Por Tomás Fortes
Jürgen Klopp, oriundo de Stuttgart, enfrenta un nuevo desafío a sus 59 años luego de oficializar su llegada a la selección alemana. El germano sucede a Julian Nagelsmann, quien formó parte del conjunto teutón desde septiembre de 2023 hasta julio de 2026.
The Normal One logró poner su nombre en la mesa de grandes directores técnicos tales como Luis Enrique y Pep Guardiola tras consolidar una década digna de encuadre con Liverpool. Los Reds volvieron a encontrar una táctica de juego sólida que los llevó a la consagración de varios títulos, entre ellos: una Premier League y una Liga de Campeones.
Tras dejar el equipo inglés en 2024 y tomarse dos años sabáticos, Klopp tomó las riendas de la selección bávara con el objetivo de devolverle el aura ganadora, que desde hace mucho tiempo está apagada. La pronta eliminación en Qatar 2022 y el sorpresivo batacazo de los paraguayos en el Mundial 2026 pusieron en duda la confianza de los alemanes sobre su propia selección.
Incluso con ese tiempo fuera del fútbol, solamente le bastaron tres meses para estar en la boca de todos los medios alemanes por hacer pública, hace 10 días, su posición política: “Soy de izquierda por supuesto. Jamás votaría a la derecha”, aseguró el Boss.
Más allá de su rendimiento como entrenador, Jurgen se ganó el cariño de la gente dentro y fuera de la cancha. Esto debido a su visión solidaria: si a él le va bien económicamente, también desea que los demás prosperen. Apoya un sistema solidario e igualitario, procedimiento completamente opuesto a lo que propone la derecha.
“El orgullo nacional y una actitud abierta hacia el mundo no son mutuamente excluyentes”, sostiene Klopp.





