Por Tomás Plotinsky
A lo largo de la historia del ajedrez argentino, solo dos jugadores lograron consagrarse campeones nacionales ocho veces: Miguel Najdorf y Diego Flores. El octacampeón argentino disputa su décima Olimpiada de ajedrez. Desde Samarcanda, apoyó la decisión de ubicar a Faustino Oro en el primer tablero. Además, se expresó sobre la convivencia del equipo, los controles contra las trampas y el futuro del ajedrez nacional.
– Es tu décima Olimpiada, ¿qué sentís al representar a Argentina durante tanto tiempo?
– Es un placer enorme, ya que es un torneo super especial. Realmente uno siente que está representando al país al ser un formato por equipos. Normalmente, el ajedrez es un deporte bastante individualista y solitario pero esta competencia se vive de otra forma.
– ¿Cómo te preparas para jugar un torneo de esta magnitud?
– La preparación es bastante similar a cualquier torneo, lo que tiene de distinto es que preparamos en grupo algunas aperturas, hicimos varios encuentros virtuales en la previa que estuvieron buenos para entrar con sintonía al torneo y ver cosas juntos que después pudimos hacer acá.
– ¿Qué es lo más difícil de una Olimpiada?
– No sé si hay algo difícil… Yo particularmente la disfruto muchísimo, si tuviera que quedarme con algo es la tensión de tantos días y la carga competitiva de que tanta gente en Argentina nos esté siguiendo y esperando buenos resultados. En todos los torneos no pasa eso porque son individuales y acá se nota esa diferencia.
– En esta Olimpiada puntualmente pasó algo histórico, que es que Faustino Oro no solo va con 12 años, sino que es el primer tablero. ¿Cómo se tomó esa decisión?
– Yo particularmente hice bastante fuerza para que eso pase. Lo hablé con Tomás Sosa, nuestro entrenador, y le dije que me parecía lo mejor.
– ¿Cómo apoyan ustedes, los más adultos, a un niño que tiene que asumir esta responsabilidad?
– En un principio Fausti no estaba muy convencido para asumir esa responsabilidad pero los argumentos que teníamos respaldaban la decisión, porque se lo merece por nivel y está muy preparado, ya que en los últimos años es el que a más rivales fuertes enfrentó y en una Olimpiada muchas veces el primer tablero es muy fuerte y después los demás bajan. Además, creíamos que era un desafío muy importante para su carrera y lo está cumpliendo con creces. Sin duda tuvimos un gran acierto en ubicarlo ahí aún si los resultados no se daban bien porque es la bandera del ajedrez argentino.
– ¿Hasta dónde crees que puede llegar un talento así?
– Fausti nos viene sorprendiendo desde que lo vimos por primera vez y eso nos pasa hasta el día de hoy porque nunca vimos una cosa así. Todos nosotros estamos alucinando con él. Muchas veces excompañeros de (Lionel) Messi dicen que en los entrenamientos es aún mejor y con él nos pasa eso, cuando practicamos o jugamos para distendernos entre nosotros nos pinta la cara, en los ejercicios de cálculo él saca la jugada mientras nosotros todavía tratamos de entender qué está pasando en el tablero.
– ¿Tiene techo?
– Para mí no. Es muy chico pero tiene todas las condiciones y mucha voluntad de trabajo para ser, como mínimo, top 10 mundial, pero uno nunca sabe lo que puede llegar a pasar.
– ¿Cómo deciden las rotaciones en el equipo?
– Después de jugar vamos todos a cenar y hablamos de lo que fue el match de ese día. Generalmente a esa hora suele salir el emparejamiento de la siguiente ronda y ahí charlamos quién de los cinco descansa, ya que solo juegan cuatro. Somos un equipo bastante parejo, entonces la idea es que todos rotemos salvo Fausti, que es un caso aparte y le dimos a entender que siempre que él quiera va a jugar. La palabra final la tiene el capitán, pero lo solemos consensuar entre los jugadores.
