El partido más difícil de Roberto Roldán

Por Nahuel Fantinato

El ex jugador y actual presidente del Comité Nacional Técnico de Hockey sobre Patines (CNTHsP), lo ganó todo. Fue campeón del mundo y alcanzó un oro olímpico con la Selección Argentina, y además conquistó ligas europeas y títulos intercontinentales. Sin embargo, tras casi un año de terapia intensiva y múltiples cirugías, su mayor triunfo fue ganarle a la muerte.

Roberto Roldán siempre fue un hombre acostumbrado a proponerse objetivos y trabajar hasta alcanzarlos. Una vez cumplidos, aparece un nuevo horizonte. El esfuerzo y la perseverancia marcaron su carrera deportiva, pero también su vida fuera de las pistas. A veces, sin embargo, el cuerpo obliga a detenerse. En medio de la rutina y las responsabilidades, el cuidado de la salud puede quedar relegado. A Roberto le ocurrió y terminó enfrentándose al rival más difícil de su vida.

“Todos dicen ‘qué exitoso’, pero el éxito no es ganar una copa. El éxito fue todo lo que yo trabajé y la forma en la que lo hice para lograr los objetivos que me había propuesto. Eso es el éxito, haber formado una familia. Después el triunfo, no el éxito, es lo que logré como títulos que también requieren de suerte, de compañeros que te ayuden”, comentó.

A los 27 años, con un contrato vigente con el Barcelona, decidió colgar los patines. No lo hizo porque hubiera llegado al final de su carrera. De hecho, sabía que sus mejores años todavía estaban por delante. “La plenitud en el hockey empieza a partir de los 29 o 30 años hasta los 34 o 35”, recordó. Pero problemas familiares lo llevaron a replantearse su futuro. “Además, desde lo económico no era un problema, ya que toda mi inversión y lo que gané jugando la había basado en la empresa familiar, donde ya tenía buenos dividendos”, explicó.

Así, Roldán volvió al lugar que lo vio nacer, la ciudad de San Juan. El retiro prematuro no significó el final de una etapa, sino el comienzo de otra. En su regreso al país encontró nuevos desafíos: comenzó a trabajar y a aprender dentro de la empresa familiar, dedicada a la producción de papa y otros productos agrícolas. “Otra cosa que me había quedado pendiente en mi vida era haber estudiado. Así que ahí me inscribí en una universidad privada, a mí me gustaba derecho, pero yo estaba casado, trabajaba y ya había nacido mi primera niña, por lo que por las asistencias y demás se me hizo difícil. Y ahí me cambié a la Universidad Nacional de San Juan donde hice la Licenciatura en Ciencias Políticas, alcanzando otro objetivo que me había planteado”, contó.

Durante este tiempo de cambios y nuevas experiencias, Roberto permaneció algo alejado del deporte que lo acompañó desde pequeño. Pero nunca se distanció del todo, puesto que su intención siempre fue devolverle al hockey aunque sea una parte de lo que recibió. Entonces, se capacitó en la gestión deportiva y se sumergió en una nueva etapa: la dirigencial. Una nueva meta se había infiltrado en su obstinada y perseverante cabeza. Así, tras varios años de trabajo en San Juan, interrumpidos por problemas con su salud, volvió con aún más fuerzas y alcanzó la dirección del Comité Nacional Técnico de Hockey sobre Patines.

“Estoy convencido de que durante años no hemos tenido dirigentes a la altura. Miraban cuestiones económicas y no trabajaban en el desarrollo. Los recursos están y la gente también, es un deporte competitivo, dinámico.”, afirmó. Roldán encuentra una de las claves del estancamiento del hockey sobre patines en la dirigencia. Argentina es una potencia mundial en la disciplina, pero, según su mirada, durante años faltaron dirigentes que conocieran el deporte desde adentro, tanto a nivel nacional y provincial, y también a nivel internacional, más bien en América.

Para él, la experiencia y la pasión son indispensables para conducir cualquier actividad. “En la dirigencia general necesitás diferentes actores, de diferentes profesiones, pero sí tiene que haber gente que la haya vivido, que la haya sudado”, concluye.

Hoy, como presidente del CNTHsP, busca transformar el presente del deporte y llevarlo a un nuevo nivel. Uno de los principales objetivos es impulsar su desarrollo federal: recuperar la actividad en provincias donde alguna vez se practicó y luego desapareció, y trabajar en aquellas que necesitan mejorar su infraestructura. El proyecto también trasciende las fronteras argentinas. Roldán pretende llevar el hockey sobre patines a otros países de Sudamérica, con la intención de que la disciplina no solo crezca a nivel nacional, sino también regional.

