Por Thiago Moyano
Juan Sebastián Verón, un mediocampista exquisito, con un pase largo privilegiado,
una carrera inolvidable y una enorme cantidad de títulos en su haber. La
descripción de esta carrera encaja con la trayectoria de un jugador que, en su país
natal, debería ser considerado uno de los mejores. No obstante, la Brujita se ganó el repudio de una parte de la Argentina como consecuencia de algunas acciones.
La antesala del caos
Para entender las críticas nos tenemos que remontar al año 2002, marcado por la disputa del Mundial de Corea del Sur y Japón. La Argentina llegaba como una de las máximas candidatas luego de haber terminado primera en las Eliminatorias Sudamericanas. Su juego vistoso era la gran obra del técnico albiceleste de aquellos años, Marcelo Bielsa. Gran parte de los jugadores militaba en clubes europeos, lo que hacía pensar que realizarían un buen papel en la Copa del Mundo.
Tras la lesión de Roberto Ayala, el capitán del seleccionado pasó a ser Verón, posiblemente el argentino con mejor presente en Europa. Su gran nivel en Lazio había llevado al Manchester United a contratarlo por una cifra récord.
En el sorteo, Argentina quedó emparejada con Nigeria, Inglaterra y Suecia. El
debut fue con una victoria por 1-0 ante los africanos, pero todas las miradas
estaban puestas en el encuentro frente a los ingleses. La histórica rivalidad
convertía ese partido en una verdadera prueba de fuego para cada uno de los
futbolistas. En el túnel de salida, Verón y David Beckham —grandes amigos por
compartir plantel en el Manchester United— se dieron un cálido abrazo e incluso
intercambiaron algunas sonrisas. Nadie imaginaba que esa escena sería la
antesala de uno de los partidos más recordados de la historia de la Selección
argentina.
El origen de la grieta
En ese encuentro, el capitán argentino disputó solamente 45 minutos y tuvo un
rendimiento muy por debajo de lo esperado. Eso hizo que muchos lo acusaran de no rendir al máximo. Durante ese primer tiempo estuvo muy impreciso con los pases largos, su principal virtud, e incluso falló entregas sencillas de pocos metros.
Ese flojo desempeño le valió el apodo de “Sir Verón”, una etiqueta que muchos hinchas mantuvieron durante años. Tras la derrota frente a Inglaterra, la Selección terminó eliminada en la primera ronda al no poder vencer a Suecia en el último partido del grupo, encuentro en el que La Brujita ni siquiera fue titular.
Con el paso del tiempo, numerosos periodistas le consultaron al propio Verón si realmente había jugado mal a propósito. Su respuesta siempre fue contundente: “No tengo que explicar nada. El que crea eso es un estúpido”.
El después del caos
Otro aspecto de la carrera de Verón que generó rechazo entre algunos argentinos
fueron sus constantes enfrentamientos con Diego Maradona. De hecho, fue una
de las pocas figuras del fútbol con las que “El Diez” nunca logró reconciliarse
antes de su fallecimiento.
Más cerca en el tiempo, La Brujita se involucró de lleno en la dirigencia deportiva y hoy es presidente de Estudiantes de La Plata. Desde ese lugar impulsó distintas transformaciones institucionales y se mostró abierto al debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un tema que continúa generando fuertes divisiones entre quienes las apoyan y quienes las rechazan.
Para terminar, podría decirse que Verón construyó una carrera repleta de títulos, que lo convirtieron en una figura histórica del fútbol argentino. Sin embargo, algunas de sus decisiones y, especialmente, aquellos 45 minutos frente a Inglaterra hicieron que una parte de los hinchas lo mirara con desconfianza.
Lo que resulta innegable es que fue un futbolista extraordinario, capaz de ofrecer actuaciones individuales cercanas a la perfección. Parece el argumento de una película, pero no lo es: en la carrera llena de éxitos del máximo ídolo de Estudiantes de La Plata, para muchos todavía pesa más aquella mitad de partido en los que nada salió como se esperaba.




