuartos

Por Guido Fradkin

Argentina le ganó 91-65 al equipo europeo y repitió los 26 de diferencia de la primera fecha ante Corea del Sur. El rival será Serbia, que ganó sus primeros 16 (con el primero de hoy, 17) cuartos del Mundial y cayó, sorpresivamente, ante la que venía siendo una irregular España (81-69), que enfrentará al conjunto polaco.

Los primeros 10 minutos empezaron con un encendido Facundo Campazzo que penetró en dos ocasiones para asistir a Marcos Delía, quien convirtió los 8 primeros puntos del equipo, con mate incluido. Polonia se puso a 3, pero dos asistencias más del jugador del Real Madrid para dos volcadas dejaron 18-11 a los sudamericanos: primero a Nicolás Brussino y después entre las piernas para Delía, que cerró el primer cuarto con cinco dobles convertidos.


El parcial terminaría 20-14 por una conversión de Brussino, el mismo que dio más respiro a El Alma en el arranque del segundo período, con 5 tantos en los primeros 37 segundos. Patricio Garino anuló de manera exitosa a Mateusz Ponitka, la mayor arma polaca, Nicolás Laprovittola y Luca Vildoza sumaron de a 3 y Gabriel Deck brilló con su ingreso, sumando 7 puntos y 3 robos que contribuyeron para irse al mediotiempo con 15 de ventaja (42-27).

El tercer cuarto comenzó con imprecisiones en ambos aros; Polonia se puso 5-2 en los primeros tres minutos, hasta que aparecieron las figuras de Scola y Garino: 10 puntos y 2 robos del primero más 9 tantos seguidos del segundo, que salió a falta de 2’ 50’’ por Máximo Fjellerup, para duplicar a Polonia en el cuarto (28-14) y prácticamente liquidar el match con el 70-41 arriba en el tanteador. Los últimos 10 minutos dieron lugar a la rotación por la inminente victoria; a Fjellerup (3/3 en dobles) se sumaron los ingresos de Lucio Redivo (4 puntos) y Agustín Cáffaro (un robo en 3’ 13’’) para completar la participación de todos los integrantes de la plantilla.

Así, el equipo que tuvo como figura a Scola (máximo goleador y rebotero, con 21 y 6 respectivamente) se metió a los cuartos de final como primero del Grupo I, con un paso perfecto de 5 triunfos y 0 derrotas, racha que sólo había conseguido en 3 de sus 13 participaciones mundialistas.

-En 1950 el Luna Park fue testigo de seis brillantes actuaciones que condujeron a la albiceleste a consagrarse como el primer país campeón del mundo. Oscar Furlong fue el emblema de este equipo; el MVP del torneo había desistido de ir a la NBA luego de poner en aprietos a Estados Unidos en Londres 1948 (57-59, con victoria tras el primer tiempo), porque de esta manera no iba a poder jugar más para la selección, dado que la FIBA no permitía que jugadores profesionales formaran parte de sus torneos.

Al 5-0 se llegó por los triunfos a Francia (56-40) en la ronda preliminar, y sobre Brasil (40-35), Chile (62-41), nuevamente Francia (66-41) y Egipto (68-33) en la fase final. El partido restante fue contra Estados Unidos, que también llegaba con puntaje ideal al desenlace del torneo, por lo que aquel 3 de noviembre tenía el apelativo de “gran final”, aunque literalmente no lo era. Con una afluencia de 20.000 personas, el local sacó chapa de campeón desde un principio y se llevó el trofeo luego de doblegar en ambos tiempos a los yankees: 64-50 final, con parciales de 34-24 con pelota de cuero Made in Argentina y 30-26 con una de material sintético fabricada en Estados Unidos. “La noche de las antorchas” -como se conoce a aquel día de 1950 por el festejo de la gente junto al micro de los jugadores con diarios prendidos fuego- es hasta hoy algo irrepetible, pero que aún puede volver a suceder si el elenco de Sergio Hernández gana sus próximos tres partidos.

En 2002 Argentina no solo volvería a estar entre las dos mejores selecciones del mundo, sino que también arrancaría con cinco partidos ganados. Con un formato completamente distinto, un número mayor de selecciones (16, seis más que en 1950) y un grupo de jugadores que ya venían llamando la atención en las categorías juveniles, el equipo dirigido por Rubén Magnano empezaba con un furioso arranque en el Grupo D: 107-72 a Venezuela, 100-81 a Rusia y 112-85 a Nueva Zelanda. En el Grupo F, el de la segunda ronda, Emanuel Ginóbili y compañía demostrarían que semejante apertura no había sido casualidad: 95-71 a China y 86-77 a Alemania para llegar al 5-0, y nuevamente la frutilla del postre para el sexto partido, el 87-80 al local Estados Unidos, que nunca había perdido con un equipo completamente integrado por jugadores NBA (hasta ese entonces ostentaban un récord de 58-0).

