Héctor Scotta: el dueño de un récord que todavía nadie pudo superar

Por Martina Ortiz 

Nacido el 27 de septiembre de 1950, en San Justo, Santa Fe, Héctor “El Gringo” Scotta, quien hoy cumple 76 años, tiene un récord que nadie pudo superar en cinco décadas: 60 goles en una sola temporada del fútbol argentino. 

Scotta surgió de Unión de Santa Fe. Debutó en Primera División en 1970, año en el que hizo 9 goles en 23 partidos y, la temporada siguiente, fue contratado por San Lorenzo de Almagro y vistió la casaca de “El Ciclón” por primera vez el 11 de abril de 1971, en un 3 a 0 contra Atlanta.

La cosecha del Gringo comenzó en la primera fecha del Metropolitano, el 16 de febrero de 1975 cuando All Boys y San Lorenzo empataron 2-2 en Floresta. A los 43 minutos, Héctor, marcó el primero de cabeza y a los 6 minutos del segundo tiempo, anotó el segundo tanto.

Ese mismo año marcó 32 tantos en el Torneo Metropolitano y 28 en el Nacional para los cuervos, dejando atrás el récord de 47 goles en el campeonato de 1937 de Arsenio Erico, el legendario paraguayo que jugaba para Independiente. Gracias a esta histórica marca llegaron los llamados de la selección argentina, y luego la transferencia al fútbol europeo. 

Llegó al Sevilla de España a mediados de 1976, donde jugó durante cuatro temporadas en las que anotó 53 goles en 101 partidos de Liga, 13 goles en 19 partidos de Copa, 4 goles en 8 partidos del Trofeo Ciudad de Sevilla y 4 goles en 2 partidos del Trofeo Colombino, ganándose para siempre el cariño de la afición de los sevillanos. 

A mediados de 1980 regresó al fútbol argentino cuando llegó a Ferro. Al año siguiente tuvo su segunda etapa en el club de Boedo. Aunque no fue lo mismo, ya que apenas convirtió 6 goles y no pudo ayudar al descenso de su equipo a la Primera B. Luego de estar un semestre libre, arregló con Boca Juniors para jugar el Metropolitano de 1982 y la Copa Libertadores de ese año.

Tras su breve ciclo en el Xeneize, pasó por distintos clubes del ascenso: Nueva Chicago, All Boys y Deportivo Armenio, donde finalmente decidió colgar los botines en 1988 ya con 38 años. 

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