La calle está olvidada

Juan Bautista Zárate y Luna Sperzagni

El corredor Ignacio Erario se sumó al reclamo que realizaron otros deportistas y se refirió al poco financiamiento con el que cuentan para participar en las distintas competencias que afrontan.

Hay una escena que se repite cada vez más: un atleta en el aeropuerto, con su bolso y una logística complicada de resolver por su cuenta, que viaja a competir en nombre de un país que no le paga ni el pasaje. Como si fuera poco el reclamo de María José Granatto, referente de Las Leonas, después de salir campeonas del mundial de hockey; el mejor argentino en la última edición de la maratón de Buenos Aires, Ignacio Erario, se sumó a la queja luego de no haber asistido al Mundial de Atletismo en Ruta en Copenhague, Dinamarca, y de viajar por sus propios medios a correr la maratón de Münster, Alemania: “Este viaje no fue financiado por ninguna entidad pública. Desde hace varios años que el presupuesto del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) se viene cayendo, así que ni cuento con eso”.

Competencia tras competencia, los atletas tienen que suplir con plata de su bolsillo o conseguida por sponsors la ausencia estructural del Estado.

Para la suerte del mendocino, marcas como Adidas confiaron en él para acompañarlo en su desarrollo, pero esto no es algo habitual para la mayoría de los deportistas argentinos, quienes para conseguir patrocinios recurren a sus redes sociales como método de vidriera, aunque la falta de visibilidad de los deportes dificulta la posibilidad de sumar seguidores y atraer apoyo.

“Da un poco de bronca que hayan bloqueado en el Senado la ley de financiamiento al ENARD del 1%”, resaltó Erario, quien además detalló que con esa ley en vigencia recibían 50 millones de dólares aproximadamente, lo mismo que destina Reino Unido a una sola disciplina.

Actualmente es común ver que algunos competidores argentinos representan a otros países o a privados, y esto no se debe a un acto antipatriota, sino a que priorizan la chance de un futuro mejor en su deporte. “Lamentablemente hay fuga de talento, ya no nos conviene, no nos sirve. Es más, hasta a veces es una carga representar al país”, explicó el corredor, y aclaró que si bien es un honor vestir los colores albicelestes, la carga consiste en financiar todos los gastos.

Nacho se apenó de la actualidad de su disciplina, dice que la calle “está olvidada” por el desinterés del Estado. Con la mente puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, se preocupó por la preparación de los deportistas que aspiran a clasificarse con el poco presupuesto que les ofrece el ENARD, y consideró bastante desolador el panorama.

El pedido, por más repetido que sea, no es absurdo: los resultados están. Sin embargo, mientras más continúe esta tendencia de desprecio al deporte, Argentina seguirá siendo un país que forma atletas a pesar del Estado, no gracias a él.

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