Ya en el cuadro final, siguió la buena racha con el 78-67 a Brasil en cuartos -con Fabricio Oberto, de 27 años, intratable- y el 86-80 a Alemania en semis, en el que los europeos llegaron un triple arriba al cabo del tercer período; la mala noticia de aquel encuentro fue el esguince en el tobillo derecho de Manu, que jugó con dificultad unos escasos 12 minutos en el partido decisivo. A la final se llegó con un 8-0, y Yugoslavia, el rival, ya había caído en dos ocasiones, que parecía que iban a ser tres a falta de 2’ 20’’ para el cierre porque estaban 8 puntos debajo en el marcador. Sin embargo, Dejan Bodiroga tenía otros planes y guió la remontada yugoslava, convirtiendo los últimos 7 tantos de su selección.

Luego de que, con el partido igualado a 75 y a falta de 5’’, Vlade Divac fallara sus dos tiros desde la línea, Hugo Sconochini salió disparado hacia el aro rival y recibió una alevosa falta de Marko Jaric que no fue sancionada. En el rebote del lanzamiento, ya con centésimas por jugar, Andrés Nocioni también recibió contacto, pero el colegiado decidió que se jugara prórroga, donde Yugoslavia aprovechó un airado Argentina -que terminó el 4C a grito de “chorros”- y le ganó 9 a 2. El mejor récord del torneo (8-1) fue argento, pero el trofeo viajó a las vitrinas de otro continente.

-Al 2006 el vigente subcampeón llegaba entonado, con varios jugadores que habían cambiado la plata por el oro dos años atrás, y no precisamente gracias a un orfebre. El Alma dominó el Grupo A de principio a fin, ganándole por 10 a Francia, por 35 a Líbano, por 42 a Venezuela, por 34 a Nigeria y por 4 a Serbia y Montenegro, que ya no era Yugoslavia y a la que había superado agónicamente en la fase preliminar de los JJOO de Atenas con la famosa palomita de Ginóbili. De esta manera se llegaba al tercer 5 a 0 en un Mundial y, como en los casos anteriores, la racha continuaría. No está de más decir que ahora los competidores eran 24, ocho más que en la edición anterior.

Ya en el cuadro final, Argentina superó a Nueva Zelanda cómodamente (79-62) ganando todos los cuartos del partido, con 28 puntos del escolta de San Antonio Spurs, el máximo de los ocho duelos de esa instancia. Los cuartos fueron un trámite, al nivel de que el Oveja Hernández pudo darles minutos a los doce jugadores, tal cual lo que el mismo DT realizó en la primera fecha del actual Mundial contra Corea y el día de hoy ante Polonia. Tan grande fue la paliza que Turquía ganó por 10 en el último cuarto (18-8) y el partido terminó 83 a 58. Ese día jugó Daniel Farabello, padre de Francisco, actual base de la Texas Christian University y partícipe del Mundial Sub19 que se celebró este año en la isla de Creta, Grecia.

En semifinales se daría el que, seguramente, fue el partido más parejo y emocionante del torneo. Con la ansiedad de enfrentar a Grecia en la final, que sorpresivamente había eliminado a Estados Unidos, tanto Argentina como España llegaban habiendo ganado los siete partidos. Pau Gasol, la figura del encuentro, se fracturó el quinto metatarsiano del pie izquierdo a falta de 1’ 36’’, con el partido 71-67 en el marcador. Tiró igual los dos libres, los convirtió y salió del court, tal como Klay Thompson en el sexto partido de las últimas finales de la NBA. Argentina aprovechó esto y realizó lo que parecía una proeza, el empate: triple de Pepe Sánchez cuando faltaba 1’ 28’’, doble de Ginóbili (1’ 8’’) para contrarrestar el libre convertido por Calderón y dos libres convertidos por Scola (22’’) igualaron el resultado a 74. Nuevamente Calderón sumó uno y quedó la última posesión para el que parecía derrotado un par de minutos atrás. Nocioni probó desde fuera del perimetral, pegó en el aro y el esférico salió disparado. España clasificaba a su primera final mundialista -que la terminaría ganando- y Argentina quedaba relegada a jugar por el tercer lugar contra Estados Unidos, que terminaría con un categórico 96-81 a favor de los norteamericanos a pesar del buen arranque argentino.

-Por último, en 2010 se estuvo al borde de llegar nuevamente al 5-0. Alemania, Australia, Angola y Jordania fueron vencidos en las primeras cuatro jornadas del Grupo A por el país que tenía -nuevamente- a Sergio Hernández como coach. El quinto partido era contra Serbia, que con lo justo se llevó el triunfo por 84 a 82, ante un Scola superlativo que convirtió el 39% de los puntos de su equipo (32) y que terminaría formando parte del Quinteto Ideal de la competencia a pesar de haber caído en cuartos ante Lituania.

Es justamente Serbia la prueba de fuego que tendrá Argentina para llegar -después de 11 años- a una nueva semifinal de un Mundial. Mientras espera con ansias la definición del Grupo K para saber si ya tiene el boleto asegurado a Tokio 2020, se prepara para dar el golpe ante el máximo candidato a llevarse la dorada según la FIBA, que hoy perdió a una de sus figuras, Nikola Jokić, por insultar a un árbitro, y que no se sabrá si estará presente el próximo martes a las 8, en Dongguan. El nivel mostrado invita a soñar. La estadística marca que siempre que Argentina ganó los primeros cinco partidos llegó a semifinales. Dicen que siempre hay una excepción a toda regla. Esperemos que esta sea infalible.

Más notas