– ¿Cómo es la convivencia allá con los jugadores de otros países? ¿Se cruzan? ¿Están todos en el mismo hotel?
– Es muy buena. No estamos todos en el mismo hotel porque entre la Olimpiada absoluta y la femenina somos más de dos mil jugadores, entonces es un complejo de muchos hoteles. En el nuestro están Holanda, Azerbaiyán y Hungría, que normalmente son los que compiten en la élite mundial. Nos hemos cruzado con Anish Giri, que es el top 10 mundial, mientras jugaba al tenis de mesa y otros en ámbitos distendidos; siempre hay un clima de cordialidad.
– ¿Qué te llamó la atención de Uzbekistán?
– La verdad es que desde que llegamos a Samarcanda nos sumergimos en lo que es el lugar del torneo; en el complejo de hoteles también está la sala de juego y está todo cerca. En el día libre salimos muy poco a recorrer pero por lo que vimos es muy bonito, tiene muchas mezquitas y monumentos impactantes. Es una ciudad que parece bastante occidental.
– La Olimpiada pasada viviste una situación injusta con el anticheating, ya que perdiste una partida por tener un chip de teléfono. ¿Cómo viviste esa situación?
– A mí me tocó una situación bastante particular, un poco por desconocimiento y un poco porque no me di cuenta lo que tenía en mi billetera. La verdad que no entiendo cómo uno podría hacer trampa con un chip de celular pero sin tener un teléfono.
– ¿Cambiaste algo desde ese momento?
– Sí, ya no llevo ni billetera. Voy solo con la credencial, los anteojos y la tarjeta del hotel.
– ¿Qué pensás del anticheating y qué cambiarías?
– Están bien los controles porque el ajedrez permite hacer trampas de manera bastante fácil. Es un tema muy delicado y tienen que ajustarse detalles, pero el sentido común siempre tiene que estar primero.
– ¿Creés que el ajedrez tendría que estar en los Juegos Olímpicos? ¿Por qué?
– No sé si tendría que estar. La Olimpiada, así como está, es maravillosa y en un contexto de Juegos Olímpicos no podría ser igual por la cantidad de jugadores. Se tiene que mantener este formato sobre todo porque están todos los países y es lindo que jugadores de niveles bajos se encuentren con los de elite porque les permite mostrarse con la gente. Entrar a los JJ. OO. le daría una gran visibilidad al ajedrez, quizás se podría hacer un formato de 20 equipos para que pueda estar, pero este torneo no se tiene que tocar.
– ¿Qué crees que le falta a Argentina para poder volver a ser candidata a ganar una Olimpiada como era antes?
– Primero que antes jugaban 50 países y ahora más de 200. Además, era un mundo muy diferente porque todavía estaba la Unión Soviética y cuando se disolvió se formaron un montón de países que son potencias ajedrecísticas. En ese momento era solo competir contra la URSS y ahora tenés a Rusia, Ucrania, Azerbaiyán, Armenia y Uzbekistán. Y, encima, surgieron más potencias como China e India, que antes eran malos en ajedrez. Sin embargo, viene una buena camada por delante con Faustino, Ilan Schnaider, los hermanos Fiorito y en el femenino todas las chicas son buenas y jóvenes. Ojalá se pueda llegar más arriba pero no es nada fácil.
– Estamos viviendo un momento de desfinanciamiento a nivel deportivo en general en nuestro país, ¿qué tipo de apoyo reciben ustedes de la Federación y del Estado?
– Las políticas de apoyo al deporte son cada vez más escasas y con la quita del ENARD se cae todo en picada. Yo hace dos años que no recibo beca pero en mi caso lo veo lógico porque ya tengo 43 años y no creo que el Estado tenga que darme algo para desarrollar mi carrera a esta altura, por más que sigo compitiendo al más alto nivel.
– ¿Y los más chicos reciben?
– No tengo conocimiento de si reciben, sé que tienen apoyo en lo que es maestros y clases, pero desconozco si reciben dinero.





