Por Mia Barrutia
La actuación del Xeneize en China se suma a un proceso que atraviesa generaciones y que, desde la Liga Nacional hasta las competencias internacionales, refleja la evolución del básquet argentino.
La participación de Boca en la Copa Intercontinental FIBA 2026 volvió a poner al deporte nacional en un contexto mundial. El equipo dirigido por Nicolás Casalánguida llegó tras consagrarse campeón de la Basketball Champions League Americas. En la Intercontinental se midió con representantes de Europa, África, Asia y Estados Unidos. Más allá del bronce, su actuación ratificó la presencia de un equipo de la Liga Nacional a nivel mundial.
El camino hacia Pekín comenzó meses antes, en la BCL Americas, disputada en varios países pero con un Final Four con sede en el estadio de Obras. El Xeneize superó a Flamengo en semifinales y a SESI Franca en la final, ambos de Brasil, con Francisco Cáffaro como MVP. Fue el primer título del conjunto argentino en la competencia y el quinto para el país, con Quimsa (2) y San Lorenzo (2) completando el historial.
Ya en China, tras quedar afuera de la final ante Rytas Vilnius de Lituania, los de la Ribera vencieron 93-62 a Tigers de Ruanda. El triunfo llegó en el partido por el tercer puesto y le permitió a Boca subirse al podio. Agustín Barreiro fue el jugador más valorado del encuentro y uno de los cinco argentinos con doble dígito en puntos.
Para encontrar el último antecedente argentino en el podio de esta competencia hay que remontarse a 2021 con Quimsa. El conjunto santiagueño alcanzó la final de aquella edición, disputada en El Cairo, Egipto, pero cayó ante San Pablo Burgos de España y se quedó con el subcampeonato. Cinco años después, Boca volvió a colocar a un equipo de la Liga Nacional entre los tres mejores del torneo.
La presencia argentina en el básquet continental no se limita a Boca y Quimsa. En los últimos años, distintos equipos lograron competir en la BCL Americas y sostener al país como uno de los protagonistas del básquet de la región. A ese crecimiento se suma el trabajo en las categorías formativas, una muestra del recambio que comienza a tomar protagonismo en los distintos equipos.
Todo este presente puede vincularse con la mirada de León Najnudel, uno de los impulsores de la creación de la Liga Nacional y de un proyecto pensado para generar oportunidades para jugadores de todo el país. Décadas después, los logros obtenidos reflejan la continuidad de ese camino y cómo Boca, Quimsa y las nuevas generaciones son parte de ese proceso de crecimiento y proyección.





