Por Valentina Gómez Focht
El domingo 21 de junio de 2026, un argentino logró hacer historia en Reino Unido: Francisco Cerúndolo ganó el ATP 500 de Queen´s. Dejó sus huellas marcadas en el césped de aquel histórico torneo, que se disputa desde 1886, convirtiéndose en el primer sudamericano en consagrarse campeón.
Francisco Cerúndolo nació con una cancha de tenis como el patio de su casa. Su padre, Alejandro “Toto” Cerúndolo, es dueño de Ciudad Tenis, una de las academias de tenis más prestigiosas del país que en los 2000 llegó a ser la más grande de Sudamérica. Fue un gran jugador en la década de 1980 y entrenó a grandes tenistas, como Guillermo Coria. El tenis es parte esencial de la historia de los Cerúndolo, el éxito de Francisco parecía inevitable, pero no siempre se sintió así.
En 2004 comenzó sus entrenamientos en la escuelita Belgrano Social de la mano del entrenador Gastón Lago, quien recuerda a Francisco como un chico con “una gran capacidad de resolver problemas” en comparación con el resto de los chicos de su edad. La madurez venía de cómo era su familia: “Hablamos de tenis todo el día. Nunca les impusimos la decisión de que fueran deportistas”, explicó su padre a la www.atptour.com.
El éxito del apellido Cerúndolo en el tour le generó a Francisco presión de chico, según explica Lago: “era complicado el tema de las derrotas porque venía de una familia de tenistas”. Su madre, María Luz Rodríguez, ex tenista y graduada en psicología deportiva, siempre supo cómo acompañar a su hijo mayor, de actualmente 28 años. Logró que todos sus hijos llegaran al profesionalismo: Francisco y Juan Manuel en el tenis y Constanza en el hockey. Según Rodríguez, plantarles confianza y acompañarlos siempre fue la principal clave del éxito.

La contención familiar fue, en parte, lo que le permitió a Francisco tomar una decisión que lo corría de lo habitual del circuito. Normalmente los juveniles viajan a Europa entre los 14 y 16 años para sumar puntos e ingresar al ranking ATP. Pero él decidió priorizar los estudios y recién a los 19 años, con el secundario ya terminado, viajó al viejo continente una temporada y dio el salto al profesionalismo.
La demora no se debió a falta de talento, sino a las ineficiencias de un sistema ATP centralizado en Europa. Mientras un juvenil europeo compite en su propio continente y suma puntos con viajes de pocas horas, un sudamericano debe cruzar el Atlántico para cada torneo relevante, costear esos gastos por cuenta propia y estar lejos de su familia. Cerúndolo tuvo el resguardo de una estructura familiar poco común, con un sustento económico proveniente de los sponsors como HEAD y la compañía de su hermano, quien hacía el mismo recorrido que él, pero en categorías inferiores por la edad.
La red de contención familiar fue lo que le permitió a Francisco transformar el talento en resultados sostenidos en el tiempo, algo que en el tenis sudamericano no siempre depende del nivel de un jugador, sino de si pudo o no sostener el camino hasta llegar a la élite. El entrenador Lago explicó que “el tenis se vuelve un trabajo para un chico de 16 años que todavía no está mentalmente preparado para trabajar”. Sin embargo, Francisco Cerúndolo logró superar ese proceso y encontró su primer gran reconocimiento cuando Guillermo Coria lo citó para la Copa Davis en 2022.

Hoy Francisco Cerúndolo pasó de ser una incorporación más a convertirse en el número uno de Argentina y de todo Latinoamérica en el ranking ATP. Actualmente es la figura más importante de singles del equipo que dirige Javier Frana. Argentina cerró la primera mitad de 2026 con diez tenistas dentro del Top 100 del ranking mundial, un registro que solo superan Estados Unidos y Francia.
Francisco Cerúndolo logró marcar su nombre en territorio inglés con su familia apoyándolo desde las gradas. Toto, quien durante años le tuvo miedo a los aviones, no dudó en subirse a uno para ver a su hijo jugar la final en Queen´s. Porque no había miedo más grande al orgullo de ver al hijo convertirse en el tenista que siempre soñó. “Fran” hizo el trabajo dentro de la cancha, pero su historia no sería la misma sin su familia. El chico que soñaba con enorgullecer a sus padres desde el patio de su casa terminó enorgulleciendo a toda Argentina. Cada vez que Cerúndolo levantó uno de sus 5 trofeos, no subió solo él a la cima del tenis. Subió una familia entera que nunca dejó de acompañarlo y un país que lo alienta todas las semanas para que su historia se vuelva a repetir y más chicos logren ser lo que es Francisco Cerúndolo: un campeón.





