Por Sofía García
El domingo 20 de septiembre de 1931 se disputó el primer Superclásico oficial del profesionalismo en el fútbol argentino. Fue por la fecha 17 del Campeonato de 1931, que terminaría con Boca campeón y River en el cuarto puesto. Lo que muchos no saben es que aquel partido desató un escándalo que se convirtió en uno de los episodios más bochornosos de la historia del clásico.
Cerca de las 15:00 se dio el pitazo inicial. A los 16 minutos del primer tiempo, Carlos Peucelle abrió el marcador para River, que por entonces ya se había mudado a Palermo. La ventaja duró poco: el árbitro Enrique Escola sancionó un penal para Boca por una falta sobre Francisco Varallo, quien tomó la pelota y protagonizó la jugada que derivaría en la suspensión del partido.
Varallo recordaría que, cada vez que tenía que patear un penal, Roberto Cherro acomodaba la pelota sobre los doce pasos y le decía: “Dale Pancho, a la cara”. Según su relato, pateó con alma y vida; la pelota volvió hacia él y, tras un forcejeo con Juan Carlos Iribarren, de River, logró convertir con la pierna izquierda. Luego salió a gritar el gol mientras los jugadores millonarios lo perseguían.
Camilo Bonelli insultó al árbitro, y la protesta terminó con la expulsión de tres jugadores de River. Furiosos por lo sucedido, los futbolistas visitantes decidieron retirarse del campo y el encuentro fue suspendido. El 8 de octubre, el Tribunal de Honor de la AFA falló a favor de Boca y le dio por ganado el partido 1-0.
Lo hirónico de esta historia es que aquel campeonato se cerró, además, con otro enfrentamiento entre ambos, por la fecha 34, la última del torneo. El partido se disputó en la cancha de River, ubicada en la intersección de las calles Alvear y Tagle, en Palermo. Para entonces, Boca ya se había consagrado campeón gracias a su triunfo 4-2 como local ante Talleres de Remedios de Escalada.
El 6 de enero de 1932, con el título asegurado, el Xeneize dio la vuelta olímpica antes del partido y luego ganó 3-0, sin disturbios, con goles de Antonio Alberino, Ramón Mutis y Pancho Varallo, autor del histórico penal de septiembre. Así, Boca celebró en la cancha de su rival el primer campeonato profesional del fútbol argentino.





