jueves, julio 25, 2024

“Ser campeón mundial de cestoball es un sueño”

Por Santiago Gutiérrez

Hace diez años que Franco Corno se dedica a lo que considera el motor de su vida, el cestoball, que le permitió tocar el cielo con las manos luego de salir campeón del mundo con Argentina. Justamente el 25 de mayo de 2023, en India, en el primer Mundial, mientras sus piernas temblaban y sus lágrimas caían al compás del himno. El DT del equipo femenino de cestoball de Vélez, y jugador titular en la selección argentina, toma un mate, mientras habla con su preparador físico. En el polideportivo de Vélez se respira el deporte y uno de los pulmones es el Gimnasio de Cestoball León Raigorodsky, promotor del deporte en el club. “De Vélez, el poli es lo más lindo porque ves a la gente, a la familia”, cuenta Corno con brillos en los ojos.

-¿Cuál fue tu reacción sobre el primer Mundial de cestoball?

-Al principio fue difícil de creer, pero paso a paso fue tomando credibilidad. Era como vivir un sueño que te nombren como selección nacional argentina. Ser campeón del mundo, fue un sueño. Lo más loco fue haber escuchado el himno en otro país (India) y haber estado abrazado a los otros jugadores. En la final lloré. Se me doblaban las rodillas, no podía mantenerme parado, y me agarraron los que estaban al lado mío.

¿Cómo fue enseñar a jugadores de otros países, con sus idiomas?

-El cesto tiene un idioma que es el cuerpo, que simplifica todos los caminos. Que la conexión sea el deporte que amás te llena de todos lados. Y que venga alguien, de otro continente, a pedirte que le enseñes porque le gusta, no tiene palabras para describirlo.

¿Hubo hegemonía con los otros países? (En el Mundial, además de Argentina, participaron India, Francia, Zimbabue, Kenia, Bután y Bangladesh)

-Sí, por ahora la hegemonía es total. Nuestro proyecto también fue mostrar el deporte para que lo empiecen a practicar y que aumente el nivel. El principal objetivo fue salir campeones, pero enseñando. En la final con India sacamos una diferencia de 20 puntos y Melina (Véliz, su entrenadora) pidió un tiempo fuera y nos dijo que bajáramos el rendimiento. La idea era que aprendan y no se frustren. Al final terminamos ganando por 16 puntos, pero podríamos haber ganado por 50.

 

-¿Sentís que hubo un cambio después del Mundial?

-No creo que hubo un cambio; sí siento que cayó la ficha de que ya no somos solo nosotros, ya no es sólo Argentina. El cesto trascendió. Ahora nos ve el mundo. Se rompió el paradigma de que el cesto era algo solo nuestro. Ahora tenemos la obligación de que el día de mañana nos hagan la vida imposible. Esa sensación de que te tenés que preparar porque te puede ganar cualquiera, es el sueño máximo de cualquier jugador.

¿Qué opinás de Melina Véliz, tu entrenadora en la selección?

-Es una de las personas que más me sorprendió. Te toca el corazón, trasciende tu persona. Te termina haciendo creer tanto en lo que sos capaz de hacer, que destraba cosas. Es una fiel creyente del trabajo y por eso me identifico mucho con ella. Creo en el entrenamiento, en que todos mejoran y todo se logra si se entrena para eso. Tardará más, tardará menos, pero la confianza sobre la idea que estás buscando depende exclusivamente de cuánto entrenes para lograrlo.

-¿Qué es ser un entrenador?

-Es una tarea muy difícil. Abarca la vida entera. El ser entrenador trasciende las dos o tres veces por semana de entrenamiento. Elegí usar mi tiempo personal para dedicárselo a esto, en cierto margen, porque amo lo que hago.

-¿Cómo llegaste a Vélez?

-Llegué primero como DT en el cesto femenino, antes de la pandemia, en 2019, mientras jugaba al cestoball en el club San Martín. Me conocía de antes con ellas porque entrenábamos contra el femenino para mejorar, porque son las mejores. En la pandemia fue muy difícil. No podés jugar un deporte de aro en Zoom, un deporte de equipo separados por computadoras. Después se pudo salir adelante.

-¿Y en el masculino?

-Durante la pandemia el equipo (San Martín) se desarmó y yo no quería dejar de jugar. Cuando terminó la cuarentena, empecé a llamar gente. Quería armar un masculino acá en Vélez, tenía la disponibilidad y el espacio. No me quería perder los próximos torneos. Empezó como algo mío y terminó siendo un proyecto del club. Después salimos campeones del Torneo Apertura y Clausura.

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