De proyecto a campeonas del mundo: el crecimiento del beach handball argentino

Por Jazmín Macoretta

De una disciplina que buscaba hacerse un lugar a competir frente a las grandes potencias: el proceso de crecimiento del beach handball argentino y las claves que llevaron a las selecciones nacionales a instalarse en la élite internacional.

Durante los últimos años, el beach handball argentino atravesó un crecimiento que llevó a sus selecciones nacionales a competir de igual a igual frente a las principales potencias internacionales. La incorporación de nuevos espacios de formación, una mayor planificación de los entrenamientos y la participación en competencias internacionales fueron algunos de los factores que permitieron consolidar un proyecto que hoy atraviesa uno de sus mejores momentos.

Ese proceso tuvo una de sus mayores confirmaciones en el Campeonato Mundial de Zagreb, Croacia, donde las Kamikazes alcanzaron resultados históricos. La selección femenina consiguió por primera vez el título mundial tras derrotar 2-1 a Dinamarca en la final, mientras que el equipo masculino obtuvo la medalla de bronce, también por primera vez en la historia. Los resultados fueron la consecuencia de un camino que comenzó mucho antes de aquella competencia y que permitió a Argentina instalarse entre los equipos más competitivos del mundo.

Un crecimiento que se construyó con los años

La evolución de los seleccionados argentinos comenzó en Recife 2014, donde las mujeres terminaron undécimas y los varones décimos en su primera participación mundialista. En las siguientes ediciones, Argentina continuó sumando experiencia: la selección femenina alcanzó el séptimo puesto en Budapest 2016 y Creta 2022, mientras que el masculino fue undécimo en Kazán 2018 y Creta. El crecimiento comenzó a reflejarse con mayor fuerza en Chengdú 2024, cuando las mujeres llegaron a la final y obtuvieron la medalla de plata, mientras que los varones finalizaron octavos.

Los resultados de China marcaron un punto de inflexión. Por primera vez, ambas selecciones se ubicaron entre las protagonistas de un Mundial y confirmaron que podían competir frente a equipos con mayor tradición en la disciplina. Dos años después, Zagreb terminó de demostrar: las Kamikazes consiguieron el primer título mundial femenino y el seleccionado masculino alcanzó por primera vez el podio.

Las claves de un proyecto que creció

Los resultados internacionales fueron acompañados por cambios en la preparación y en la estructura de los seleccionados. Para Leticia Brunati, entrenadora de la selección femenina, uno de los principales avances fue contar con un espacio propio de entrenamiento. “El aspecto más clave fue tener una cancha propia. Antes no la teníamos y eso nos limitaba mucho. Desde 2017 contamos con una cancha en el CeNARD y eso nos permitió entrenar con más continuidad y de una mejor manera”, explica.

La preparación también incorporó herramientas que exceden el trabajo dentro de la cancha. “Más allá del trabajo en el gimnasio y en la cancha, que es fundamental, hubo un gran cambio con el entrenamiento invisible. El trabajo de la nutricionista y de la psicóloga fue clave para nosotras”, sostiene Florencia Gallo, integrante de la selección campeona del mundo.

Mientras que a nivel deportivo, Brunati destaca como principales desafíos el aumento de la efectividad del lanzamiento, la reducción de errores y una mayor velocidad de juego. El cuerpo técnico también continúa incorporando variantes defensivas y ofensivas para mantener la competitividad internacional.

Nuevas generaciones para sostener el crecimiento

El desarrollo de la disciplina también estuvo relacionado con la aparición de nuevas generaciones de jugadores y jugadoras. Los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 y los Juegos Suramericanos de la Juventud Rosario 2022 fueron espacios importantes para detectar y formar talentos, además de acercar el beach handball a nuevos deportistas.

“La mayoría de las jugadoras que hoy integran la Selección se formaron en esos procesos. Fueron experiencias muy exitosas y necesitamos seguir generando espacios similares para que continúen apareciendo nuevas camadas”, afirma Brunati.

La renovación también comenzó a verse en los seleccionados. En Zagreb, varias integrantes del plantel femenino disputaron su primer Mundial, mientras que el equipo masculino incorporó jugadores que tuvieron su debut en la máxima competencia. El recambio permitió combinar la experiencia de quienes ya llevaban años en la Selección con nuevas generaciones.

Sin embargo, el crecimiento internacional todavía debe estar acompañado por un mayor desarrollo a nivel local. Brunati considera que uno de los principales desafíos es aumentar la cantidad de clubes y equipos para ampliar la base de jugadores. “Todavía tenemos que seguir trabajando para que haya más clubes y más equipos, sobre todo femeninos, porque todavía no llegamos a diez equipos en las competencias nacionales”, advierte.

Las Kamikazes y el impacto de los resultados

El crecimiento deportivo también produjo un cambio en la visibilidad de la disciplina. Los logros internacionales hicieron que una disciplina que durante años tuvo poca exposición empiece a ocupar un lugar mayor dentro del deporte argentino. Uno de los puntos más altos se produjo en agosto de 2025, cuando la selección femenina consiguió la medalla de oro en los World Games. Un año después, el título mundial en Zagreb amplió todavía más la repercusión.

“Notamos un gran crecimiento porque muchas páginas nos empezaron a difundir por Instagram y X. También muchos programas de televisión nos llamaron para contar qué era el beach handball y qué sentíamos al ser campeonas del mundo”, cuenta Florencia Gallo, integrante de la selección campeona del mundo.

La mayor exposición también tuvo impacto dentro de la propia disciplina. “Observamos que muchas jugadoras y jugadores comenzaron el deporte. Nos gustaría ser mucho más reconocidas para que todavía más personas quieran sumarse”, agrega Gallo. Las Kamikazes se convirtieron así en una referencia para una disciplina que todavía busca ampliar su cantidad de clubes y jugadores, pero que ya consiguió instalarse entre las mejores del mundo.

 

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