Por Lautaro Vázquez
La reciente final de la Supercopa Internacional, disputada entre Rosario Central
y Estudiantes de La Plata, generó más revuelo por las decisiones arbitrales y
los dichos de Juan Sebastián Verón, presidente del Pincha, que por el título
obtenido por el conjunto rosarino o el golazo de Ángel Di María. Sin embargo,
todo esto tiene un trasfondo que, para el fútbol argentino, no es una historia
nueva.
Todo comenzó el año pasado, en el partido por los octavos de final del Torneo
Clausura que enfrentó a ambos equipos. Previo al encuentro, la AFA emitió un
comunicado en el que pidió que Estudiantes realizara un pasillo para felicitar al
campeón de la tabla anual, título que había sido entregado a Rosario Central
mediante una reunión del Comité Ejecutivo. Estudiantes realizó el pasillo, pero
lo hizo de espaldas. La decisión generó preguntas y desacuerdos entre los
protagonistas y el público futbolero. A partir de ese episodio comenzó a crecer
la tensión entre ambos clubes, que volvió a quedar expuesta meses después.

Ya en la previa de la final, se realizó una conferencia de prensa con la
participación de un jugador de cada equipo. En un principio, el encuentro no
generó problemas, hasta que un periodista llevó la conversación hacia el
conflicto del año anterior. Leandro González Pírez, defensor del Pincha, aclaró
que no tenían nada en contra de Rosario Central y reconoció la temporada
realizada por el conjunto rosarino. Sin embargo, Ignacio Ovando, jugador del
Canalla, respondió: “Para nosotros fue una falta de respeto, lo tomamos así,
nos dolió un montón a todos los que somos hinchas”. De esta manera, el
antecedente volvió a quedar presente antes del comienzo del partido.
La tensión también se trasladó a las inmediaciones del estadio. Varios hinchas
de Estudiantes ingresaron tarde al partido debido a las demoras de la Policía
en los accesos y, mientras esperaban para poder entrar, entonaron cánticos
contra Claudio Tapia. A la salida del encuentro, algunos grupos de hinchas
fueron reprimidos por efectivos policiales, que utilizaron gas pimienta y
golpearon a varios de ellos mientras se dirigían a los micros.
El que está ahí, en ese micro, puede ser tu amigo, tu hijo, tu hermano…
Que se le pasa por la cabeza al señor que lleva un uniforme solo para sentirse impune y maltratar a las personas?
Palazos, bastonazos, patadas…
Actúan como bestias.
Maltrato a los hinchas de Estudiantes. https://t.co/2KTSp6znlC— Martin Arevalo (@arevalo_martin) September 27, 2026
Ya durante la final, el encuentro estaba igualado 1-1. Alexis Castro había
puesto en ventaja a Estudiantes al minuto de juego y Ángel Di María hizo lo
propio de tiro libre. En los minutos finales del primer tiempo, Darío Herrera
sancionó un penal a favor del Canalla luego de revisar la jugada a instancias
del VAR. Di María convirtió desde los doce pasos y puso en ventaja a Rosario
Central. A raíz de esa decisión, Verón publicó una historia en su cuenta de
Instagram en la que calificó la situación como un “robo”.

Desde el comienzo del segundo tiempo, la tensión fue en aumento. Estudiantes
reclamó distintas jugadas, entre ellas dos posibles penales que finalmente no
fueron revisados por el árbitro a instancias del VAR. Con el encuentro casi
finalizado y Rosario Central ya 3-1 arriba, jugadores de ambos planteles
protagonizaron una pelea que continuó en el túnel de los vestuarios. En medio
de los incidentes, Verón ingresó al terreno de juego y pidió que no se
continuara disputando la final. Además, increpó a Herrera y le gritó: “Ladrón,
sos un ladrón, es culpa tuya”.
La tensión continuó durante la entrega de medallas. Claudio Tapia, presidente
de la AFA, no participó de la entrega de las preseas al plantel de Estudiantes,
una ausencia que generó cuestionamientos. Verón, por su parte, permaneció
junto a su equipo, pero cuando Tapia se acercó para realizar las siguientes
entregas, se ubicó junto a los jugadores. El dirigente del Pincha también se
sumó al aplauso irónico de los futbolistas hacia el árbitro y sus asistentes
mientras recibían las medallas entregadas por el presidente de la AFA.
Pero la historia no terminó con el pitazo final. En los festejos de Rosario
Central, algunos jugadores volvieron a apuntar contra Estudiantes y Verón.
Franco Ibarra y Marco Ruben mostraron un ataúd de cartón con las
inscripciones “E de LP – Q.E.P.D. – Verón” y “porteño llorón”. Además, Gastón
Ávila apareció con una remera que tenía la bandera británica y la cara de
Verón, en referencia a las críticas que recibió el exjugador de la Selección
Argentina por su actuación ante Inglaterra en el Mundial de 2002. En otro
momento de la celebración, se exhibió una muñeca inflable pintada con los
colores de Newell’s, a la que Ávila le dio varias palmadas mientras era
mostrada durante los festejos.


Lo ocurrido durante la final y en los festejos posteriores muestra que los
conflictos alrededor del fútbol argentino no terminan cuando termina un partido.
Los malos arbitrajes, las disputas dirigenciales, los enfrentamientos entre
protagonistas y las provocaciones también forman parte de un escenario que
vuelve a poner la violencia en el centro de la escena. Mientras dirigentes,
jugadores e hinchas se cruzan, la misma pregunta vuelve a aparecer: ¿cuándo
terminará esta historia?