El trabajo en el país empieza a dar sus frutos dado que el último campeonato argentino contó con la participación de equipos de cuatro provincias debutantes: Santa Cruz, San Luis, La Rioja y Buenos Aires. Por otro lado, los partidos del torneo fueron transmitidos en formato streaming, y por DEPORTV, en las instancias finales. La televisación es uno de los grandes anhelos de Roldán como dirigente. “Muchos creen que es un gasto, pero no, yo creo que es una inversión. El formato streaming sirve y suma, pero es para la gente propia del deporte. En cambio en la tele cualquiera que por casualidad cambia de canal puede verlo e interesarse”, sostuvo.

 

El vínculo con Argentina

Desde su adolescencia, Roberto entendió que para alcanzar sus metas y sueños el sacrificio debía ser enorme. A sus 16 años, como jugador de la selección argentina mayor y buscado por distintos equipos del exterior, recibió una lección de vida que jamás se olvidaría. Ansioso por marchar, habló con su padre quién sin dudar lo apoyó y le ofreció irse durante las vacaciones a probar y vivir la experiencia de estar lejos de casa. “Iba a ir por dos meses, pero cuando vi lo dura que era la vida, estuve un mes y me pegué la vuelta” comentó.

Finalmente, como requisito para poder jugar en la selección nacional, se marchó a Europa con 17 años luego de finalizar el secundario por pedido de sus padres. Solo y lejos de su familia logró aferrarse a sus objetivos y con ayuda de mucha terapia, construyó una carrera de diez años en el viejo continente. Permaneció en Italia durante su primer año en el Vercelli, los goles se le escapaban de los bolsillos, lo que despertó el interés de los equipos españoles. Llegó al Liceo de la Coruña, donde atravesó ocho años y medio. Su rendimiento individual y los logros colectivos en España, llamaron la atención de un grande: el Barcelona. Allí transitó sus últimos años, previo a regresar al país.

Si bien su carrera a nivel clubes fue excepcional, llegando a ser de los mejores jugadores del mundo, sus logros más destacados fueron junto a la albiceleste, con la que ganó un Campeonato del Mundo y el único oro olímpico en la historia del hockey sobre patines. Barcelona 1992, el hockey ingresaba a los JJOO como deporte de exhibición y el seleccionado argentino contaba con muchos de los mejores jugadores del mundo, entre ellos José Luis Páez y Roberto Roldán.

“Arrancamos muy mal, pasamos la primera fase gracias a un resultado ajeno. Pasamos a la segunda fase y parecíamos que no sabíamos patinar. Estábamos jugando en forma individual, no estábamos jugando como equipo. Y bueno, a raíz de una charla que tuvimos entre los jugadores durante el trayecto de un cambio de zona, y encerrarnos en una habitación para hablar las cosas, pudimos volver a encontrar el foco, el objetivo. Fue un antes y un después, esa reunión fue clave porque en un deporte en equipo, si no hay grupo, no hay equipo”, narró.

Tras enderezar el barco, el equipo llegó a la final. Tocaba enfrentar a España, que no solo era el local sino que también contaba con enormes jugadores, muchos compañeros de los argentinos en los equipos de la liga española. “Estaban los Reyes de España. Nosotros ganábamos 5-2, teníamos bastante ventaja, pero en un momento de desconcentración y de estar esperando que termine el partido, nos empataron y tuvimos que ir a larga.”, relató.

El equipo volvió a encontrarse sobre las cuerdas y necesitaba recuperarse del golpe para salir al alargue. “Fueron claves esos cinco minutos en el vestuario, retomar el objetivo”, afirmó.  Finalmente el encuentro terminó con victoria argentina por 8-6 y Roldán y compañía se inscribieron por siempre en la historia mundial del hockey sobre patines. “Como deportista de alto rendimiento es algo inigualable. Es el objetivo de todos los deportistas. Después el momento en el que te entregan la medalla y ponen tu himno…”, expresó con emoción.

“Lo gané todo, incluso dos o tres veces”, afirmó. Y es así, su forma de asumir responsabilidades y trabajar inevitablemente hasta alcanzar lo que quería lo llevó a ganarlo todo, pero también a casi perder la vida. Tras meses de terapia, se refugió en lo que él describe como su mayor éxito: su familia. Durante este tiempo Roberto aprendió y empezó a ver las cosas de otra manera, a valorar pequeños momentos y detalles. Con más sabiduría y fortalecido, seguirá luchando por el crecimiento del deporte que le dio tanto, aunque el éxito esté alcanzado.

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