Por Giovanni Vigna
El sábado 8 de agosto de 2026 a las 17, Candelaria Antonio, jugadora de hockey amateur, debutó en Primera con la camiseta de Regatas de Avellaneda en el Torneo Metropolitano. Tenía 20 años. Fin de semana de alegría pero sin desenfoque, porque el lunes por la mañana retomaba la facultad luego del receso de invierno, su prioridad es lo que actualmente estudia en UADE: Ingeniería Industrial. Diferencias entre mentalidades, otra jugadora con su manera de leer el juego, su prioridad -tal vez- sería el hockey.
Para Candelaria Antonio, hoy el hockey convive con los estudios de forma equiparada. Estudia, entrena, juega, pero lo más importante: disfruta. Ya no busca llegar a una primera división de la manera que alguna vez quiso. Con el comienzo de una nueva etapa en cuanto a lo académico, decidió que el deporte no iba a ser su foco.
Mientras que por la mañana iba al colegio Esteban Echeverria, el hockey a la tarde era su prioridad. Pero el quiebre fue la secundaria (ndR: Instituto Industrial Luis A. Huergo); ella se decidió por ir a un colegio técnico pero ir a uno no va de la mano con el deporte por la carga horaria que demanda. En un colegio técnico a medida que pasan los años el horario se vuelve cada vez más nocturno, hasta el punto que, en el último año, su horario terminaba a las 22:30. Esto imposibilitaba asistir a los entrenamientos de Regatas. Durante sus últimos dos años en la secundaria, como entrenaba por la noche en el equipo de Avellaneda, las materias de esos días las dejó libres para rendirlas en diciembre.
Candelaria Antonio aprendió a jugar al hockey antes que a caminar. A los cinco años llegó a la UAI Urquiza, donde incorporó las bases del deporte. Durante los primeros años ni siquiera pudo competir oficialmente ya que la edad mínima para participar en la décima división era de siete años. Con el tiempo aparecieron las ganas de apuntar a una primera división. Pero nada es gratis y eso implicaba dedicarle más horas, entrenar más, competir en niveles cada vez mayores y, así, solo tal vez le podrían pagar por hacer lo que ama.
El alto rendimiento parece fácil para quienes miran desde afuera. En algún momento, Juan Antonio, su padre y máximo ídolo, le preguntó si realmente quería dedicarse al hockey. Candelaria dudó. Y lo único que la hacía cuestionarse era la exigencia sobre el cuerpo y sobre la alimentación. La atormentaba la idea de sufrir lo que pasaban compañeras que buscaban alcanzar el peso necesario para competir. Había visto la determinación con la comida, el control de calorías y hasta situaciones extremas con amigas que llegaron a desmayarse en sus baños después de no haber comido lo suficiente. El profesionalismo empezaba a hacerla dudar por el precio que estaba dispuesta a pagar.
Luego de la pandemia, la UAI se fundió y Candelaria tuvo que buscar otro lugar para continuar su carrera. En 2022 apareció Puerto Nizuc, un club que significó entrar en un ambiente con jugadoras mucho mayores y a un nivel de competencia de la Liga Metropolitana más alto a lo que estaba acostumbrada. Entrenaba entre las 20 y las 22, dos días a la semana, pero lo que más la agotaba era la hora de ida y de vuelta hasta Hudson. A los 16 años debutó en la Primera, y pintaba ser el puntapié inicial para afianzarse en el hockey y decidirse por completo.
Es por eso que su papá es tan fundamental para ella. Juan Antonio estuvo en los momentos en los que Candelaria necesitó llegar a un entrenamiento, volver a su casa o a alguien que la acompañara en sus decisiones. Fue un camino que nunca recorrió sola.
En febrero de 2026 llegó a Regatas de Avellaneda y fue el pico de disfrute en su vida. El cambio también fue una forma de recuperar algo que había perdido. El debut en la Primera de Regatas llegó casi como una consecuencia de esta nueva etapa. A los 20 años, Candelaria consiguió ese debut en Primera que ya había conseguido en Puerto Nizuc. Pero la diferencia está en que lo recibió con más confianza que nervios. Significó, simplemente, que podía disfrutar de su talento y pasión compitiendo de forma amateur.
Hoy sus prioridades están en otro lugar. Estudia Ingeniería Industrial en UADE y juega los fines de semana. El hockey forma parte fundamental en su vida, pero ya no es el foco. La forma de leer el juego que tiene como 5 y el talento están presentes. Ya no se trata de hasta dónde puede llegar con un palo en las manos y la bocha. Por ahora, Candelaria Antonio eligió otra cosa. Al mismo tiempo, al ser un deporte en el que no hay un límite reglamentario de edad para debutar como profesional, si algún día las ganas vuelven, el hockey podría volver a ocupar un lugar central entre sus prioridades.





