domingo, mayo 26, 2024

Kazán, la pesadilla de los campeones

Agustín Loza @agustinloza25

A veces ocurren hechos impensados, que marcan la historia. Que generan un antes y un después. Es difícil olvidar lo que pasó, cómo, cuándo, y dónde ocurrió. En este caso, hablamos de fútbol. La memoria de los más futboleros siempre van a recordar un lugar en el mundo, Kazán. Que fue sinónimo de sorpresas y despedidas en este frenético y loco Mundial de Rusia 2018.

En la montaña rusa de emociones que significa esta vigésima primera edición de la Copa del Mundo, que ocurrieron hechos tanto extraños como inesperados, hubo gigantes que llegaron a tierras rusas como candidatos, pero se arrodillaron en el césped del Kazán Arenay emprendieron el doloroso éxodo a sus respectivos países.

Los libros y las estadísticas van a comentar en el futuro que Kazán rompió con algunos esquemas, fue la ciudad que le marcó el cartel de salida a grandes como Alemania, que venía de ser campeón mundial; a la Argentina, comandada por Messi; y a Brasil, el pentacampeón. Entre estas tres selecciones suman 11 consagraciones en Copas del Mundo de las 20 que ya pasaron.

Todo comenzó en el cierre de la fase de grupos. La humilde y golpeada Corea del Surconsiguió uno de los triunfos más importantes e impactantes de su historia. Le ganó a Alemania y aplastó el plan de los teutones encabezados por Joachim Löw, que con aires de renovación en el equipo soñaban con reconquistar el trofeo, pero se volvieron a casa en la fase inicial de un Mundial por primera vez en la historia. Los goles de Kim Young Gwon y Heugh-Min Son sacudieron las estructuras alemanas y las dejaron más vulnerables que nunca. El imponente Kazán Arena tembló por primera vez.

El segundo terremoto futbolístico fue el del encuentro entre Argentina y Francia, un verdadero choque de titanes, en la inauguración de los octavos de final del Mundial. El joven Kylian Mbappé tuvo su partido consagratorio, marcó dos de los cuatro goles franceses para el 4-3 definitivo que desencadenó en la eliminación del equipo de Lionel Messi, quien otra vez se quedó con las ganas de levantar la Copa del Mundo, la gran obsesión en la vida del astro y del país que supo ganar el trofeo en 1978 y 1986.

El temblor más reciente fue el de la caída de Brasil, la selección más laureada del planeta. Llegó con pergaminos dignos de un candidato con todas las letras, pero la esperanza le fue arrebatada por la sólida selección de Bélgica, que con goles de Fernandinho en contra y de Kevin De Bruyne, obligó a la “Verdeamarelha” a emprender el regreso a Sudamérica a pesar del descuento de Renato Augusto cerca del final del partido. Con Neymar como máxima figura, los sueños brasileños también fueron enterrados en el estadio de la capital de la República de Tartaristán.

La pelota ya no girará más en este escenario, que a lo largo del Mundial de Rusia 2018 se conmovió ante cada una de las caídas pesadas de gigantes de verdad. Para las selecciones históricas, de ahora en adelante, cuando nombren la ciudad de Kazán, pensarán que se trata un verdadero cementerio de sueños, la tierra donde caen los grandes.

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