Por Valentino Manganaro
En la Fórmula 1, los pilotos suelen llevarse las cámaras, los festejos y los aplausos. Sin embargo, detrás de cada victoria hay personas que trabajan lejos del volante y que pueden influir en el resultado con una sola decisión. Una de ellas es Hannah Schmitz, la ingeniera británica que pasó de ser una estudiante en prácticas a convertirse en una de las figuras centrales de Red Bull Racing.
Nacida en Inglaterra el 2 de mayo de 1985, Schmitz estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Cambridge, donde obtuvo una maestría en 2009. Ese mismo año se incorporó a Red Bull como pasante. Comenzó trabajando en simulaciones y modelos matemáticos, pero con el tiempo se volcó al área de estrategia, donde encontró su lugar dentro del equipo. Desde entonces, su recorrido quedó ligado a algunas de las decisiones más importantes de la escudería durante los Grandes Premios.
Uno de los momentos que marcaron su carrera llegó en el Gran Premio de Brasil de 2019. Max Verstappen lideraba la competencia cuando Red Bull decidió llamarlo a boxes para realizar una tercera parada. La maniobra implicaba ceder momentáneamente la punta, pero le permitió regresar a la pista con neumáticos más frescos. Después de la reanudación, el neerlandés recuperó el liderazgo y se quedó con la victoria. Schmitz subió al podio junto al equipo para recibir el trofeo de constructores, en una imagen que la hizo más conocida entre los fanáticos de la categoría.

Aquel resultado tuvo también un significado personal. Schmitz acababa de regresar al trabajo después de tener a su primer hijo y, en una entrevista con Red Bull, contó que aquella experiencia había sido uno de los momentos más importantes de su carrera. También destacó lo significativo que había sido demostrar que podía continuar con su desarrollo profesional después de la maternidad.
Tres años después, volvió a quedar en el centro de la escena durante el Gran Premio de Mónaco de 2022. En una carrera marcada por las condiciones cambiantes de la pista, Red Bull acertó con la estrategia de paradas y Sergio Pérez consiguió la victoria. Después de la competencia, Helmut Marko, entonces asesor de la escudería, reconoció el trabajo de Schmitz: “Todos estuvimos excepcionales, pero si ganamos fue principalmente gracias a Hannah”.
La frase reflejó el reconocimiento que había conseguido dentro de un equipo acostumbrado a pelear por los primeros puestos. Su trabajo exige analizar distintos escenarios, anticipar los movimientos de los rivales y evaluar las posibilidades disponibles en cuestión de segundos. Pero su crecimiento no se explica solamente por los resultados deportivos: también está relacionado con la confianza que logró construir dentro de una estructura en la que cada indicación puede influir en el desarrollo de una carrera.
Ese camino no estuvo libre de dificultades. En una categoría históricamente dominada por hombres, Schmitz también tuvo que ganarse la confianza de sus compañeros. En una entrevista publicada por Red Bull, reconoció: “Como estratega, tenés que decirles a muchas personas qué hacer y ellas tienen que escucharte. Se trata de construir esa confianza y creo que, como mujer, lamentablemente eso fue más difícil. Pero ahora tengo ese respeto y espero que otras jóvenes que quieran entrar en este deporte vean que pueden hacerlo y que haya más diversidad”.
Después de más de dieciséis años en la escudería, Schmitz alcanzó en 2026 el puesto de jefa de estrategia. Su ascenso coronó un recorrido que comenzó con una pasantía y que, con el paso del tiempo, la llevó a liderar un área fundamental para el funcionamiento del equipo.
En el automovilismo, los trofeos suelen quedar en manos de los pilotos, pero las victorias también se construyen lejos de la pista, con el trabajo de quienes analizan, planifican y toman decisiones. Hannah Schmitz forma parte de ese grupo que muchas veces permanece fuera del centro de la escena, aunque su influencia puede ser decisiva. Su historia demuestra que no hace falta estar al volante para cambiar el destino de una carrera.





