70 debutantes: signos de una reconstrucción histórica

Por Thiago Maison

30 de septiembre de 2026. Argentina 4-0 Bolivia. Estadio Mario Alberto Kempes. El día, el partido y el lugar en el que se sentenció un hecho que, quizás, hace menos de una década era inimaginable que sucediera de la manera en la que lo hizo: 70 jugadores han debutado en la Albiceleste durante la era Lionel Scaloni. Acaso una caricia al alma para nosotros, o, tal vez, una demostración más de que jamás deberían dar por muerto a este país.

Cuando se nos anudaba el corazón por las desilusiones, apareció Leónidas de Pujato como un incipiente entrenador, tras separar su camino de Jorge Sampaoli, director técnico en el Mundial 2018, para comandar un barco que moralmente no daba para más. Parecía haberse hundido. Pero él, con su trayectoria inexistente en un plantel mayor, entendió que no tenía nada que perder, pero sí una misión: sacar a flote a Argentina.

Le dijo adiós a la vieja guardia y, por ejemplo, retiró temporalmente de las convocatorias a Ángel Di María, en una decisión celebrada por muchos que deseaban que fuera definitiva, pero que acabó siendo una obra maestra. Le permitió tomar aire de las críticas, volver a ganarse el lugar por mérito propio -y no por portación de apellido- y demostrar que la Copa del Mundo en Rusia no había sido su última bala.

Como parte fundamental de esa renovación, llegaron los nombres inéditos para la Selección. En primer lugar, Gerónimo Rulli, Renzo Saravia, Exequiel Palacios, Gonzalo Martínez, entre otros siete que hicieron su estreno con el combinado nacional mayor ante Guatemala, en el debut del oriundo de Pujato en la dirección técnica.

Algunos jugadores, de paso efímero y tal vez olvidable. Otros, marcaron época e integraron el plantel campeón del mundo en Qatar 2022. Pero, por fuera del ojo común, hay algo que simbolizó la línea a seguir por Scaloni y su cuerpo técnico, ya que, de los 70 debutantes, solo dos tenían 30 o más años al momento de sumar minutos: Matías Suárez y Walter Benítez.

Un promedio de edad de 22,81, lo que denota una clara y fuerte apuesta a la juventud, con interés neto en lo próximo y la posibilidad de asentarlos como parte esencial del grupo para agregarle frescura, irreverencia y constante hambre de gloria. También mantuvo nombres de más experiencia y con ya bastantes partidos con la Albiceleste, como Leandro Paredes y Nicolás Tagliafico.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por adidas Argentina (@adidasar)

Todo esto tenía un solo fin, que era romper la conocida como Messi-dependencia, para generar un juego autogestivo que no debiera pasar por el “10” constantemente para ser peligroso en el último tercio o tener dinamismo, sino que se buscó que eso sea otorgado por los 11 jugadores en cancha, con la Pulga con libertad de movilidad y acción según el contexto, para recibir en condiciones acordes a su aparición para romper los esquemas luego de que el resto del equipo haya allanado el camino.

Era utópico pensar que semejante reconstrucción funcionara, pero cada futbolista que llegaba pensaba en lo que le quedaba a Messi por delante con la Selección argentina. Pasaron de idolatrarlo en sus casas a compartir entrenamientos y partidos con él. Tenían el sueño de salir campeones, pero en sus cabezas resonaba el merecimiento de Leo de tocar el cielo con las manos vistiendo la Albiceleste.

Por eso, el plan de Scaloni funcionó. Un gigante dormido despertó y consolidó un equipo que sale prácticamente de memoria y que llegó a la cima del mundo en el infernal verano qatarí y conquistó América dos veces consecutivas. Nadie tuvo el lugar asegurado nunca y todos debían jugar cada partido como el último.

Aún hoy, a más de 3 años de aquella consagración en el Lusail y a meses de haber sido subcampeones mundiales, continúa siendo así, porque esta vez toca barajar y dar de nuevo, ya que se va Lionel Andrés, que aseguró ya haberse vaciado. Y con su partida, continúan llegando esos pibes que en el potrero siempre corrían atrás de la pelota imaginando ser él.

Leonel Flores, el debutante número 70 del ciclo Scaloni, extremo de 19 años con presente en Boca, tuvo su bautismo oficial en Primera 76 días antes de su estreno con la Selección. Atrevido y encarador, fue el generador de dos oportunidades que acabaron en gol (uno fue anulado) y se animó a desparramar rivales por el terreno de juego como si de un partido familiar se tratara.

Ezequiel Fernández, Valentín Barco y Franco Mastantuono compartieron cancha 19 minutos. Equi y el Colo, categoría 2002 y 2004 respectivamente. Franco, 2007. Triangularon, hicieron jugar y dejaron en claro que la irreverencia futbolística va a sobrar en este nuevo proceso. El hambre de gloria no se acaba y la juventud quiere más, no se conformará con simplemente vestir la Albiceleste.

Eso es la Scaloneta: confiar en los pibes y atreverse a jugar a la pelota como en casa, divirtiéndose y dejando la vida por el otro, y una manera de entender que jugar en la Selección Argentina no se hereda, se gana y que no hay edad que valga porque, una vez que la número cinco comienza a rodar, todos vuelven a ser ese chico que soñó con llegar hasta ahí y triunfar.

Más notas